martes, 21 de mayo de 2013

LOS SEGUIDORES DE LAS MUSAS

No era una selva pero sí un monte. No era pues húmedo y tropical pero siendo seca la atmósfera la vegetación era subtropical. Llovía en los veranos y así el agua era suficiente para criar pastos para la hacienda que se beneficiaba por una buena sanidad. Tenían sombra en verano y un calor seco y en invierno mucho sol y cielos despejados. Era un valle cobijado por las sierras, saludables para los pulmones, lo cual atraía veraneantes de otras zonas de la pampa húmeda y de las ciudades grandes.
La sierra tenía vegetación de árboles como el molle que formaba bosquecillos y tenía aquellas lomadas con vegetación más bien baja de duraznillo, chilca y hierbas aromáticas como la genciana, peperina y muchas otras buscadas por medicinales. Más arriba de los bosques había pastizales abiertos y laderas con vegetación, es decir: no eran áridas sino amenas. En las cañadas  se escondían tabaquillos que cubrían alguna pequeña cueva y quedaban cocos en los blancos pastos duros y algún arroyo bajaba por ellas, como el que proporcionaba agua al pueblo generosamente ruidosamente despeñándose en cascadas deliciosas.
Esto atraía a personas de otras regiones que incursionaban a veces en el pueblo donde se alojaban en un único hotel que estaba a un lado de la mencionada loma redonda. Si uno venía de una gran ciudad se enamoraba inmediatamente a su llegada y ya quería siempre volver. A veces planeaba venirse a vivir otras veces se conformaba con una casita de vacaciones.
Aquel año había llegado al hotel un matrimonio joven de la zona progresista del gran río Paraná que había fundado con sus hermanos una empresa que fabricaba cosechadoras. Iban avanzando con esa pequeña y virtuosa industria. Se tomaban los hermanos vacaciones por turno pues trabajaban muchísimo y con gran  inteligencia y voluntad, porque no tenían las circunstancias un fomento adecuado par tales emprendimientos o lo tenían por momentos y luego les eran quitados por una suerte de ceguera ideológica de los gobiernos. Pero ellos como muchos otros capeaban los temporales con amor a su empresa, que lejos de ser utilitaria  era teórica en el sentido aristotélico de la palabra: trabajaban por amor a la producción y al perfeccionamiento de las cosechadoras, es decir que obraban por el gusto de la obra misma productiva y por el bien que resultaba en las siembra,empleando y capacitando a sus numerosos empleados. Amaban pues el bien con inteligencia y se capitalizaban por el ascetismo que debían ejercitar en las épocas de malas políticas agropecuarias y económicas. La economía ciencia de un delicado equilibrio heraclíteo no tolera rigideces y orgullosas actitudes.
Este joven , Hugo, venía con su esposa y un niño de cuatro años y otro de dos al hotel y tenía la costumbre de ir a Misa los domingos. Por ello bajó aquel domingo y siguió la hermosa Misa a la cual asistían los habitantes de la Bendición como acto máximo de la oración semanal que con tanto gozo practicaban.
A la salida bien impresionados por la forma tan pura de decirla que tenía nuestro teólogo alemán fueron a entrevistarlo y la bonomía de él y la juventud admirativa de la familia veraneante los llevó a encontrarse en la casa parroquial con Florencio y Flora, los cuales les brindaron hospitalidad con el gusto de su padre espiritual. Una jugosa conversación entre los jóvenes matrimonios que tanto tenían para contar, más acerca de sus proyectos de vida que de lo que poseían al presente, llenó la jornada pues congeniaron los jóvenes Florencio y Hugo. De cooperativa a empresa familiar se fueron narrando sus emprendimientos que rebozaban todo aquello que Hesíodo había escrito hacía 2500 años en los llamados: TRABAJOS Y DÍAS.
Prometieron visitarse: el veraneante iría a conocer con gran gusto la Bendición y el recién llegado iría con Flora a conocer el hotel junto a la loma. Lo semejante busca lo semejante. La juventud enérgica es como una fuente que surge vigorosa en la pureza de las cumbres, es por decirlo en el ámbito de Hesíodo conforme a las Musas. Tienen ellas que ver con el obrar y las obras en armonía y pureza.

lunes, 20 de mayo de 2013

CAMPOS, ÁRBOLES Y MONTAÑAS ALABEN AL SEÑOR

Por el pueblo las cosas no transcurrían con menor tranquilidad. Hemos mencionado al cura, al jefe de correos, al dueño de los ramos generales, al profesor, al médico. Sin duda que había un intendente, un jefe de policía, muchos carniceros y varios panaderos, dos tenderos, un taxista, un negocio de periódicos que llegaban desde las ciudades y una pequeña oficina de teléfonos donde para hacer una llamada había que esperar horas, lo cual en aquellas épocas y lugares solía ser hasta gozoso, dado el ritmo de antaño ¡Qué hermoso y gigantesco ceibo había en la cooperativa telefónica: daba gusto sentarse a esperar!
Y entrada la ligera y vanidosa modernidad se tiene por atrasada aquella vida. Y de acuerdo a todo lo que no se podía hacer allí medido por lo que cada vez más se puede hacer y ver en las ciudades rectoras es cierto y evidente. Pero quien ha probado esta vida pensando la experimenta como incierta, la ve sin dirección hacia el bien, tal cual lo concibió Platón en una Atenas que se había desbordado. El hombre sino se vuelve lobo para el hombre por lo menos se deshumaniza crecientemente. Se abren avenidas y se van llenando de automóviles y los barrios van perdiendo su ethos en un proceso inexorable, por no mencionar los problemas sociales que se van acumulando con el crecimiento de la población.
Nuestro pueblo si bien parecía dormido, alguna vez sería despertado del sueño. Pero para entonces nuestros personajes habrían bebido toda la paz que puede caber en este mundo, dada por quien nos dejó la paz. Es verdad que las condiciones del pecado original que cerró el paraíso deslucen y corroen sin cesar este don y cierran el entendimiento de las gentes. Pero siempre Dios se reserva personas que no doblan sus rodillas ante los baales y más en la zona de influencia de algún santo intercesor: aquí había sido el cura Brochero que llevara paisanos a hacer los Ejercicios de San Ignacio contra toda esperanza. Solían partir contingentes de estas sierras hasta su parroquia. Y esto valía mucho en medio del poco acoso de la gran sociedad sobre las mentes campesinas.
No era el caso de nuestro profesor ni de nuestro médico que junto con el cura, formados ellos como estaban, intentaban con algún éxito, dada sus respectivas funciones sociales, levantar la mirada de los hombres de buena voluntad. En el mundo toda labor educativa se queda corta. He aquí porqué Platón escribió sus diálogos y especialmente la República. Mas ahora había algo más que Juan el bautista, a quien  sin embargo estaba consagrada la parroquia. La vida en el misterio  antes escondido y ya revelado, la sabiduría en el misterio se mostraba en esta parroquia por nuestro cura y pronto tendría el apoyo de la oración de una congregación de monjas contemplativas que se asentarían en las alturas del pueblo en las sierras, tesoro de belleza y soledad fecunda. En este caso se completa el lugar con lo que por tantos sitios del mundo se ha desparramado, el monasterio, como puede verse atravesando Europa y aún América.
Esta sustancia espiritual fue originando la convivencia humana en forma precisamente más y más humana, ya que en la vida espiritual el hombre se diferencia de su naturidad desordenada. Pero la mundanidad le hace más resistencia hasta que verdaderamente se vuelve autónoma y orgullosa.
Nuestro pueblo en su atraso viene a recibir tarde lo que en Europa fue causa de su existencia y allí han venido nuestros personajes a fecundarlo por más que la ola de la rebelión de la cultura no tiene oposición posible y es también un misterio: quizás el de la iniquidad que está operante.
A nuestros personajes como a  una cantidad  no fácil de contar  de personas en general nadie les quita lo recibido ya que al escuchar la flauta han danzado. Y las sierras, los arroyos que desde ella se despeñan, los campos, los árboles ostentan su sacralidad bajo el cielo aquí y en cada rincón de la tierra. ¡Y a fe que la creación alaba a su creador cada día!

sábado, 18 de mayo de 2013

LA PROVIDENCIA REMPLAZA A LA TRAGEDIA

La tarde avanzaba dorando los campos y haciendo de las hojas un acopio de láminas de oro para llenar todos los tesoros de los tiempos ¡Tanto se derrocha en una simple tarde estival en un valle! El tordillo que habían atado al sulky para ir al pueblo era gran trotador y si se lo conducía bien mantenía el ritmo hasta llegar al pueblo. Se diría que era su gusto hacerlo, una suerte de ejercicio en donde exponía su bella fuerza. Ellos aspiraban el aroma de los chañares entremezclados con decenas de otras variedades entre árboles y arbustos que estaban llenos de sus frutos y flores entonce, pues había seguido lloviendo
La magia de las sierras grandes en aquellos instantes consistía en su agrandamiento progresivo conforme avanzaban. Una ola de azules y verdes los iba envolviendo con sus encantos. La loma redonda  parecía adelantarse por el camino latiendo su verdor.
 Cruzaban parcelas, molinos con bebederos; dando una curva un caballo overo descansaba su cabeza sobre una alambrado mientras dos vacas chorreadas bebían toda la paz del universo. Detrás el azul de las sierras en perspectiva pulsaba las almas de los esposos ya aptos para recibirlas en las mil formas, desde este y aquel ángulo,más cerca y más lejos, a media mañana y a media tarde: ¡eran un espectáculo variable, siempre vivo como el fuego de Heraclito.
Ellos palpitaban y se sentían como discípulos bajo el encanto de su maestro, poeta de azules, verdes, carmines y grises que emanaban desde sí luz, luz vibrante como en los cuadros de Tiziano (que ellos habían visto en el Prado y en Italia en viaje de estudios y los pintores enseñan a mirar). El mismo caso en lo que a pintura se refiera era el de Mateo, que de Roma a Colonia había podido pasar en sus viajes por muchas pinacotecas.
 Ellos luego de visitar a don Britos en el almacén y a don Charras en el correo, donde enviaron algunas cartas a Europa, se dirigieron, claro está, a saludar a su padre espiritual quien los recibió con los  brazos abiertos preguntando:
"¿Cómo está nuestro viejo?"
"¡Ah por días no lo vemos pero Rosendo que da una vuelta todos los días dice que bien pero más taciturno!" -dijo Flora.
"Y el cura contestó con cierta solemnidad: "Nunca he visto un hombre que se prepare más diligentemente para la muerte, es decir para el tránsito. Habla con la Virgen y ella con seguridad lo consuela y le responde a lo que él le pide, que es sobre su esposa y aquellos a quienes ha amado en su existencia".
"Sí padre, es un ejemplo y nos abre un camino que llega a aquel día de la partida en la cual tenemos que meditar noche a noche", dijo Florencio con cierto acento de tristeza.
"Nadie quiere morir, agregó el cura, pero los que oran pueden bien morir".
¿No es verdad padre que morir es algo anti natural aunque todos por verificarlo constantemente lo llaman natural y lógico? Yo lo siento así: la vida que siento pensando, gozando y agradeciendo no acepta la muerte en su seno"  -decía Flora mientra le alcanzaba un mate con hierbas aromáticas.
"!Sientes bien en el Espíritu que nos enseña todo! Dios sopló y dio la vida espiritual y sobre ella poseíamos el Espíritu que nos daba la vida eterna porque para ello fuimos creados antes que el mundo fuese. Innatural era entonces la muerte en el comienzo pero en el origen estaba sancionada la vida inmaculada ante su faz en el amor. En aquel comienzo de nuestros primeros padres poseíamos la justicia original que incluía inmortalidad e integridad. La inteligencia sometida a Dios y nuestras fuerzas sensitivas e instintivas sometidas a la inteligencia. El pecado original rompe la paz de este nexo subordinante y se produce el desorden por el cual el cuerpo sujeto a corrupción (por constar de partes) no pudo mantenerse en la plenitud que el alma posesora del Espíritu Divino le aportaba. Ahora sobrevendría la lucha entre ambos, la tensión que sólo la gracia llegaría a resolver en victoria si acaso fuese bien recibida. La muerte y la enfermedad quedaron como penalidades que la voluntad torcida de Eva y sus hijos tendrían que sobrellevar ¡Pero no querida Flora nunca serán normales! De hecho Jesús lo demostró resucitando muertos y curando enfermos".  -Así hablaba Mateo en uno de sus precisos sermones iluminados por Santo Tomás de Aquino cuyas obras completas podían contarse en su biblioteca situada en aquel rincón de la tierra.
Y entre esas gloriosas conversaciones explicables entre miembros del cuerpo místico de Cristo acabaron dos pavas de mate y tras los abrazos afectuosos (ya hemos dicho cuán necesarios eran unos para los otros) los jóvenes esposos retornaron en el sulky en aquella tarde estival.
Ahora el tordillo cambió de paso. El entusiasmo lo llevaba en un ritmo similar pero como si dijéramos que aquel era con compases de negras y éste de corcheas y semicorcheas. La vuelta a la querencia mostraba cómo el noble animal comprendía aquello que expresara para siempre el poeta Homero  en la Odisea. Si la nobleza es tener origen el caballo lo significaba claramente por el distinto tenor que impuso a la vuelta, aunque siempre dentro del compás. Ahora tenían el sol poniente en las sierras chicas que a la distancia se veían como una línea trazada por un ángel, quizás el mismo pintor de esos morados nostálgicos que concentraban el día entero en un ocaso que bien se podría comparar a la buena muerte, aquella que espera la resurrección.
Llegando entre dos luces a la tranquera comprobaron cómo el tordillo sabía donde habitaba. Bajó el trote sin dudar antes de verse la entrada muy cubierta de monte, que se agranda de noche y aún algo más como lo poetiza Goethe en el rey de los Elfos. No era imposible presumir que algún chillido disonante era del puma, común en aquellas épocas cuando el campo estaba lleno de vizcacherales con la nocturna vizcacha que salía de su cueva a solazarse y a comer, bocado exquisito ella misma para los demás, que alguna vez se probaba como una suerte de horaciano "cabrito arrancado al lobo".
"!Ah la casa es la casa por más pobre que sea!" exclamó Flora, recordando don Segundo Sombra. Y el desarmar el sulky, llevar los arneses a la pieza de las monturas y bañar el sudoroso animal y largarlo a sus pastos fue obra de Florencio mientras Flora encendía las luces de la casa y preparaba algo para la cena.
El tordillo, por su parte, se fue como un relámpago en la nochecita al encuentro de su tropilla, resoplando notoriamente gozoso bien como los jóvenes acuden a un baile con la emoción de encontrarse con sus amigos que se prometen diversión. Aquí se puede mencionar aquello de Romeo: "mi corazón va hacia ti como los estudiantes huyen de la escuela". Con esa fuerza iba relinchando el caballo a través del prado a hundirse en el monte tembloroso.
Los que en verdad eran una especie de Romeo y Julieta eran Flora y Florencio que tenían fundado un hogar permanente en los cielos y se encontraban anticipando una de aquellas moradas prometidas, sin tragedia mas con providencia.  

miércoles, 15 de mayo de 2013

ENTUSIASMOS CONCORDANTES


Florencio respondió a su amigo narrando sus repetidos trabajos dentro de su entusiasmo por el habitar presente. Su amigo sin concebir todo lo narrado le respondía desde la antigua ciudad alemana donde seguía los seminarios de su maestro:

"Veo que estáis pasando estos días de epifanía cazando estrellas fugaces de las muchas que peregrinan en la noche y en los calurosos días entre el movimiento de las vacas y terneros que deban ser enlazados y curados, en medio de aquellas sierras al este y al oeste, sin redes opresoras de palabras, dejando que los árboles, el cielo, las estivales nubes les hablen entre mugidos de vacas sedientas y la nobleza de tropillas de caballos que, según narráis, “hunden sus delicados belfos en las aguas del bebedero sorbiendo las frescas aguas que los molinos extraen en acompasados braceos”.
 El alma que es en cierta forma todas las cosas  percibe por lo tanto cielo, sierra, campo, árboles y animales en su querencia ¡El alma se aquerencia en el don simple de la tierra! Esto significa habitar.
Para que esto suceda las condiciones que deben darse son los medios de la virtud. Con la adquisición de las virtudes cardinales el alma ingresa en un orden que la dispone para recibir la serenidad de la tierra que es nuestra contrada y todavía “aquello que se alcanza por ventura” es decir: la gracia que ha sido dada en la plenitud de los tiempos. Sin el orden no hay recepción de la gracia, no hay buena tierra para que germinen y crezcan las semillas de la palabra en treinta, sesenta y noventa.
¿Debemos recordar la ley de gravitación universal? Quizás sea necesario, en cambio, poner sobre el papel la ley nueva de la gracia que es eterna, porque nunca pasará cuando alguna vez no haya más gravitación.
Pero hay también que hacer valer lo que ha valido como conquista inmarcesible desde Aristóteles a Santo Tomas: el sistema clarísimo de las virtudes de donde se deducen los pecados definidos por la ausencia de cada una de ellas. No aplicar tales principios sería como ir a pie antes de domar el caballo o viajar solamente con ellos a través de los desiertos y extensas llanuras poseyendo motores a explosión. Peor todavía, es condenarse a todo tipo de enfermedades morales en épocas donde se lucha con éxito contra las corporales.
En este caso se puede retroceder y olvidar lo que  pone orden en los impulsos que más y más buscan satisfacción. Esta acción de la filosofía ha sido tan contrariada por Federico Nietzsche  que una esfera restringida de modernidad se inaugura con él creando su propia atmósfera, determinada por la vida y así pronto tendrán los impulsos su propia manifestación dentro de una particular esfera lingüística.
“Cómo es” era para la Filosofía “cómo no debía ser”, distinguiéndose así el camino abierto a “cómo tiene que ser”. 
Aquella  modernidad sanciona “cómo es la vida” y sus hijos aún sancionan  lo que no tiene que ser como "norma". Esto se comienza a desplegar sistemáticamente rompiendo todo sistema. Esta paradoja deja lugar a las paradojas, así lo ha dicho mi maestro en su última clase. Todo esto te parecerá oscuro ahora pero he debido sintetizar lo recibido e inédito. Ya habrá tiempo para que se vaya acercando del cielo empíreo donde se expresa de una manera precisa, serena y sin prisa. Un abrazo de tu amigo y afectos para Flora".

lunes, 13 de mayo de 2013

EL MAL ES NADA

Y seguían llegando cada semana cartas del estudiante que estaba en la fecunda Germania de entonces ciertamente como en Atenas, pasando de la Academia al Liceo, lleno de Platón pasaba al joven Aristóteles. Su íntimo amigo Florencio era el beneficiado por tal regalo de Dios. Esta carta acababa de escribir mientra caían los copos de la nieve en el semestre de invierno mientras escucha el clave (obras de Galuppi) en un concierto de la radio local. No hay cosa más propia para la pureza del pensamiento. El aire transparente del saber lo envolvía y la música y la pintura acompañaban su juventud y era el correlato del otro hemisferio donde Flora y Florencia habían tenido tal conversación bajo la bóveda del cielo. Esto era lo sustancial de la carta:
"Los hálitos estivales impulsan vuestras vidas que nacen así en el misterio sacramental surgiendo como dos cisnes en un lago de esmeraldas. Poco tratado el sacramento del matrimonio hasta ese momento. El poder de la gracia en todo sacramento santifica dentro de la dimensión del ser, a la cual se accede por el simple "sí" de la fe. Porque si nos vamos a la inmediatez de los entes corroboraremos que nada hay que provenga de la gracia y que interrumpa el curso de los impulsos. Parece haber un abismo con respecto a las puras ideas que son vistas como heladas y bien puestas en sepulcros transparentes. En realidad lo hay entre quienes creen en lo que han sabido y quienes descreyendo se someten a la inmediatez experimentada. Esto separa unos de otros que pueden optar como la María a la cual alabó Jesús. Es la función de los abismos: separar como lo supo Hesíodo.
Si habéis elegido la "optima pars" lo ha sido según el juicio de quien subrayó un clara prohibición: la del divorcio, sin duda para proteger con su dictamen lo más sagrado: la unión originaria del hombre y de la mujer. Y hay que verlo como una tierna condición con jóvenes como vosotros a quienes Él mismo ha unido en el noviazgo. Esto no es una moral abstracta sino la de los hechos, basada en el hecho verdadero: Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros en el seno de un hogar.
Los que quedan del otro lado de tal sacralidad tienen y tendrán su campo propio y su propio infinito: siempre podrán agregar un novedad que los motive a una creciente liberación.
No es el caso nuestro en donde el señalado "aburrimiento" de lo mismo no nos tomará como a aquellos que nos contemplen desde afuera medidos por la realidad cambiante donde las monedas serán iguales en valor en el cosmos donde todo se cambia por fuego y el fuego por cada cosa, según vio Heraclito.
Sin ese fuego, la observación de la realidad histórico social será su Dios, el que sí se muda, no como el de Santa Teresa, el que se adapta al cambio y los dirige por la fuerza ciega de un destino vacío de otro contenido que no sea: ¡cuerpos  de todo el mundo demoled!
¡Oh sin embargo vuestra navegación en lo mismo es paradigmática! La veré, tendré el honor de asistir a ella, como ese movimiento quieto de las estrellas que es análogo al del espíritu que avanza al origen y se enriquece en la mismidad donde lo nuevo es íntimamente nuevo, no como en el caso de las cosas exteriores que se van haciendo otras y que solamente avanzan dejándose atrás en una enajenación sin retorno". Vale, Martinus vester. Cuando concluyó la carta ya estaba en curso la suite número tres de Juan Sebastian Bach. "No sino haceos miel y paparos han moscas" hubiera dicho Sancho Panza.
 En la ternura espiritual de este estudiante bienaventurado era miel sobre miel más que sobre hojuelas (ser joven y estudiar tales cosas con tales maestros es para repetir lo de don Celso: "punto menos que la gloria") pues recibir las suites de Bach con las nieve daba un anticipo de la bienaventuranza que ningún hecho de este mundo puede borrar.
Simplemente cuando vinieran con el decurso de la existencia harían pensar en aquello que la excepción confirma la regla. San Agustín lo estampó en su oración preliminar a los Soliloquios: A LOS QUE SE REFUGIAN EN TI LES MUESTRAS QUE EL MAL ES NADA.

sábado, 11 de mayo de 2013

LA SANTIFICACIÓN DEL LECHO

Entonces bajo aquel cielo desconocido para ellos con las tres Marías sobre sus cabezas y la cruz del sur que se clavaba en el horizonte Flora dijo a su esposo:
"No podíamos imaginarnos este escenario pero lo sentíamos. Muchas veces uno está viviendo algo que le parece haberlo vivido aunque sabe que no es posible"-
Y su esposo le dijo: "Sí, es como si el tiempo se quebrara de algún modo y por la fractura dejara ingresar  lo eterno donde todo lo que llamamos pasado y futuro está junto en el presente. Este lugar por lo demás le da mucho quehacer al tiempo para cumplir con la tarea que le asignan de pasar y pasar, porque un día es idéntico al otro en todo ya que nada de lo que llaman "nuevo" sucede porque tenemos el privilegio de no enterarnos más de lo que nos compete. Y si sabemos de otros lugares lo que sabemos es sustancial y  a través de obras literarias. Por ejemplo sabemos del puente de San Petesburgo por la emoción de Dostoiewsky".
"Las cartas de tu amigo te llevan a un terreno filosófico más y más. Eras un pensador cuando te conocía y acostumbrado estabas a ello por tu padre desde pequeño. Pero claro, con tu amigo sumado al padre Mateo las vacas irán a hablar como los perros de Cervantes" decía con gracia Flora.
"Bueno el estar acá sería para aburrirse según nuestros amigos ciudadanos, que alegan que caeríamos en un vacío por no poder ir a espectáculos, eventos y fiestas. Pero además de las tareas: si viviéramos tres vidas como el viejo Miseria de la novela que veníamos leyendo para ambientarnos en los campos de aquí no nos alcanzarían para leer lo que hay que leer para ser hombres. Con los pensadores solos quedaríamos cortos y eso si lo tomáramos en forma de lectura y no de estudio riguroso como mi amigo. Pero es verdad que sus cartas me hacen ir por el atajo y él me da el alimento como la madre a sus pichones. No el mucho saber harta al alma sino el gustar de las cosas internamente, dijo San Ignacio" sentenciaba Florencio.
Y Flora: "A buen entendedor pocas palabras. Tú sin duda lo eres y harás el doctorado y más aún a su vera. Pero más es lo que sientes al ritmo de tu alazán cuando vuelves a la nochecita por esos senderos que se borran por la sombra. Este cielo ahora para ti es una inmensa enciclopedia y para mí son las notas armonizadas por Dios para las criaturas en un inmenso órgano donde cada pulsación azul de una estrella es un diferente registro".
"Sí esto es enteramente pitagórico. Así lo vería en Samos o en  Crotona bajo aquellos cielos para nosotros cubiertos por la luz artificial pero para ellos puros y cercanos .No obstante los hombres siempre se las arreglaron para perder la armonía y la paz luchando como Fortinbrás por un palmo de tierra. Los diálogos de Platón los gozamos nosotros. De por sí son una anticipación terrestre de la gloria celestial y una prueba de la misma. Todos guerreaban comerciaban, se deformaban por mil vicios y Fedón y Critón y Lysias y Cármides y Fedro hablaban con Sócrates de acuerdo al Logos probando lo bueno y bello, pero en verdad tú eres mi cielo cuando ansío llegar a casa y oír tu voz de niña" decía Florencio interpelado por un grupo de estrellas que juntas parecían danzar en el oscuro zafiro de la bóveda celeste".
"Bueno es para mí ser armonía cuando ésta nace del verte llegar por esperarte. En medio de las tareas de este hogar el vacío de tu ausencia se compensa de tal modo con tu llegada que me regocijo tanto del lleno como del vacío porque te tengo cuando te espero y te poseo siempre en esta plenitud" decía Flora muy concentrada en una constelación desconocida para sus ojos.
" Veo que nuestras lecturas de Romeo y Julieta han calado hondo en tu alma" contestó su esposo mirándola-
tú eres la más brillante de cuantas luces nos saludan esta noche, para recordar a Romeo".
Así fueron hablando mientras se armonizaban los propios corazones recién emergidos en el firmamento bien como las llamadas estrellas "novas".
Les restaba el lecho matrimonial que sentían como un don más inesperado que todo lo que habían mencionado. Allí sí que el tiempo los abrazaba en cariñosa plenitud. "Si tocaran con el dedo este sacramento que habéis de recibir quedarían santificados", había dicho Mateo en un sermón matrimonial.


viernes, 10 de mayo de 2013

HÁGASE TU VOLUNTAD

En realidad el cura al dirigir a sus hijos espirituales los seguía porque lo que ellos hacían era nuevo y aquello con lo cual él los guiaba era ya, aunque perfecto, algo "sido", un pretérito perfecto. Me refiero al dogma. Era por lo tanto un toma y daca, un dar y recibir que el novelista consigna e interpreta como dado por la Providencia de Dios, verdadero compositor en el ser de las cosas, determinando cómo son y deben ser.
Así estuvo aquel día estival y se retiró con el taxi del irlandés, vecino suyo, que lo vino a buscar.
 Florencio y Flora se quedaron plenos de teología y él de hogar. Ellos tenían mucho todavía que hacer en el riego de arbolitos y huerta aunque en ella se turnaban con la familia la cual conducía los terneros lecheros a su residencia. Por la mañana ordeñaban en primer término y luego daban de comer a los animales de la granja. Esto significa aquí tanto como tomar un colectivo para ir al trabajo. "El abad de lo que canta yanta".
Todo ese día se sumergió en la noche donde el hogar se concentra en sí mismo y el ir se transforma en volver. El péndulo de la existencia es universal. Pero en este espacio no había distracción. Flora había tocado el armonio para Mateo que se deleitaba con las composiciones para "chiesa" de sus partituras y ahora rezaba sus oraciones con su esposo bajo el cielo nocturno ¿Por qué? ¿No habían estado ya con un sacerdote? La elevación de la mente a Dios era una costumbre adquirida tan necesaria como la comida para el cuerpo.
Hay que ver bien esta debatida cuestión. Nuestro ser está en el ser, que nos convoca personalmente a participar de lo que ya tenemos con medida y se nos da sin medida: el Espíritu, que gime sonidos inenarrables. Los hombres tienen su ejercicio musical sin cesar en las ciudades siguiendo una necesidad de manifestación imperativa ¿cómo no hacer ellos  un espacio para la Persona que nos da la santidad, es decir la eternidad? Lo que hace la diferencia entre unos y otros establece sus derechos. Pero los frutos no son los mismos: unos beben agua que da más sed y los otros saltan con ella a la vida eterna.
Es así que ellos hacían del cielo su decorado ¡Y a fe que era inmenso esa noche despejada de enero! Palpitaban sus corazones al compás de esas estrellas que parecían diamantes que se ofrecían a la mano tras la apertura de la cubierta del tesoro. La riqueza de los siglos se les ofrecía  en aquel cielo de un brillo abrumador mas ellos pensaban en sus padres lejanos y en el Padre de todos.
El campo manaba paz entre profundos aromas que desde los montes los envolvían. Algún relincho ponía la nota aguda entre los espaciados mugidos de las vacas cercanas. La lechuza se interponía en estas manifestaciones necesarias y los esposos graduaban esto según la urgencia del día venidero. Eran momentos para ser alargados todo lo posible, todo lo que el sueño les dejara porque el campo los envolvía en su primer verano bajo el cerco de las sierras que invitaban a la meditación divina, ya que la montaña siempre ha sido el seno de resonancias del espíritu, en todo tiempo.
Ellos claro está no eran ermitaños y místicos sino esposos que en prescindencia de la gran ciudad orgullosa de sí misma y su dinámica se habían aventurado en una empresa vieja y nueva como el tesoro del reino de los cielos: entrar en la unión de cuerpo y alma entre sus personas que podían acercarse más y más porque así respondían a un llamado, que románticamente llaman "amor" y teológicamente misterio sacramental.
Florencio pensaba: ¿cómo no querer estar con una joven tan tierna de cuerpo y alma como Flora?
Flora a su vez consideraba: ¿cómo no reposar en la fuerza inteligente de un joven que me ama y llegué a conocer en una escuela de agricultura y que ahora pretende vivir en el campo que se le ha ofrecido por mi tío?
Ambos pensaban: a mis solas quiero estar más y más con quien me enamora por su persona que se muestra en su unicidad destinada para mí. Ambos no podían creer que les había llegado el momento de emprender tan delicado camino de avanzar uno hacia el otro con exclusividad, para toda la vida.
Veían, sentían que eran unidos y que su voluntad se plegaba a la voluntad de quien la hace en el cielo. Por ahora no había obstáculos y sus voluntades se fundían obedientes a la que hace su voluntad en el Bien que es..
Ellos ya habían dicho: hágase en nosotros tu voluntad. Y eran felices en ese despejo por quererlo.

jueves, 9 de mayo de 2013

EL CURA EN LA ESTANCIA

En esos días entre semana venía el padre Mateo que se tomaba muy en serio aquello del pastor que se ocupaba de sus ovejas pero una a una y no como manada según se perfilaba  en la época signada por LA REBELIÓN DE LAS MASAS. Y le daba a cada uno lo que le tocaba por sus dones y sus apetencias presentes. En el caso de esto jóvenes que habían sido llamados, a su juicio, a habitar sin mezcla con el vivir como se da en la marcha de la civilización, que va perdiendo paso a paso el habitar, veía un camino originario que ellos hacían por impulso y él conducía con el pensamiento. Había leído en su lengua aquel escrito de Heidegger sobre el habitar, el construir y el pensar: tal ventaja tenía su lengua materna y su tierra natal, tierra de filósofos.
Él veía pues con gusto que sus hijos espirituales avanzaban en un camino opuesto al proceso "real" mundano pues el suyo era el de la "tierruca" y podría ser más que moderno, porque venía por elección obediente ante el impulso de dos, ya hechos uno, en el vínculo originario del matrimonio.
Él los protegía con el dogma según lo había degustado en las delicadas bodegas de la ciudad de Colonia de Scheeben. Lo que para la modernidad era un espantajo para él era vivo, dada la pureza de su fuente única. Lo decía el Antiguo Testamento ante la queja del profeta que se creía solo: "me he guardado varones que no han doblado sus rodillas ante Baal", que dicho a lo español se traduce: "los muertos que vos matáis gozan de muy buena salud".
Además tenía la oportunidad única de gozar de la ESTANCIA" LA BENDICIÓN" que tenía montes, praderas, rebaños, tropillas y granja completa. Se pasaba a veces el día entero, andaba a caballo con Florencio entre árboles detrás de novilllitos, subía a los bordes de las represas, contemplaba aquel objeto único de la sierra en su totalidad, comía los guisitos de arroz y las ensaladas múltiples de Flora más el dulce de leche y las islas flotantes, en fin gozaba integramente del plan de Florencio con su Cooperativa y aprendía de él. Ocasión tenía en sus predicaciones en hablar con fundamento de la pobreza que se transforma en riqueza social.
Pero en especial él ponía todo su empeño en proteger las plantitas de aquel matrimonio naciente que debe ser el interés fundamental de la Iglesia. Ese miércoles cuando se tomaba el descanso ejercía tan insólita vigilancia. Mataba, como se dice, dos pájaros de un tiro. Las cosas simples pueden parecer raras quizás por su misma simplicidad. Pero ha sido dicho muchas veces que a despecho de la problematicidad de la existencia podemos aprovechar los beneficios del orden de la creación, que no es otro que el lógico paso de las estaciones con la naturaleza reaccionando en él no sin belleza, que se vuelve más intensa cuanto más hay quien sea capaz de gozarla.
Ese verano todo aquello se cumplía porque era posible hacerlo, era necesario y para los adoradores del Padre en espíritu y verdad era exigible. 

sábado, 4 de mayo de 2013

PARTICIPACIÓN EN LA FILOSOFÍA

"No podemos ignorar aquello de Aristóteles de que la moral vale muchas veces más que el arte porque aquella versa sobre el hombre en cuanto hombre, aquella hace una obra de arte del obrar humano y éste produce una obra exterior. Esa ecuación originaria dio vuelta Nietzsche y avanza triunfante en las mentes de hoy con beneficio para las artes y mengua para el hombre en cuanto hombre que instauró con Feuerbach la antropología sobre esta expresión, sustituyendo empero la aborrecida Metafísica. Quedó el hombre remitido a su vida y al consenso de los hombres y dejó la medida transhumana que tenía revelada por las Musas, por el Verbo que envía al Espíritu Santo de maestro y por la pura naturaleza divina que nos hace libres. Y lo dejó para desarrollar su autonomía en un mundo propio.
El resultado será lo que el maestro de Friburgo llama "olvido del ser". La medida que hace al hombre bello y bueno, la que lo hace hijo de Dios por el llamado o Iglesia, la que lo hace libre y poéticamente autónomo esto ha sido Filo-sofía. Lo otro es una meditación dentro del mundo que es autónomo con respecto a lo que ha sido la Filosofía.      
Te parecerá esta exposición oscura y técnica. Es un resumen de lo que ve mi nuevo maestro que se ha mudado a Braunschweig, ciudad alemana que será para mí como el sitio donde se instaló el Liceo. Estoy pues iluminado ante tal horizonte que es como el que tenía don Quijote cuando salió al campo de Montiel. Y cumplo con enviarte estos avances a tu estancia, porque lo que a mí por gracia me dan doy. Tu amigo Martín" Tal la nueva carta que recibió Florencio que sin moverse participaba de aquello que acariciaban con su amigo por las calles de su juventud.

viernes, 3 de mayo de 2013

AURELIO CAMINA POR LAS ALTAS CUMBRES

Aurelio Agustín Ruvituso siempre estaba en su tarea solitaria. Pero si estaba solo él caminaba por las altas cumbres de las obras de hombres que han pensado lo que para siempre y desde siempre quiere ser pensado. Precisamente el camino hacia adentro de la sierra por donde se asciende es como el camino que transitaba este solitario en la esfera de Sófocles y Shakespeare. Racine y Moliére, Chejov e Ibsen, Homero, Virgilio, Dante y Goethe; Cervantes, Balzac, Dostoiewsky, Galdós, Fielding, Conrad. Defoe, Setevenson, Sterne hasta el espesísimo Joyce, línea a línea, verso a verso sin ningún apuro en el ritmo cuyo fin está en el permanecer en cada partecica ¿Quien lo corría? ¿Quienes lo urgían? Solamente el amor que obra por la obra misma. Y su resultado es el gozo y la paz de recibir lo escrito tal cual es.
La escuela secundaria no lo exigía al máximo pero lo hacía cumplir con la misión de la humanidad y en eso sí se empleaba a fondo. Recibía a los alumnos en su casa y a todo aquel que quisiera preguntar y saber. Y luego avanzaba por su camino sin perder más tiempo que alguna reunión por semana con el médico y el cura que cada vez se hacían más intensas. Su esposa maestra de escuela llenaba la casa de alegría, sirviendo de contrapeso a su misantropía. La relación  de ella con los vecinos era normal y sencilla aunque vivía en un mundo de profundidad extraordinaria ya que para Aurelio eran más reales don Quijote y Edipo que el vecino más próximo. Y vivía inmerso en poemas donde prados y montañas vivían poéticamente.
De todos modos su contacto con la así llamada realidad había encontrado en su esposa su conexión y en Mateo su sentido. En la paternidad se despertaba su ternura y su conexión con los hijos se hizo efectiva pero nunca podía llegar a comprender qué primacía merecía la realidad vista por los que rodeaban a don Quijote, curas, barberos, venteros y menos aún los cuadrilleros. Es cierto que él por la conversación con sus amigos no podía adoptar un modelo contemporáneo ni tampoco le hubiera sido fácil porque él veía en mismo valor el así llamado pasado con el indefinido presente.
Nadie que pasara años examinando La Tempestad, Pericles, el Rey Lear y Filoctetes podía caer en el fetichismo de lo actual ¡Una totalidad semejante pesa mucho! La otra totalidad tiene su fuerza en otros poetas y artistas pero viene acompañada  muchas veces por la ignorancia maldiciente de la otra. Su imaginación estaba  tan cimentada en aquel Ulises que el nuevo no podía llevarlo consigo sino que lo observaba simplemente con aquel amor a las letras que le decía aquello: "todo me es lícito pero no me dejaré dominar por nada" Había partido en la nave del laertíada y sabía atarse al mástil para conocer todo pero sin dejar la meta, que veía más y más en aquel sitio donde echaba raíces como el algarrobo.