Desde arriba de la loma que no era alta pero suficiente para servir de barrera por el sur oeste a la casa se veía todo el llano con el monte y la totalidad de las sierras. Los esposos recién estaban aprovechando las posibilidades de su lugar que había de ser objeto de alabanza y admiración sin término.
Puede haber una situación sin variación en algunas épocas de la historia y quizá también de la prehistoria que se dan por el aislamiento y la suerte, que algunos llamamos providencia. Las cosas de Dios si fueran comprensibles no provendrían de Él.
Ellos, como hemos dicho, se aprestaban a vivir allí siempre y de la misma manera. Sabemos que esto no implica la monotonía de la igualdad o la vaciedad de una tautología. Y nosotros, con riesgo, queremos ver adonde para tanta mismidad. El hecho es que el subir a la loma siempre les parecerá mágico a lo largo de su vida, la cual no será vista nunca como una sucesión (que al cabo de allí procede la igualdad) sino como un crecimiento hacia el origen. Y cada primavera será la primera con sus brotes que si bien son explicados por las ciencias biológicas ahora con precisión nunca dejarán de ser algo divino como lo sintieron los amigos de la belleza pura en Jonia, amistad que culminó en la ENTELEQUIA , en la perfección del fin, en vista del cual todo ha sido hecho y es el SKOPOS de la entera PHYSIS.
Flora y Florencio sin duda se sumergieron en una soledad apacible pero no sin compañía, a la cual le fueron dando el aliento de su pureza creciente en la comprensión del fin que rige la naturaleza entera y ellos mismos con la ayuda de la gracia haciéndose templos del Espíritu Santo, cosa que no debería ser excepcional pero que dadas las circunstancias de esta edad del mundo lo es.
Nosotros los seguimos pues hasta su hogar y sus tareas internas que eran para ellos la quintaesencia de la realidad en la cual se encuentran los hombres y que ellos agradecían hora tras hora. El haberse casado y llegar del desayuno al almuerzo y desde allí a la cena lo veían y sentían como el mismo paraíso ya que no sólo no esperaban otra cosa sino que les parecía increíble que ellos fueran los artífices de su propio hogar, donde suele decirse que debajo de mi manto al rey mato. Uno allí es rey y cuando se tuvo la dicha de haber recibido el don que recibieron de su tío se dio una condición fundamental de aquello que algunos hombres tuvieron antes de la historia en la soledad del aislamiento entre montañas, otros en la historia eludiendo la opresión de la misma y otros quizá tendrán en el futuro de modos ahora impensables.
El hecho de no tener ocasión de divertirse, de salir o tener variadas expectativas aseguraba este gozo simple en un espacio de absoluta libertad que puede antojársele a muchos como prisión ¡Y de hecho las gentes de la ciudades modernas lo dicen!
Para ellos el cielo puro y absoluto se hará una necesidad total, junto al árbol, la sierra, y todas las criaturas que acompañan con su diario regocijo este escenario natural. Ellos no pensaban en futuro alguno, sino que,despegados de los hombres de las ciudades, se posesionaron de ese presente y nunca más lo soltaron.
Así ese almuerzo que les tocaba aquel día era “todos los almuerzos de su vida”: con un mismo hilo se tejía el tapiz de sus vidas como los versos de un mismo poema. Si eran fieles en lo poco pasarían al gozo de su Señor, que todavía ojo no vio ni oído oyó.
Y Flora le hizo aquel arroz siempre esperado y muchísimas veces comido con devoción en la cocina donde la vida se hacia verderamente vida.