martes, 27 de marzo de 2012

PLATÓN VERSUS DEMÓCRITO

      
De pronto Tobías comenzó a hablar produciéndose un silencio en la gran mesa de la gran cocina:
“Mis antiguos empleados que tanto protegí hoy pasarán a ser miembros de una empresa de capital social. Y nadie se ría del pequeño número ni de la parquedad de elementos porque yo he visto empezar cooperativas de mucho menos que esta y además una cooperativa debe engendrar otra y producir educación cooperativa y hacer gustar la igualdad en el voto para decidir, lo cual produce la autoestimación de cada uno al ver cómo de una decisión en que tomó parte se va haciendo una gran obra de la cual se siente orgulloso ¿Cómo yo que nada sé di origen a esto con mi decisión? Mas lo que sucede que esta decisión se llevó a la obra después de estudios de uno y otro de los consejeros y tras la deliberación respetuosa donde uno aprende del otro porque da en el sitio no pensado. Y al cabo de años se alcanza el mejor saber porque de lo que no se sabe se cita a alguien que sí sabe y se consulta a otras cooperativas del mismo o semejante tipo y se va aplicando y reflexionando y alcanzando una visión cada vez más transparente pero sin exagerar la cosa, porque aquí se trata de hacer y ser feliz en ello. No es un laboratorio científico sino un precioso modo de habitar sobre la tierra de donde se comprobará la segunda bienaventuranza que canta el “FELICES LOS MANSOS PORQUE POSEERÁN LA TIERRA”. Porque en la cooperativa no hay el: “yo pienso esto y me lo guardo” y después critica porque no se hace lo que él piensa que como nunca se ha llevado a la práctica no se sabe si es realmente efectivo. Se elimina el “se dice” con la deliberación prolija de la información que se tiene, se acercan los pensamientos propios, acurrucados antes en la indolencia inerte, que se hacen fecundos llegando a ser reales. El comentario del vecino se derrumbará y se construirá en su lugar una admiración y sana envidia cuando se vaya viendo cuánto hacen varios en cooperativa más que uno sentado sobre la soberbia, puesto que lo que hacen los unidos lo realizan primero en el consejo, en la deliberación, en la maravillosa fecundidad del pensamiento que da la vuelta a la mesa como el mate”. Y entonces después del inesperado arrebato lírico del tío que a su experiencia le añadía las largas horas de meditación, tomó la palabra Florencio:
“He aquí que don Tobías se me anticipó . Yo debo precisar que el integrar una cooperativa es un acto voluntario y lo novedoso es la integración del consejo con un presidente, un vicepresidente, vocales, de donde surge un secretario y finalmente un síndico que es quien controla todo los cuales se eligen en la primera sesión. Todo se decide por voto y se lleva el libro de actas de cada sesión que se lee a la siguiente. El o síndico asiste cuando quiere y vigila las cuentas. Cada año se realiza una asamblea y se expone el balance y se ve si se reparten los excedentes. Aquí probablemente se informe lo cada uno retira de producción de carnes y hortalizas. Cuando hay excedentes monetarios por ventas se decidirá si se reinvierte en elementos de producción.
La cooperativa adquirirá un capital social, es decir de  de todos. Lo que cada socio tendrá como propio surgirá, espero, del ahorro en almacén cuando se producirá carne, hortalizas, dulces y se envasará lo que sea posible de las hortalizas (las chauchas por ejemplo).  Sistematizaremos, ordenaremos la factura de cerdo. Debemos tener instalaciones adecuadas para cada operación y para la conservación, sin improvisar. El trabajo fluirá hacia un punto y propondré que se cultive todo, por ejemplo lo que nadie hace y es fundamental para mis arroces: el AZAFRÁN de la familia de las iridáceas junto con los espárragos como ya dije otra vez.
Como esto exige mucha organización pasemos a conformar el consejo”.
Rosendo entonces dijo:
“Tengo un vecino que se interesó mucho porque él vive solo con su madre, tiene algunitos animales, es hachero y no podría jamás hacer huerta. A ver creo que allí viene. Se llama Silvano”, efectivamente venía montado en un picazo pasicorto y se bajó y fue acogido por las mujeres:
“Pase don y conozca a Don Florencio  y doña Flora que no han de ser menos graciosos que doña Orfelina” Era su madre la cual andaba en sulky para todos lados.
“Bueno, dijo el con mucha timidez y con una voz que era fina y musical, ella es la que les envía este arrope de algarroba” y lo colocó sobre la mesa.
“Siéntese don Silvano e infórmese con Rosendo de lo dicho hasta aquí. Sólo le solicito esto preguntándole: ¿Está dispuesto a integrar esta Cooperativa? “Sí” dijo con su voz como de una quena.
“Bien, dijo solemnemente Florencio internamente feliz, comencemos: vamos a votar por el presidente”. Se deliberó y rápidamente descartándose Tobías a sí mismo y fue nombrado Florencio, Zunilda fue elegida secretaria y los demás quedaron de vocales Claro, se le dio el papel de síndico al eremita ¡y fue el síndico más santo de la historia!
Se había dado un paso gigantesco que llenaría el campo inerte del mundo, vacío en cuanto a las ideas y lleno de los átomos que se entrechocan y enganchan en un azar desventurado.
Quedó firme el advenimiento de Platón sobre el ciego Demócrito. Y esto alegró a los jóvenes formados en la belleza de sus colegios humanísticos que son tan raros cuanto combatidos, precisamente por los materialistas que viajan en los intersticios de los famosos átomos.
Don Quijote al barbero: Señor rapador ¡cuán ciego es quien no ve por tela de cedazo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario