sábado, 8 de febrero de 2014

CULTIVAR SU RAZÓN PURA

"Las cosas dependen del cristal con que se miran, suele decirse. Nuestro cristal es el de la Filosofía, el de toda, no el tímido comienzo cartesiano tan celebrado por quienes tenían prisa de borrar de su lista de conocidos a Santo Tomás, San Agustín, Aristóteles, Platón y pintarrajear como un cuento infantil a los presocráticos.
Toda la Filosofía es algo que mi maestro coloca con justicia en un presente pleno como el ser donde acontece el tiempo. Ha sido discípulo del pensador de "Ser y tiempo" y de "Tiempo y ser" y nosotros vemos el horizonte lleno de tesoros con más brillantes diamantes. 
La Filosofía levanta la acusación de andar equivocada cada vez y el absurdo de que tales cegatos han sido al mismo tiempo grandes filósofos.
El tiempo visto como una sucesión canceladora de instantes es lo contrario de la paz y el germen de la anarquía como sistema. Ahora se va edificando en la paz un todo de tres épocas de la Filosofía bien diferenciadas por las tareas que consuma. Eso vamos viendo en los seminarios con una esperanza inenarrable. Consecuencia a la vista: la unidad de los instantes, la paz.
Ni quedó corto Platón ya que Aristóteles le dio forma a su maravilloso esfuerzo dialéctico. Ni quedó superado por los estoicos (si se quisiera ver así diríamos más bien que estos involucionan) ni Plotino es un neoplatónico que continua esa línea o escuela de pensamiento sino el iniciador absoluto de una nueva y distinta época de la Filosofía bajo el evangelio de San Juan. Y no es la cultura la que los hace cambiar sino los hechos sapienciales que los determinan ¿O solamente ha de haber hechos políticos?
La libertad que me embarga con estas cosas filosóficas que nos envuelven en esta pequeña ciudad alemana llena muchas vidas y está destinada a ello. Está concluyendo el semestre de invierno con seminarios sobre el de Trintate de Agustín y el opúsculo heideggeriano: ¿Qué es esto la Filosofía?
 El pensamiento encuentra el espacio propio, el de la verdad que siempre ha sido el despertador de la Filosofía y no para quedar a ciegas.
¡No hay justificación para decir: esto está superado y sólo vale lo nuevo! Hay un todo que se diferencia por sus tareas distintas. Lo demás es más o menos ideología y consecuencia de tirar la crema por el resumidero sin que estuviera rancia.
Precisamente para nutrirte y darte participación en mi tesoro es que te escribo a tu isla de paz que con este contenido cobrará su verdadero relieve: no el de escapar del mundo sino el de cultivar la razón pura tal como lo dijo Descartes."
Así concluyó la carta, recogida del correo en su último viaje, enviada  por su íntimo amigo, leída por Florencio en la galería de su casa frente a sus purísimas sierras. Gracia sobre gracia.

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