sábado, 5 de abril de 2014

LA EFECTIVA PROTECCIÓN DE LA GRACIA

Después del sábado cooperativo ordenando y coordinando lo que concierne a las hortalizas y los frutos, los envasados de los dulces y del tomate, los escabeches que se repartían y se destinaban a la venta, los turnos para aquella semana en la alimentación de los animales de la granja (no había que regar porque venía muy lluvioso el comienzo del otoño) llegó aquel domingo anterior al de los ramos.
La atmósfera de la Pasión se iba espesando y las almas se concentraban en la celebración donde el tiempo se henchía de eternidad. Si bien el sacrificio de la cruz fue una sola vez en la Misa se realizaba sacramentalmente y se iba hacia aquellos días tan precisos de la pasión y muerte. 
Los pasos que se daban introducen en la historia metafísica del hombre Dios. En este domingo se lee la resurreccción de Lázaro y se sigue el concepto especulativo de Pablo acerca de la muerte a la muerte y la vida que se ha vuelto eterna desembarazándose del pecado. 
Las palabras de Juan significan la muerte de su amigo Lázaro a quien vemos emerger del sepulcro a la voz de Jesús que muestra la gloria de su Padre. Pero esas palabras connotan a la vida eterna a la cual renace cada uno de los hombres. 
Maravilla la descripción y sacia a quien la comprende de gracia. Fácil es seguir la narración con el llanto de María, de Jesús emocionado y perfecto es el concepto de nuestra justificación por la gracia.
Así lo vieron nuestros personajes como lo han visto por dos milenios muchos hasta que se les dio a otros un ataque de inteligencia para re significarlo y darle la espalda a hecho tan real y efectivo, lo cual ha sido un verdadero suicidio de los inteligentes y un asesinato de los simples escandalizados por ellos.
Jesús había dicho: ES IMPOSIBLE QUE NO HAYA ESCÁNDALOS PERO ¡AY DE AQUELLOS POR QUIENES VIENEN!
Y si este estado de conciencia se mecanizara gran peligro corre la sociedad que ha sido conceptuada como estructura. Mecánica que cierra un proceso.
No así nuestros personajes en estos días que pregustaban la gloria dada en tal efusión de gracia. La Misa que comenzaba con el JUDICA ME DEUS ET DISCERNE CAUSAM MEAM DE GENTE NON SNACTA: AB HOMINE INIQUO ET DOLOSO ERIPE ME QUIA TU ES DEUS ET FORTITUDO MEA era suficiente vallado contra la "vida del mundo" que crecía entonces en autonomía pero no allí ni entonces todavía: sobre todo para quienes obedecían al depósito de la fe.
Además ya tenían en la Misa la compañía de las hermanitas de la paz con las cuales ya formaban una fila que recordaba a Leónidas con sus espartanos. Por lo menos así se sentían Florencio y Flora junto a ellas mientras el padre Mateo recitaba frente al sagrario:
          QUAESUMUS OMNIPOTENS DEUS
          FAMILIAM TUAM PROPITIUS RESCIPE
          UT TE LARGIENTE REGATUR IN CORPORE
          ET TE SERVANTE CUSTUDIATUR IN MENTE 
La familia de la paz allí, devota de la Eucaristía, esperaba ese momento donde el cielo se abre y se rasga el velo de la finitud y confirmaba la protección en aquellas palabras pronunciadas por su amado padre Mateo dentro de la salvación maravillosa que se opera en la Misa.
Esto hace de esta narración una novela realista hasta el máximo grado porque allí hay aquello que el pensador del siglo llamó "ser del ente". Lo real mismo.
Luego pasaron a la casa parroquial y almorzaron todos con el cura con la consabida concurrencia a los postres del profesor y del médico que conocieron llenos de curiosidad a las monjas recién llegadas.
Personas que se reúnen hay en todo lugar del mundo. Estas sin embargo estaban un paso más acá: en lo simple de la tierra. La conversación que tuvieron es cosa de otro capítulo.

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