El cura sentía que a imagen del buen pastor debía acompañar a sus ovejas ¿Serían diez, el doble o el triple? No lo podía saber. Pero el seguimiento era una tarea artesanal y no una producción en serie. Requería el rescate de las personas que en el mundo despiertan, cubiertas de escombros como luego de un derrumbe.
Ya Platón se había dado cuenta que el alma debía ser conducida desde su informidad circunstancial a la forma de su primitiva naturaleza y no conoció el primer capítulo de la epístola a los Efesios ni menos la existencia real de un salvador.
Rescatar implica atender la unicidad que cada persona denota y connota. El cura desde su saber trinitario obraba bajo esa precisión: existen las personas y las cosas son accidentes, que lógicamente había descubierto Aristóteles. Se cree que únicamente valen los descubrimientos físicos o médicos.
Así Mateo acompañaba a quienes toleraban ser ovejas y apuntaban hacia la puerta del salvador y ocasionalmente salía lejos a buscar alguna espantada. Él amaba el evangelio por su belleza y lo tomaba en su significación plena sin diluirlo en la teologías que más y más pululaban. Y es cierto hoy en día, que lista la doctrina conquistada con la sangre de los mártires y el esfuerzo de los padres griegos y latinos las palabras de San Lucas, San Pablo y San Juan sobre tal fundamento siguen hablando a los hombres de buena voluntad, en quienes se forman fuentes que saltan a la vida eterna. En lo que hace a la doctrina su linaje de Colonia le daba firme fundamento.
El padre Mateo pensaba que hacer resonar esas palabras incesantemente y acompañar a quienes las recibían era su tarea artesanal como siervo bueno en lo poco. Esperaba que en el hacer resonar se despertara la persona.
Y acompañar implica amparar y esto a su vez orar por sus ovejas a lo largo de sus vidas. Porque nada vale, pensaba, cuidar una oveja hoy y mañana y luego dilapidar ese trabajo para ir hacia otras nuevas dejando abandonadas las primeras. Hemos mencionado su comprensión del "id y predicad a todas las naciones". Id y quedaos con mis ovejas y servidlas dando la vida por ellas como yo. Id y permaneced...esto significaba.
Así Mateo había llegado al pueblito serrano y era su corral y lo fue profundizando hacia adentro sin diluirse o perderse en acequias lejanas donde se seca el agua.
¡Ah que gran servicio es el acompañar las vidas de quienes han de crecer madurar y envejecer entre las cosas de este mundo que sin la gracia llegarían a la muerte casi sin dejar huella! Tenéis por fruto la santificación y por fin la vida eterna, sentenciaba Pablo y el cura estaba abocado en conducir este proceso siendo fiel en lo poco. El vencimiento del mundo significaba para él de parte de Jesucristo la guarda de las personas.
Así lo hacía con Florencio y Flora ¡Qué buen vasallo si oviesse buen señor! Y aquí se cumplía-
Ya Platón se había dado cuenta que el alma debía ser conducida desde su informidad circunstancial a la forma de su primitiva naturaleza y no conoció el primer capítulo de la epístola a los Efesios ni menos la existencia real de un salvador.
Rescatar implica atender la unicidad que cada persona denota y connota. El cura desde su saber trinitario obraba bajo esa precisión: existen las personas y las cosas son accidentes, que lógicamente había descubierto Aristóteles. Se cree que únicamente valen los descubrimientos físicos o médicos.
Así Mateo acompañaba a quienes toleraban ser ovejas y apuntaban hacia la puerta del salvador y ocasionalmente salía lejos a buscar alguna espantada. Él amaba el evangelio por su belleza y lo tomaba en su significación plena sin diluirlo en la teologías que más y más pululaban. Y es cierto hoy en día, que lista la doctrina conquistada con la sangre de los mártires y el esfuerzo de los padres griegos y latinos las palabras de San Lucas, San Pablo y San Juan sobre tal fundamento siguen hablando a los hombres de buena voluntad, en quienes se forman fuentes que saltan a la vida eterna. En lo que hace a la doctrina su linaje de Colonia le daba firme fundamento.
El padre Mateo pensaba que hacer resonar esas palabras incesantemente y acompañar a quienes las recibían era su tarea artesanal como siervo bueno en lo poco. Esperaba que en el hacer resonar se despertara la persona.
Y acompañar implica amparar y esto a su vez orar por sus ovejas a lo largo de sus vidas. Porque nada vale, pensaba, cuidar una oveja hoy y mañana y luego dilapidar ese trabajo para ir hacia otras nuevas dejando abandonadas las primeras. Hemos mencionado su comprensión del "id y predicad a todas las naciones". Id y quedaos con mis ovejas y servidlas dando la vida por ellas como yo. Id y permaneced...esto significaba.
Así Mateo había llegado al pueblito serrano y era su corral y lo fue profundizando hacia adentro sin diluirse o perderse en acequias lejanas donde se seca el agua.
¡Ah que gran servicio es el acompañar las vidas de quienes han de crecer madurar y envejecer entre las cosas de este mundo que sin la gracia llegarían a la muerte casi sin dejar huella! Tenéis por fruto la santificación y por fin la vida eterna, sentenciaba Pablo y el cura estaba abocado en conducir este proceso siendo fiel en lo poco. El vencimiento del mundo significaba para él de parte de Jesucristo la guarda de las personas.
Así lo hacía con Florencio y Flora ¡Qué buen vasallo si oviesse buen señor! Y aquí se cumplía-
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