jueves, 6 de diciembre de 2012

DOMINGO VERDADERO

La reunión en la amplia cocina del cura entre el médico y el profesor del pueblo a más de provechosa para los esposos era en sí misma una posibilidad humana que se dejaba fluir en aquella paz de ese lugar donde lo simple y siempre nuevo y donado de nuevo acaecía en ese tiempo pleno: el camino de conversación. Ninguno de los allí presentes tenía puesto corazón fuera de aquel modesto lugar serrano y sin embargo la humanidad se realizaba en la medida en que ellos eran beneficiarios del habitar. Hasta el cura había sacudido de sí aquel impulso a la predicación extensiva para ingresar en la predicación intensiva. Entendía él que cuando Jesús dijo: id y predicad por todo el mundo...no había dicho que cada predicador se fuera incesantemente por todo lo mundo cambiando de sitio sino que cada uno cubríría un sector de esa extensión y allí haría morada haciéndose él mismo morada del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos los que tomaban el mate en esa cocina en aquel domingo tenían eso en común, lo cual no era poco porque los hombres tienen esto por falta de perspectiva y contrario a una naturaleza humana que consistente en el ser otro y el estár siempre más allá del lugar donde habita terminaría con ella misma.
Lo demás lo hacían las sierras que parecían adelantarse con sus cañadas y lomas a darles un abrazo que los incluía en su dulce misterio que no es otro que el de la ccercanía
Cuando cada uno volvía a su casa sentía esta mutua pertenencia bajo este amparo. Vivamente daba muestras la sierra de este misterio de comunión, misterio de cercanía que Jesús había ejercitado en su propio hogar treinta años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario