viernes, 11 de enero de 2013

NOS HICISTE PARA LA CERCANÍA

Lo raro de estos dos jóvenes había sido la prescindencia de aquello que parece constitutivo en los hombres que es la sociedad. Escribieron las cartas con afecto verdadero por sus padres y aquel amigo, el cual confirma precisamente el hecho de que uno no precisa amigos cuando no son como el amigo, es decir, que uno no precisa sociedad, el verse con la gente para sentirse hombre.
Cuando el hombre alcanza a saber que ha sido creado para la cercania con las Personas divinas, para lo que se llama "alabanza de la gloria" entonces se ve desligado de la sociedad con las gentes en el complejo cada vez más intrincado de una ciudad.
Aquí ellos habían establecido por necesidad la colaboración con quienes trabajan en la estancia y se dirigían a ellos en cuanto personas ya que compartían su destino en ese sitio. Pero la necesidad no residía en un vacío que ellos pretendieran llenar sino en una colaboración inteligente para superar las necesidades en una forma de alabanza a quien nos ha dado los bienes de la naturaleza para nuestra vida. La forma elegida por Florencio para la producción era no solo apropiada sino bella: la cooperativa. Era una respuesta social a la sociedad, un testimonio de las personas que no sufren ya más el ser intrumentos de la sociedad o miembros útiles sino fines de la misma.
Florencio tuvo la suerte de haber podido aplicar lo que su amigo iba sabiendo por la divina de las ciencias, la filosofía. Florencio tuvo la posibilidad de aquel campo libre pero para ello tomó una decisión inusual: abandonar lo habitual y propio. Sin embargo había más que esto o mejor dicho era la causa final: el matrimonio con aquella profesora de música infantil que había conocido en su escuela. Y aquí estaba la clave de la diferenciación con lo social: él había sentido que la unión con ella implicaba una diferenciación con ese todo inmediato llamado sociedad, como si ellos fueran, ya unidos en matrimonio, algo absoluto. En verdad lo eran porque al amarse se volvieron personas y así fueron únicos por más que formaran parte de un cielo donde podrían ser tan numerosos como las estrellas de la vía láctea que precisamente en ese momento contemplaban desde la galería de su casita antes de entrar a comer.
Ya era verano y el cielo de esos campos oscuros se les caía encima, en vez de huir se acercaba palpitante.
Ellos como hemos dicho repetidamente experimentaban su situación como algo extraordinario y prodigioso; el estar casados, la novedad del hecho era vivido con la extrañeza de haber nacido de nuevo pero ahora con conciencia plena. "Es claro", les había dicho Mateo, "habéis experimentado el sacramento en estado puro, es decir sin mezcla de sociología alguna".
Y así la plenitud que sentían retirándose al lecho nupcial coronaba el día y lo llenaba de sentido. Si San Agustín escribió aquello de "nos hiciste para tí" ellos podían decir: "nos hiciste para habitar en esta cercanía hasta que reposemos en tí":

jueves, 3 de enero de 2013

LA CARTA AL AMIGO

Junto con esta carta al correr de la pluma le escribe a su amigo el filósofo. Y decía así: Ingresando en el verano junto a las curiosas vacas que llenan estos campos y esperando ya las lluvias que remocen estos campos te dibujo nuestra situación, por cierto rara, aquí en un país lejano pero cercano por las costumbres y la lengua.  Hemos plantado árboles frutales y de sombra. Hemos sembrado todas las legumbres. Todo está brotado en un fenomenal empuje de la PHYSIS. Las montañas nos enclaustran, los fragantes montes de algarrobos, talas, breas, chañares, jarillas, piquillines, espinillos, tuscas,garabatos cercan los potreros desmontados donde además de vacunos moran tropillas de caballos de varios pelajes que alegran la vista. Los molinos gimen y arrojan chorros d frecas aguas en tanques de metal, las represas esperan las avenidas de aguas de lluvia. Miles de aves "siembran aquí sus querellas" y serenas estrellas nos llevan consigo en profundas noches. Las lecturas adecuadas les dan contenido dentro del hogar que es como el arca de Noé.
Tal es nuestra locura que se ha iniciado por la bondad de nuestro tío que se ha internado en su ermita mientras nosotros ampliamos las actividades de la estancia con la cooperativa que busca el autoabastecimiento completo. En esto he empleado estos meses que me han puesto en el verano pleno en actividades con la hacienda, con las vacas que requieren mucha atención, cosa que se hace la mayor parte del tiempo sobre el caballo.
Muy diverso el panorama que el tuyo que se  realiza entre cursos y libros. Así yo te envío estos efluvios del campo fecundo y tú el de la divina filosofía. Espero tus palabras, un abrazo grande a los tuyos y a tí mi amistad. Florencio