martes, 29 de julio de 2014

TIENEN HORIZONTE

Cada cual está en el desafío de librar la batalla de la existencia empleando los medios que encuentra a su mano. El hombre originario nada tenía sino carencias y eso quizá le daba una inmensa libertad, según lo dice Rousseau.
 A los hombres antiguos que aparecieron en el escenario de la historia se los ve ya en babeles o bajo faraones. Detrás hay que suponer épocas fantásticas. Luego viene un proceso de claridad del intelecto y una razón simple divina, que se experimenta frente al cabo de Malea. 
Y viene Roma con la sacralidad del derecho y surge el Evangelio como el mensaje de Dios hecho signo humano suyo. Y viene la longividente Europa ya iniciado el escenario apocalíptico del anticristo. Porque si hay salvador y se hizo hombre hay contradictor y viene a matar al hombre. Y el hombre se mata hasta hoy entre el derecho y la gracia divulgada. Los medios se han sublimado pero los desvíos se han hecho sutiles y múltiplemente entrelazados. La mentira aparece como verdad triunfante y la verdad se vuelve falsa frente a las ciencias empíricas.
Florencio y Flora son claros beneficiarios de la paz que otorga el derecho en la época que les tocó vivir pero eludieron por elección la progresión de los derechos que amenaza con borrar al mismo derecho con el caos.
 Asimismo lo son de la gracia divulgada en el mundo pero se privaron del relativismo que conspira contra ella en su simplicidad doctrinaria. Digo mejor: se libraron de la mezcla a que se ve sometida luego de destruirse el clarísimo sistema de la Sacra Doctrina que sólo en su totalidad opera la salud íntegra.
Si no se puede estar concentrados totalmente en ella como un San Benito o un San Bernardo sin embargo la desconcentración se daba en la huerta, en la granja, en los campos poblados de vacunos y yeguarizos entre los pastos y montes originarios y en un manso contacto con pocos vecinos con los cuales se comunicaba mucho.
Creo que en las ciudades que crecen en medios y población se da lo inverso: se toca a muchos y se comunica poco en la medida que las personas se ocultan bajo las cosas técnicas.
En lugar de convivir con los caballos se ven hipódromos, en lugar de movilizarse con sus trotes se pierde uno entre automóviles y así en todo. Pero el sistema se cierra sobre sí mismo y se sutilizan las relaciones mientras que en los campos gana la taciturnidad y lo arcaico.
 Sin embargo conquistando lo que se ha heredado, Homero por ejemplo, lo áspero se vuelve forma bella y el misterio de lo originario se vuelve fuente que empuja hacia lo advenidero. El filósofo epocal lo expresó en medio de la técnica dominante: "quizás algún día desde la esencia real del ser se podrá preguntar lo que casa y habitar son".
Si algo experimentaban Florencio y Flora era el "habitar" y el horizonte. 

miércoles, 23 de julio de 2014

EL OCIO FECUNDO O LA ESCUELA CARMELITANA

El desenvolvimiento de la humanidad acompañado del maremagnum de las opiniones suscita una participación limitada y un acompañamiento pasivo de los hombres que van siendo informados y se informan por la turbamulta de los medios de comunicación ciudadanos.
Florencio y Flora por el contrario despegados de esta posibilidad no tenían ocasión de opinar sino de observar y decidir al respecto. Si convenía tal o cual legumbre, si tal animal en la granja rendía mejor, si se procesaban y envasaban los alimentos en esa cantidad y cuales. En cuanto a los animales mayores se debatía sobre vacas y terneros y novillos o la compra de algún toro.
¿Puede esto llenar la vida del hombre llamado a informarse sobre la necesidad de las guerras que deciden sólo algunos o de emprendimientos comerciales o deportivos donde son consumidores o meros aplaudidores?
El suum quique regía para ellos que sin embargo en tal desobligación de una mal entendida sociedad había espacio para que germinara la semilla del sembrador de la palabra. En cuanto a la  preocupación por los otros que vendría a ser más y más necesaria conforme los hombres se vuelven más dependientes de quienes gobiernan sin resolver los problemas, sea porque no puedan sea porque no quieran Florencio lo había enfocado con la cooperativa que es un obrar orgánico al respecto y que debería contagiar a otros que vieran como el trabajo mancomundado multiplica el capital social.
Pero la semilla que germina en buena tierra dice orden a la palabra de Dios que habla en Cristo y que debe desarrollarse en un despejo y no lo hace en la opresión de las cosas del hombre que no suelen ser humanas. De este modo en lugar de seguir los sucesos del tiempo medido por ellos andaban en la circularidad del tiempo litúrgico alimentados por las palabras puestas ad hoc. Y en lo que hace al arte escuchaban alguna vez algún concierto por la radio y alguna obra de teatro de grandes autores que por allía se propalaban. En la lectura ya sabemos que las altas cumbres, los poetas mayores los ocupaban por las noches que se hacían largas sin la luz eléctrica pero muy fecundas especialmente para el diálogo propio y separados de las habladurías que advienen a los hombres desde la publicidad envolvente.
Lo único que los limitaba era la lejanía de sus familias de origen del otro lado del océano.
Su tío era un objeto de cuidado y respeto y un gran consuelo. La marcha circular del tiempo los fue nutriendo de la fuente de sus personas en la invocación del Espíritu que los hacía orar como conviene.
Y tal iban siendo sus vidas:imagen de lo eterno. San Juan de la cruz los llevaba de la mano:
SI EN ESOS TUS SEMBLANTES PLATEADOS FORMASES DE REPENTE LOS OJOS DESEADOS QUE TENGO EN MIS ENTRAÑAS DIBUJADOS.
¿Cómo imaginarse el carmelita que tan lejos y después de siglos alguien lo seguiría gratuitamente? 

jueves, 10 de julio de 2014

EL VOCADOR LLAMA

Y hablaban sin posibilidad de disputa. En primer lugar la falta de electricidad los privaba de la incesante disputa de los hombres en el seno de una sociedad que se electriza en incesantes tormentas. Lejos de ella y cerca uno de otro podían recibir la cercanía del reino de los cielos anunciada al comienzo de los primeros evangelios.
¡Hay que ver cómo resuenan las palabras en un ámbito sin interferencias en el cual ellos habían caído, lejos aún de los seres queridos en el ethos familiar! ¿Los había llevado allí la Providencia como testimonio de que puede ser lo "sido" en un advenir? Por de pronto la pobreza de sus apetencias los hizo aptos de semejante proyecto. 
El hecho de un Robinson que se espacia en aquella isla como un despejo en medio del entrelazado mundo inglés civilizado es un caso extremo de lo que queremos decir ¿Con quien disputaría Robinson o de quien se decepcionaría? Del número dos nace la pena. Él solo ante Dios termina por escucharlo. La persona había de surgir mientras hablaba tanto consigo mismo buscando resolver los problemas de su subsistencia. Claro está, era inglés y no había de ponerse a rezar el millón de avemarías como don Quijote en Sierra Morena. 
Pero ¿qué no hubiera hecho por su parte San Juan de la Cruz en aquella isla sin estar obligado a la burocracia conventual de aquella España?
 ¿Que no hubiera escrito Cicerón si no hubiera tenido que participar de la disputa incesante de la República Romana?
He aquí que Florencio y Flora sin más distracciones que el trabajo con el sudor de su frente, el cual había sido regulado del modo cooperativo dicho entre familias de campo que así luchaban por la subsistencia allí como hubieran luchado en una gran ciudad, avanzaban hacia el hogar en el horizonte infinito del sosiego de la sede, del sitio cuya finitud se incluía en la infinitud presente del habitar, es decir: el tiempo en la eternidad.
Sonaba la voz de Flora prístina en esa casa que era moldeada por ella sin testigos en un día puro como el que avizoró Fray Luis. Florencio como joven destinado a ella tal cual se ha dado en las sociedad simples donde hombre y mujer se unían sin dudas y complejidades sofisticadas, sin embargo lo sentía como algo único y excepcional, desde que sus personas comenzaron a avanzar una hacia la otra en la personalización de lo que llama amor.
Tal cercanía se les volvía infinita porque más cerca estaban más había para acercarse. Y no habiendo nada que los distrajera encontraban en las personas de su entorno una ayuda, como la del teólogo, discípulo de los Misterios del Cristianismo, Joseph Matías Scheeben o de los demás que no perturbarían su viaje ad intra por carencia así como el otro no lo haría por abundancia en la vida en el misterio.
Y aquel proceso era espontáneo o por lo menos se lo pareció a las primeras hermanitas de la paz cuando los conocieron. Ambos grupos vieron la posibilidad de complemento. Ellas requerían familia y los esposos vida monástica. Ambos debían estar insertados en el gran sacramento de la Iglesia y encontraron ese modo facilitado por el mismo sacerdote que halló en todos un empleo pleno de su vocación ek klesiástica, ser pastor del llamado hacia el vocador.
Buscaron el reino y lo demás les fue dado por añadidura.  

domingo, 6 de julio de 2014

EL DÍA ETERNO

Florencio y Flora comían en aquella cocina comedor con un estremecimiento cotidiano. A un lado se extendían las sierras bajas del oeste y al otro las sierras grandes del este que se acercaban por las correspondientes ventanas junto a las praderas y los montes. Delante la gran mampara el norte los hacía soñar con las sierras de Autaltina. Los espacios vacíos y el delicado horizonte da de pensar por su libertad sublime. Allí el pensamiento está determinado por el ser o la ausencia de cosas que lo solicitan abrumándolo. Por eso ellos sin saberlo pensaban y gustaban sin embargo desde hacía meses aquella libertad.
El norte producía distintas sensaciones que el sur a sus espaldas con ser lo mismo: horizonte azulado. La situación de su casa hacia el norte por el sol de invierno los ponía ante dos mitades de aquel vacío lleno de pájaros y poblado por vacas de cara blanca. Delante la pradera se dividía por el camino que va a la tranquera por donde muchas tardes rezaban el rosario sin otro ruido que el batir de alas y el mugido discreto de alguna vaca y el paso de alguna nube presurosa que como oveja perdida se dirigía al rebaño que estaba posado sobre las crestas de las sierras de inefables colores. Se posan sin duda donde "es el sosiego".
En la cocina sin electricidad ni rugía la heladera ni por cierto vomitaba la televisión las vanidades del mundo y la multitud de noticias: sólo el crepitar de la leña y el tic tac del reloj que hacía al silencio mas silencio. Quien rompía a hablar lo transformaba en un tenor o en una contralto en un litúrgico teatro  preparado a escuchar en un milagroso silencio.
Así hablaban Flora y Florencio aquel día otoñal en un día que ya era todos los días.