lunes, 24 de febrero de 2014

DIGRESIÓN FUNDAMENTAL DEL AUTOR

El futuro que han de tener por derecho las así llamadas personas ha devenido el de salvar su propia vida en el mundo, se entiende, desoyendo aquello del Verbo: quien quiera salvar su vida la perderá.
Mas la persona con la cual se confunde lo individual, si ha sido visualizada como sustancia no lo fue como imagen viva de quien es imagen.
Ella es según la epístola a los Efesios "la bendición espiritual en los cielos en Cristo conforme su Padre nos escogió en Él antes del arrojamiento temporal del cosmos con el objetivo de que seamos santos y irreprochables ante su faz paterna, predestinándonos en el amor para que seamos hijos en Él por medio de Jesucristo conforme al beneplácito de su voluntad para la alabanza de la gloria de su gracia con la cual nos agració a nosotros en el amado".
En la persona, depositaria de la gracia de su gloria, se plasma tal destino: por eso su futuro esta en quien es nuestro presente: Dios con nosotros, en nosotros y para nosotros.
¿Por qué luego hemos venido a parar a la tan segura afirmación: haz tu propia vida pues eres libre?
El ángel contradictor se apartó del presente de la Caritas ofrecida y se lanzó al futuro conseguido por sí mismo ¿Qué nos extrañará escuchar una y otra vez en las bocas de los hombres santificar el futuro sin presente y por ello "pisar" el pasado?  Se ha transformado en un dogma basado en los derechos del individuo (con el disfrazado blasón de la persona) tutelado por la santa sociedad, más liberada cada día.
¿Y quien tutela? No sé si estaré alucinado por la literatura pero el mismo personaje de los evangelios, el Verbo de Dios, lo nombra así: "el príncipe de este mundo".
Así hay un mismo autor de las novelas para muchos escritores que siguen sus parámetros: los del mundo. Nosotros que desde siempre hemos sentido que cómo es no es la realidad real (ontos on) sino que lo es como tiene que ser y ha sido desde el origen ubicamos a nuestros personajes bajo la óptica del himno de Pablo a los Efesios. Es algo absolutamente nuevo en un judío alumno de Gamaliel pero no esperamos que lo aplaudan quienes toman otra medida que "aquel en quien tenemos la redención por su sangre", "la riqueza de su gracia que hizo sobreabundar hacia nosotros en toda sabiduría e inteligencia dando a conocer el misterio de su voluntad...en Él".
Así Él es nuestra medida y no "el cristianismo". Él mismo es el presente que acapara el futuro de nuestros personajes y estatuye el "tiempo pleno". 
Dicho esto vayamos a Florencio y Flora que rasgaron su futuro de sí mismos y sin saberlo todavía dejaron fluir lo que hemos sido desde el origen: suyos y para su gloria en la cual "hemos sido predestinados".
Malo sería para nosotros ver otro "hombre" que éste, "sellado con el Espíritu de la promesa"

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