lunes, 26 de mayo de 2014

¿QUEDARÁ FE SOBRE LA TIERRA?

La misa del sábado era la del Sábado Santo. El padre Mateo respetaba al dedillo su liturgia. Allí estuvieron las hermanitas de la paz que se convirtieron naturalmente en sus ayudantes y cuando llegaron los esposos con don Tobías a la plaza del pueblito divisaron a la hermanita Inés encendiendo los carbones en el brasero. El sacerdote estaba con alba, estola y capa pluvial. Bendijo el fuego nuevo destacando aquello:...alumbraste a todo el mundo para que por la luz seamos encendidos y alumbrados con el fuego de tu claridad...y defiéndenos contras los dardos abrasadores del enemigo. Y bendijo los granitos de incienso  que irían sobre el cirio llevado por un acólito. Parte de la oración insistía en esto:..enciende este nocturno resplandor...a fin de que resplandezca con la misteriosa mezcla de tu luz...ahuyente toda la malignidad de la astucia diabólica por la virtud de tu Majestad. Entonces con un candelabro de tres brazos prendido uno con el nuevo fuego avanzan ya dentro del templo a oscuras y con los altares tapados con el incensario también encendido.
A la voz de ¡Luz de Cristo! contesta el pueblo ¡Demos gracias a Dios! Y llegan al altar en impresionante penumbra a la luz del candelabro trinitario Con ella el diácono lee el pregón pascual. En este caso el mismo acólito de sonora voz después de haberlo ensayado por tres días clamó: ...estas son pues las fiestas pascuales en que es inmolado aquel verdadero cordero con cuya sangre se consagran las puertas de los fieles...esta es la noche en que en otro tiempo sacando a los hijos de Israel, nuestros padres, los hiciste pasar el mar Rojo a pie enjuto...esta es la noche que disipó las tinieblas de los pecados con la luz de una columna...es la noche que hoy por todo el mundo a los que creen...los vuelve a la gracia y asocia con los santos...es la noche en que rotos los vínculos de la muerte sube Jesucristo victorioso de los infiernos...¡oh feliz culpa que mereció tal redención!...es la noche de la que fue escrito:"y la noche será tan clara como el día"...la santidad de esta noche ahuyenta los pecados, lava las culpas y vuelve la inocencia a los pecadores y la alegría a los tristes, apaga los odios, da la paz y sujeta a los imperios."
Entonces se colocan los granos de incienso en el el cirio y prosigue:" En esta noche de gracia recibe el sacrificio vespertino de este incienso en la solemne oblación del cirio cuya materia labraron las abejas..."
Entonces se enciende el cirio con la luz del candelabro y las luces de la Iglesia y se prosigue: "¡Oh noche verdaderamente feliz que despojó a los egipcios y enriqueció a los hebreos. Noche en que el cielo se une con la tierra y Dios con los hombres...que este cirio continúe ardiendo para disipar las tinieblas de esta noche...el lucero de la mañana lo halle encendido: aquel que no tiene ocaso y que volviendo de los infiernos envió una clara luz sobre el género humano...
La luz encendida y los altares descubiertos despertaron a los fieles asistentes de estas solemnes vísperas de su sueño poético. Las hermanitas y los de la estancia se ubicaron juntos y estaban transportados de gozo. Los dejamos allí sumergidos para concluir este capítulo que describe lo que acontece en la misa del sábado santo, ha sucedido por dos milenios y proseguirá si acaso quedara fe sobre la tierra.

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