En este momento el sacerdote bendice el agua de la pila bautismal circunstanciadamente y sumerge el cirio en ella El bautismo de dos fieles corona este momento del resultado de la resurrección y encendidas las luces comienza después de las antiguas letanías de los santos que se presentan en la celebración ésta comienza.
Corresponden las lecturas del Nuevo Testamento y la palabra de San Pablo ingresa dando el sentido pleno a lo anterior: muertos estáis ya al pecado y vuestra nueva vida está escondida con Cristo en Dios. Mas cuando aparezca Cristo vuestra vida entonces también apareceréis vosotros con Él en la gloria.
Los fieles asistentes debían sentir bellamente misterio ahora develado y tan contradictorio con la experiencia inmediata del mundo, lo cual le daba una firme conexión lógica: la de la contradicción. La totalidad dentro de la cual se mueve esta contradicción se resuelve en un resultado glorioso. El cura que dirigía esta celebración lo comprendía y los fieles variadamente sentían devoción o algo cercano a ella. Nuestros personajes estaban en el proceso de aprendizaje de esta sublimidad.
El resultado de este día supremo será la resurrección. La narración de Mateo aporta el dato pintoresco del ángel sentado en la piedra removida cuando las mujeres se atemorizaron con su fulgor y confortadas fueron a ver el sepulcro vacío.
Y se canta el salmo 116 llamando a la alabanza como prólogo al Cántico de María: Magnificat anima mea Deo que desemboca en la verdad de la promesa cumplida a Abraham. Terminada la comunión, con toda la liturgia correspondiente, que el Padre Mateo supo discretamente acortar, se cumple con el máximo acercamiento del ser: el de la plena realidad concreta en cada uno en sí mismo.
Así quedaron iluminados en su mente los personajes de esta monótona historia y plenos en el ser simple, eterno, perfecto, infinito, uno por operación del PLEROMA DE LA GRACIA.
Por más que escribamos una novela no podemos fingir otra cosa que la realidad. Fueron a la Misa de Gloria que llevaba casi dos mil años desde que Pedro la hiciera en San Juan de Letrán y ahora Mateo en el pueblito serrano ¿E pur si'l muove?
Corresponden las lecturas del Nuevo Testamento y la palabra de San Pablo ingresa dando el sentido pleno a lo anterior: muertos estáis ya al pecado y vuestra nueva vida está escondida con Cristo en Dios. Mas cuando aparezca Cristo vuestra vida entonces también apareceréis vosotros con Él en la gloria.
Los fieles asistentes debían sentir bellamente misterio ahora develado y tan contradictorio con la experiencia inmediata del mundo, lo cual le daba una firme conexión lógica: la de la contradicción. La totalidad dentro de la cual se mueve esta contradicción se resuelve en un resultado glorioso. El cura que dirigía esta celebración lo comprendía y los fieles variadamente sentían devoción o algo cercano a ella. Nuestros personajes estaban en el proceso de aprendizaje de esta sublimidad.
El resultado de este día supremo será la resurrección. La narración de Mateo aporta el dato pintoresco del ángel sentado en la piedra removida cuando las mujeres se atemorizaron con su fulgor y confortadas fueron a ver el sepulcro vacío.
Y se canta el salmo 116 llamando a la alabanza como prólogo al Cántico de María: Magnificat anima mea Deo que desemboca en la verdad de la promesa cumplida a Abraham. Terminada la comunión, con toda la liturgia correspondiente, que el Padre Mateo supo discretamente acortar, se cumple con el máximo acercamiento del ser: el de la plena realidad concreta en cada uno en sí mismo.
Así quedaron iluminados en su mente los personajes de esta monótona historia y plenos en el ser simple, eterno, perfecto, infinito, uno por operación del PLEROMA DE LA GRACIA.
Por más que escribamos una novela no podemos fingir otra cosa que la realidad. Fueron a la Misa de Gloria que llevaba casi dos mil años desde que Pedro la hiciera en San Juan de Letrán y ahora Mateo en el pueblito serrano ¿E pur si'l muove?
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