Flora escribía de manera fluída, como se habla, como si fuera al dictado, a la manera mallorquina, ligera como era su alma. Decía: "Querida mamá: Ya estamos aquí muy cerca del verano en pleno tiempo de Adviento, que aprovechamos muy bien gracias al padre Mateo, el cual dice de la Iglesia lo que su maestro de Colonia: es viva y temporaliza la eternidad. Bueno esto lo repito ya que es arduo. Pero me es muy grato escuchar a mi esposo y a tu hermano Tobías meditar en mi cocina acerca de lo que ellos dicen es lo más digno de ser pensado. Llegó mi armonio con el resto de las cosas, entre las cuales me he apresurado a usar las ollas de hierro que son tan imprescindibles como las meditaciones porque o bien abren las sesiones o bien las cierran. Sobre todo para el tío me son útiles porque en base a nostalgias familiares, al reconocer los sabores come con gusto porque está hecho un anacoreta completo y sólo se distrae con nosotros. Lo cuidamos bien y él a nosotros nos sumerge en nuestras raíces con narraciones que ensanchan nuestras vidas y salvan ese pasado que los de hoy van pisando más y más.
Sé que papá está bien y que me extraña y que no vale decirle que lo amo porque no se lo puedo demostrar, salvo en el hecho de que amo a mi esposo y lo veo en él y a ambos en el Padre celestial. Un día esto se juntará y la felicidad será plena. Aquí tenemos una cosa y no tenemos otra. Papá debería haber tenido otra hija y religiosa. Pero sería aún peor porque estaría más abosrbida en su amor. Te tiene a tí y eso es tener lo más hermoso, mamá. Yo te tengo junto a mí en cada tarea en esta mi cocina y espero que algún día no muy lejano la conozcan. También a mi potranca con su potrillo y a mis lecheras. El huerto viene a todo verano verdeciendo y dejando lo efímero de sus flores, que llenaron mis floreros estas semanas. Florencio ya tiene la cooperativa en marcha y va en pos del autoabastecimiento, que dice él, le dará la victoria sobre el mundo, por seguir a Jesús. Veremos lo que Dios vaya indicando en lo que al futuro respecta porque el presente solo es nuestro y suya la eternidad.
Un abrazo a papá, a mis hermanos y a tí mi corazón. Firmado: FLORA.
Sé que papá está bien y que me extraña y que no vale decirle que lo amo porque no se lo puedo demostrar, salvo en el hecho de que amo a mi esposo y lo veo en él y a ambos en el Padre celestial. Un día esto se juntará y la felicidad será plena. Aquí tenemos una cosa y no tenemos otra. Papá debería haber tenido otra hija y religiosa. Pero sería aún peor porque estaría más abosrbida en su amor. Te tiene a tí y eso es tener lo más hermoso, mamá. Yo te tengo junto a mí en cada tarea en esta mi cocina y espero que algún día no muy lejano la conozcan. También a mi potranca con su potrillo y a mis lecheras. El huerto viene a todo verano verdeciendo y dejando lo efímero de sus flores, que llenaron mis floreros estas semanas. Florencio ya tiene la cooperativa en marcha y va en pos del autoabastecimiento, que dice él, le dará la victoria sobre el mundo, por seguir a Jesús. Veremos lo que Dios vaya indicando en lo que al futuro respecta porque el presente solo es nuestro y suya la eternidad.
Un abrazo a papá, a mis hermanos y a tí mi corazón. Firmado: FLORA.
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