La octava de Pascua es la octava otoñal. Insistimos con el otoño porque en este valle y los vecinos es claro e intenso con un dorado rítmico, equilibrado por la posición exacta de la latitud.
El alma clarificada por la gracia y la naturaleza en pleno equilibrio son condicionantes para que la esencia humana emerja. Pedimos perdón a los lectores por mencionar algo tan verdadero y desechado por motivos epocales en un movimiento lineal de continua hemorragia de las formas alcanzadas en la belleza. Así es la cruel inmediatez donde se desperdicia todo lo ganado por el espíritu en un proceso liberador que deja a los hombres a merced de su debilidad original pues cuando gana en saber y realización se lo arrancan y pisotean por la superstición de lo nuevo.
El alma clarificada por la gracia y la naturaleza en pleno equilibrio son condicionantes para que la esencia humana emerja. Pedimos perdón a los lectores por mencionar algo tan verdadero y desechado por motivos epocales en un movimiento lineal de continua hemorragia de las formas alcanzadas en la belleza. Así es la cruel inmediatez donde se desperdicia todo lo ganado por el espíritu en un proceso liberador que deja a los hombres a merced de su debilidad original pues cuando gana en saber y realización se lo arrancan y pisotean por la superstición de lo nuevo.
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