En esos días entre semana venía el padre Mateo que se tomaba muy en serio aquello del pastor que se ocupaba de sus ovejas pero una a una y no como manada según se perfilaba en la época signada por LA REBELIÓN DE LAS MASAS. Y le daba a cada uno lo que le tocaba por sus dones y sus apetencias presentes. En el caso de esto jóvenes que habían sido llamados, a su juicio, a habitar sin mezcla con el vivir como se da en la marcha de la civilización, que va perdiendo paso a paso el habitar, veía un camino originario que ellos hacían por impulso y él conducía con el pensamiento. Había leído en su lengua aquel escrito de Heidegger sobre el habitar, el construir y el pensar: tal ventaja tenía su lengua materna y su tierra natal, tierra de filósofos.
Él veía pues con gusto que sus hijos espirituales avanzaban en un camino opuesto al proceso "real" mundano pues el suyo era el de la "tierruca" y podría ser más que moderno, porque venía por elección obediente ante el impulso de dos, ya hechos uno, en el vínculo originario del matrimonio.
Él los protegía con el dogma según lo había degustado en las delicadas bodegas de la ciudad de Colonia de Scheeben. Lo que para la modernidad era un espantajo para él era vivo, dada la pureza de su fuente única. Lo decía el Antiguo Testamento ante la queja del profeta que se creía solo: "me he guardado varones que no han doblado sus rodillas ante Baal", que dicho a lo español se traduce: "los muertos que vos matáis gozan de muy buena salud".
Además tenía la oportunidad única de gozar de la ESTANCIA" LA BENDICIÓN" que tenía montes, praderas, rebaños, tropillas y granja completa. Se pasaba a veces el día entero, andaba a caballo con Florencio entre árboles detrás de novilllitos, subía a los bordes de las represas, contemplaba aquel objeto único de la sierra en su totalidad, comía los guisitos de arroz y las ensaladas múltiples de Flora más el dulce de leche y las islas flotantes, en fin gozaba integramente del plan de Florencio con su Cooperativa y aprendía de él. Ocasión tenía en sus predicaciones en hablar con fundamento de la pobreza que se transforma en riqueza social.
Pero en especial él ponía todo su empeño en proteger las plantitas de aquel matrimonio naciente que debe ser el interés fundamental de la Iglesia. Ese miércoles cuando se tomaba el descanso ejercía tan insólita vigilancia. Mataba, como se dice, dos pájaros de un tiro. Las cosas simples pueden parecer raras quizás por su misma simplicidad. Pero ha sido dicho muchas veces que a despecho de la problematicidad de la existencia podemos aprovechar los beneficios del orden de la creación, que no es otro que el lógico paso de las estaciones con la naturaleza reaccionando en él no sin belleza, que se vuelve más intensa cuanto más hay quien sea capaz de gozarla.
Ese verano todo aquello se cumplía porque era posible hacerlo, era necesario y para los adoradores del Padre en espíritu y verdad era exigible.
Él veía pues con gusto que sus hijos espirituales avanzaban en un camino opuesto al proceso "real" mundano pues el suyo era el de la "tierruca" y podría ser más que moderno, porque venía por elección obediente ante el impulso de dos, ya hechos uno, en el vínculo originario del matrimonio.
Él los protegía con el dogma según lo había degustado en las delicadas bodegas de la ciudad de Colonia de Scheeben. Lo que para la modernidad era un espantajo para él era vivo, dada la pureza de su fuente única. Lo decía el Antiguo Testamento ante la queja del profeta que se creía solo: "me he guardado varones que no han doblado sus rodillas ante Baal", que dicho a lo español se traduce: "los muertos que vos matáis gozan de muy buena salud".
Además tenía la oportunidad única de gozar de la ESTANCIA" LA BENDICIÓN" que tenía montes, praderas, rebaños, tropillas y granja completa. Se pasaba a veces el día entero, andaba a caballo con Florencio entre árboles detrás de novilllitos, subía a los bordes de las represas, contemplaba aquel objeto único de la sierra en su totalidad, comía los guisitos de arroz y las ensaladas múltiples de Flora más el dulce de leche y las islas flotantes, en fin gozaba integramente del plan de Florencio con su Cooperativa y aprendía de él. Ocasión tenía en sus predicaciones en hablar con fundamento de la pobreza que se transforma en riqueza social.
Pero en especial él ponía todo su empeño en proteger las plantitas de aquel matrimonio naciente que debe ser el interés fundamental de la Iglesia. Ese miércoles cuando se tomaba el descanso ejercía tan insólita vigilancia. Mataba, como se dice, dos pájaros de un tiro. Las cosas simples pueden parecer raras quizás por su misma simplicidad. Pero ha sido dicho muchas veces que a despecho de la problematicidad de la existencia podemos aprovechar los beneficios del orden de la creación, que no es otro que el lógico paso de las estaciones con la naturaleza reaccionando en él no sin belleza, que se vuelve más intensa cuanto más hay quien sea capaz de gozarla.
Ese verano todo aquello se cumplía porque era posible hacerlo, era necesario y para los adoradores del Padre en espíritu y verdad era exigible.
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