Florencio y Flora no se lanzan reproches ni acumularán resentimiento alguno y no han de reprocharse nunca nada y no se acostumbrarán a ello. Parezca esto lo imposible e ideal que parezca al ignorante de la Ética a Nicómaco, Aristóteles en la Atenas pagana justificó la virtud en la costumbre y subrayó el gozo consecuente creyendo que nadie iría contra el gozo de por sí, contra el placer honesto. No sólo el vicio se arraiga y es difícil de quitar también lo es la virtud que es un ethos o costumbre que surge del obrar.
¿Qué será entonces para quienes están en el PLEROMA de la gracia por los siete sacramentos que obran lo que significan?
Florencio y Flora amparados en esto que costó la sangre del hombre Dios y seguidos semana a semana por su director espiritual que ama y conoce la doctrina cristiana en su fuente más pura tendrán esto como la meta de sus vidas y el fin será la vida eterna.
Nunca se han hecho amargos reproches y buscarán llegar así hasta el fin. Esto es vivir sin mordeduras siguiendo la mansedumbre y humildad recomendada por el Maestro Divino. No en vano habían salido de su boca estas palabras en el caso que nos ocupa.
Ahora se iban deslizando por el otoño aquel lleno de frutos y habían estado desde hacía dos meses muy ocupados con los asociados a la cooperativa en envasar los tomates para salsa.
El ciclo de la granja exigía mucha atención. La alimentación de los animales de los desechos de la huerta y el envasado de los escabeches otro tanto. Y sobre todo los dulces de la fruta los tenía codo con codo con las dos familias. La especialidad del dulce de durazno y el dulce de leche reclamaba a veces ayuda exterior en su realización. El acopio de las nueces y de los higos secados al sol llenó los galpones de la Bendición, junto con el maíz,vital para los animales. Mucho trabajo que no daba lugar para ocios enervantes daba un beneficio más que interesante, el cual en el curso de los años aumentaría el capital social de la cooperativa para que se pudieran costear enfermedades y estudios de los niños actuales y por nacer.
Si la existencia de los hombres está marcada por tales necesidades, la organización gozosa de Florencio promovería la justicia social de esa manera sólida.
Es una cuestión de conejos más gallinas y algunos pavos, más chanchos, más maíz, más hortalizas desde la A a la Z, más árboles frutales, más elementos de acopio, más trueque. La medida que le imprimió Florencio era armónica y no enajenante: lo suficiente.
Todo esto junto al desarrollo de la explotación pecuaria que era llevada sin complicaciones según lo permitían los campos en los años diferentes.
Mucho trabajo y mucha familia. Mucha atención a la palabra pura de Dios en las Escrituras acreditadas por la Historia, algo de Liturgia, todo lo que la gracia podía brindar de protección a cada uno y lo demás que hay en el mundo sería cuestión de detalle y de poca monta.
"Ved cuan pobres son las cosas tras que andamos y corremos pues que antes que muramos las perdemos".
Olvidábaseme decir que había biblioteca creciente para saciarse en historias literarias y un poco de música verdadera a cargo de la antigua profesora de coros.
Nada raro pero sí lo es que estuviera todo junto y simultáneo. Pero esto fue desplegándose por los años y a ello se sumaron las hermanitas de la paz y por supuesto la piedra fundamental: el padre Mateo que mas acá de sus funciones pastorales se regocijaba presidiendo este plan cooperativo que dirigía Florencio y había procurado la sabiduría práctica de Tobías.
¿Qué será entonces para quienes están en el PLEROMA de la gracia por los siete sacramentos que obran lo que significan?
Florencio y Flora amparados en esto que costó la sangre del hombre Dios y seguidos semana a semana por su director espiritual que ama y conoce la doctrina cristiana en su fuente más pura tendrán esto como la meta de sus vidas y el fin será la vida eterna.
Nunca se han hecho amargos reproches y buscarán llegar así hasta el fin. Esto es vivir sin mordeduras siguiendo la mansedumbre y humildad recomendada por el Maestro Divino. No en vano habían salido de su boca estas palabras en el caso que nos ocupa.
Ahora se iban deslizando por el otoño aquel lleno de frutos y habían estado desde hacía dos meses muy ocupados con los asociados a la cooperativa en envasar los tomates para salsa.
El ciclo de la granja exigía mucha atención. La alimentación de los animales de los desechos de la huerta y el envasado de los escabeches otro tanto. Y sobre todo los dulces de la fruta los tenía codo con codo con las dos familias. La especialidad del dulce de durazno y el dulce de leche reclamaba a veces ayuda exterior en su realización. El acopio de las nueces y de los higos secados al sol llenó los galpones de la Bendición, junto con el maíz,vital para los animales. Mucho trabajo que no daba lugar para ocios enervantes daba un beneficio más que interesante, el cual en el curso de los años aumentaría el capital social de la cooperativa para que se pudieran costear enfermedades y estudios de los niños actuales y por nacer.
Si la existencia de los hombres está marcada por tales necesidades, la organización gozosa de Florencio promovería la justicia social de esa manera sólida.
Es una cuestión de conejos más gallinas y algunos pavos, más chanchos, más maíz, más hortalizas desde la A a la Z, más árboles frutales, más elementos de acopio, más trueque. La medida que le imprimió Florencio era armónica y no enajenante: lo suficiente.
Todo esto junto al desarrollo de la explotación pecuaria que era llevada sin complicaciones según lo permitían los campos en los años diferentes.
Mucho trabajo y mucha familia. Mucha atención a la palabra pura de Dios en las Escrituras acreditadas por la Historia, algo de Liturgia, todo lo que la gracia podía brindar de protección a cada uno y lo demás que hay en el mundo sería cuestión de detalle y de poca monta.
"Ved cuan pobres son las cosas tras que andamos y corremos pues que antes que muramos las perdemos".
Olvidábaseme decir que había biblioteca creciente para saciarse en historias literarias y un poco de música verdadera a cargo de la antigua profesora de coros.
Nada raro pero sí lo es que estuviera todo junto y simultáneo. Pero esto fue desplegándose por los años y a ello se sumaron las hermanitas de la paz y por supuesto la piedra fundamental: el padre Mateo que mas acá de sus funciones pastorales se regocijaba presidiendo este plan cooperativo que dirigía Florencio y había procurado la sabiduría práctica de Tobías.