jueves, 22 de noviembre de 2012

LA PUREZA SERRANA

"Amigos" dijo Boniface, "me introduzco en un diálogo de Platón, según parece". Él todo lo relacionaba con su favorito. Como sabemos leía exclusivamente "La Construcción de l'idealisme platonniciene" de Moreau en lo que hace a Filosofía.
"Algo cercano a él" dijo el literato- "hemos desenbarcado en la isla de los Feacios donde Ulises contempló con admiración el hogar en la mujer ética, según ha narrado el navegante del mar de Homero aquí presente. Porque yo presentaba mi actual lectura de la novela de Proust y se dibujó pronto ante la presencia de los jóvenes y su tío mallorquín la narración odisaica, madre de toda novela. Y como don Tobías ha conocido aquella isla, y no sé si los jóvenes también, ha surgido ante mi vista la escena y el escenario".
"Ah gracias por tu resumen" contestó el médico-"creo que Platón nació en aquella belleza resplandeciente del mar que todos hemos contemplado alguna vez y que ahora adjuntamos a la de nuestras inefables sierras".
"Ya lo creo, dijo el literato, "el poeta Hölderlin lo dice así en su Hyperión: sin belleza no hay Filosofía sino mecánica del pensamiento".
"Menos mal que haces concienzudamente esas lecturas, porque tus colegas ven las cosas muy de otra manera: la Filosofía es para ellos ensayo e ideología, izquierdista que es casi sinónimo" dijo el cura.
"Sí y más aún: hacen pie en el hueco que deja la belleza después de haberla arrojado de sí Baudelaire", dijo el experto en literatura que se había sumergido en las sierras lejos de las universidades pero no de la Universidad.
"A mí me da la impresión, -dijo timidamente Florencio, "que los modernos tienen un patrón: contraponerse a la tradición. Si belleza y proporción entonces contra belleza y caminos de discordancia...".
"Bueno hay que ver que la caída de la doctrina cristiana los va llevando más y más a un propio universo donde resucita todo lo que fue domado por la forma y las sabidurías, sea orientales o la de nuestro mundo. Proust lo expresa: resucita Sodoma. Nada debe perderse. Mi Scheeben tocó la época de Nietszche y vivió sin embargo en los Misterios del Cristianismo en forma pura, es decir sin mezcla como exigió Platón en el Fedón del alma que ve las ideas", explicó el cura.
"Así es: Sócrates, el último día de su vida se dedicó a pensar sobre la naturaleza del alma y de las ideas despejando el ámbito de la pureza donde se debe pensar...otro que los razonamientos de la opinión propios de los hombres", decía el médico con entusiasmo.
Flora servía mates y la tarde avanzaba delante de esas sierras que los acogían en la serenidad inmensa de su azulado resplandor. La tarde no podía avanzar de mejor manera.

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