Florencio contesta la carta de su íntimo amigo que descubre un nuevo horizonte con su maestro alemán que sin embargo parece de otra galaxia por el ritmo de la paz que comporta al darle lugar a cada cosa concordando los tiempos.
Desde su lugar de contemplación con placer trazaba las líneas pensando en lo que iba aprendiendo y le significaba el consuelo del Espíritu proveniente de su amigo:
"Querido amigo: ¡Como es verdad que la amistad es condición de plenitud! Tú me insertas en lo que germina en la nunca fenecida Filosofía que amparo brinda a quienes quieran meditar con fruto y hallan en los pensadores el tejido racional que está por encima de circunstancias inmediatas y representaciones y opiniones particulares.
Está por encima del ruido del mundo que más se parece a un diluvio creciente que a un río que corre benéfico por los campos. No en vano después de Noé viene la torre de Babel.
Mas la confusión de la periferia halla la paz en la razón transparente, por lo que aprendo de tus estudios intensos.
Yo por mi parte estoy de este lado, más acá del gran mundo en un valle "do la paz viste pellico y conduce cabras del llano al monte y ovejas del monte al llano...que el mundo olvidó por escondido o lo perdonó por pobre".
Sólo se destaca aquí el muro de delicadas sierras y pocos hombres "pobres" con sus carros, caballos, animales propios y de granja, aguadas, barbechos, caminos viejos serpenteantes entre montes de jarillas, señoreados por el algarrobo y cercos de talas de brazos retorcidos cuyas copas hablan en la tarde mejor que mil oradores comunicando paz.
Mis viajecitos al pueblo con Flora en nuestro sulky con la yegua homérica no tiene comparación con ninguna situación gozosa que hubiéramos vivido en viaje alguno por las ciudades conocidas.
Sí que hemos navegado por el mediterráneo y rodeado la isla San Giorgio en Venecia bendecidos por San Esteban y nos ha atardecido en el Adriático llegando al momento homérico del cielo de bronce, redoblado por el amanecer en la isla de Corcyra y el mediodía en el palacio de Nausikaa, ahora monasterio de la Virgen Theotokos, ya en el Jónico.
Cierto que hemos visto las islas de Ulises en glorioso atardecer y hemos llegado a dar vuelta al cabo de Malea, navegando por el Egeo hasta la isla de Apolo y Artemisa.
Además llegamos una vez rozando Chíos a la patria del mismo Homero y luego a la de San Juan y la misma Virgen del Tránsito en la paulina Éfeso.
Sí con aquello nada puede compararse cuando uno ha sido desde niño formado en el griego y en el latín. Pero ha sido aquel mar de la Historia el que nos hace aptos para ver el esplendor de la belleza y el orden de la razón. Homero está para nosotros aquí en todo como en el escudo pero más que en otra cosa en algo nunca tratado: en el hogar y en el matrimonio.
Eumeo y Laertes no están en Leúcade o Cefalonia o Ítaca, están ahora aquí en quienes lo poseen en la memoria viva.
Hemos estado leyendo con Flora la Odisea bajo un viejo olivo delante de estas sierras y sólo así se vuelve asequible el tiempo pleno, el PERIPLOMÉNON ENIAUTÓN del año.
Recientemente hemos conocido unas hermanitas contemplativas en las cuales hemos reconocido un nuevo tipo de contemplación (aunque nada hay más antiguo que la verdad según tú repites): el habitar.
Ellas y nosotros vemos nuestro camino en el estar, en la permanencia según aquello que leímos juntos días pasados en un lectio vitae, que ellas practican:
MAESTRO DONDE HABITAS? VENID Y VED. Y FUERON Y VIERON Y HABITARON CON ÉL AQUELLA TARDE.
¡La tarde así se nos vuelve eterna habitando con Él, simplemente! Con ello hemos hecho una congregación habitativa que se reúne a rezar y estar en un presente pleno. Ellas viven en la sierra y bajan con nuestro cura de tanto en tanto. No hacemos como en San Juan sino que habitamos ¿Es la morada en la verdad del ser?
Esta es la novedad que te cuento que nos va ensanchando la vida matrimonial. Mi Flora tiene trato con mujeres de su edad y un poco más y yo sigo cimentando la Cooperativa que aumenta el "capital social" en una explotación agropecuaria modesta que ha marchado y que marcha como el reloj: un cuadro se vacía para que se reponga y otro se llena siempre con el cuidado de la aguada correspondiente. Aquí no se engorda sino que se vende lo se llama "invernada": son terneros ya grandes o novillitos y se hace preñar a las vacas a sus tiempos. Mucho recorrer con mi Rosendo y mi Bernardo, a veces enlazar, traer algún ternero enfermo, vacunar etc.
El tiempo aquí gira en lo mismo y todo se protege con la gracia según el calendario litúrgico de la Iglesia, verdadera madre y maestra en la memoria del sacrifico eucarístico, que llena el alma de estremecimientos y peticiones de salvación.
El padre Mateo está concentrado en ello como un sacerdote sin falta de sacramentalidad. Lo sagrado preside su obrar.
Aquí te esperamos cuando pudieras visitarnos y te agradecemos tu apoyo filosófico que nos llena de consuelo y luz en el pensar.
Un abrazo de FLORA Y MÍO
Así se despachó el joven Florencio y se tiene esta carta como la mejor que escribió en su vida. Sin duda era fundacional y por lo tanto inspirada.
Desde su lugar de contemplación con placer trazaba las líneas pensando en lo que iba aprendiendo y le significaba el consuelo del Espíritu proveniente de su amigo:
"Querido amigo: ¡Como es verdad que la amistad es condición de plenitud! Tú me insertas en lo que germina en la nunca fenecida Filosofía que amparo brinda a quienes quieran meditar con fruto y hallan en los pensadores el tejido racional que está por encima de circunstancias inmediatas y representaciones y opiniones particulares.
Está por encima del ruido del mundo que más se parece a un diluvio creciente que a un río que corre benéfico por los campos. No en vano después de Noé viene la torre de Babel.
Mas la confusión de la periferia halla la paz en la razón transparente, por lo que aprendo de tus estudios intensos.
Yo por mi parte estoy de este lado, más acá del gran mundo en un valle "do la paz viste pellico y conduce cabras del llano al monte y ovejas del monte al llano...que el mundo olvidó por escondido o lo perdonó por pobre".
Sólo se destaca aquí el muro de delicadas sierras y pocos hombres "pobres" con sus carros, caballos, animales propios y de granja, aguadas, barbechos, caminos viejos serpenteantes entre montes de jarillas, señoreados por el algarrobo y cercos de talas de brazos retorcidos cuyas copas hablan en la tarde mejor que mil oradores comunicando paz.
Mis viajecitos al pueblo con Flora en nuestro sulky con la yegua homérica no tiene comparación con ninguna situación gozosa que hubiéramos vivido en viaje alguno por las ciudades conocidas.
Sí que hemos navegado por el mediterráneo y rodeado la isla San Giorgio en Venecia bendecidos por San Esteban y nos ha atardecido en el Adriático llegando al momento homérico del cielo de bronce, redoblado por el amanecer en la isla de Corcyra y el mediodía en el palacio de Nausikaa, ahora monasterio de la Virgen Theotokos, ya en el Jónico.
Cierto que hemos visto las islas de Ulises en glorioso atardecer y hemos llegado a dar vuelta al cabo de Malea, navegando por el Egeo hasta la isla de Apolo y Artemisa.
Además llegamos una vez rozando Chíos a la patria del mismo Homero y luego a la de San Juan y la misma Virgen del Tránsito en la paulina Éfeso.
Sí con aquello nada puede compararse cuando uno ha sido desde niño formado en el griego y en el latín. Pero ha sido aquel mar de la Historia el que nos hace aptos para ver el esplendor de la belleza y el orden de la razón. Homero está para nosotros aquí en todo como en el escudo pero más que en otra cosa en algo nunca tratado: en el hogar y en el matrimonio.
Eumeo y Laertes no están en Leúcade o Cefalonia o Ítaca, están ahora aquí en quienes lo poseen en la memoria viva.
Hemos estado leyendo con Flora la Odisea bajo un viejo olivo delante de estas sierras y sólo así se vuelve asequible el tiempo pleno, el PERIPLOMÉNON ENIAUTÓN del año.
Recientemente hemos conocido unas hermanitas contemplativas en las cuales hemos reconocido un nuevo tipo de contemplación (aunque nada hay más antiguo que la verdad según tú repites): el habitar.
Ellas y nosotros vemos nuestro camino en el estar, en la permanencia según aquello que leímos juntos días pasados en un lectio vitae, que ellas practican:
MAESTRO DONDE HABITAS? VENID Y VED. Y FUERON Y VIERON Y HABITARON CON ÉL AQUELLA TARDE.
¡La tarde así se nos vuelve eterna habitando con Él, simplemente! Con ello hemos hecho una congregación habitativa que se reúne a rezar y estar en un presente pleno. Ellas viven en la sierra y bajan con nuestro cura de tanto en tanto. No hacemos como en San Juan sino que habitamos ¿Es la morada en la verdad del ser?
Esta es la novedad que te cuento que nos va ensanchando la vida matrimonial. Mi Flora tiene trato con mujeres de su edad y un poco más y yo sigo cimentando la Cooperativa que aumenta el "capital social" en una explotación agropecuaria modesta que ha marchado y que marcha como el reloj: un cuadro se vacía para que se reponga y otro se llena siempre con el cuidado de la aguada correspondiente. Aquí no se engorda sino que se vende lo se llama "invernada": son terneros ya grandes o novillitos y se hace preñar a las vacas a sus tiempos. Mucho recorrer con mi Rosendo y mi Bernardo, a veces enlazar, traer algún ternero enfermo, vacunar etc.
El tiempo aquí gira en lo mismo y todo se protege con la gracia según el calendario litúrgico de la Iglesia, verdadera madre y maestra en la memoria del sacrifico eucarístico, que llena el alma de estremecimientos y peticiones de salvación.
El padre Mateo está concentrado en ello como un sacerdote sin falta de sacramentalidad. Lo sagrado preside su obrar.
Aquí te esperamos cuando pudieras visitarnos y te agradecemos tu apoyo filosófico que nos llena de consuelo y luz en el pensar.
Un abrazo de FLORA Y MÍO
Así se despachó el joven Florencio y se tiene esta carta como la mejor que escribió en su vida. Sin duda era fundacional y por lo tanto inspirada.
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