lunes, 15 de octubre de 2012

EL TIEMPO QUE GIRA

El té, una institución para los esposos, la cocina tan alabada por muchos y por menos cada vez habitada, la tarde azul con pinceladas ticianescas en vivo cambio y la conversación de quienes amaban aquello que Dios personalmente les había dado y que ellos apreciaban como el tesoro por el cual todo se vendía, iba a caracterizar la tarde que nunca avanza en vano en aquellos campos. Y no avanzar en vano significa girar en la plenitud circular que alcanza esa plenitud para la cual el futuro es hoy.
Ellos se sentaron como para no levantarse de esa mesa y primero gustaron del té y los panecillos. Pero cuando se hubieron saciado siguió más libre el placer de la conversación, que giró desde el emprendimiento de la granja de Florencio y todas las gozosas perspectivas que él dibujaba con entusiasmo hasta la sustancia del espíritu del cual Mateo se hizo portavoz.
"Miren, decía Florencio, cómo tendremos las legumbres escalonadas, sembrada con luma arriba y luna abajo. Me regocijo pensando en mis acelgas y lechugas y sobre todo en mis zanahorias y remolachas que sacaré en toda su ternura. No cabe en mí el gozo pensando en las chauchas mezcladas en una comida con los huevos y la salsa blanca de nuestra leche ¡Esto es el cielo anticipado! ¿Qué otro objetivo más valioso debe alcanzar un hombre? Y no me quiero imaginar el embasado posterior de los tomates y los espárragos o alcauciles. No puedo imaginar tanta felicidad".
En tanto Florencia se refería a sus arbolitos con sus brotes henchidos como un milagro que nunca hubiera visto: "es que ahora son míos, son hijos y yo los he plantado y regado por mis acequias ¡y hoy se riegan desde el cielo! Los almendros ya florecieron y algunos durzanos", les decía entusiasmada a Mateo y Tobías que se admiraban de su ingenuidad
¿Y cómo estan la yegua con su potrillito? preguntó Tobías
"Muy bien, las atendemos como reinas" contestaba Florencia, "es extraordinario poder participar en algo tan natural e insuflarle espíritu. Es una gracia poder hacerlo ¿Cómo, si no estuviera aquí?".
El entusiasmo de sus hijos espirituales le dio pie a Mateo para decir: "¡Ah hijos míos cómo es verdad que si se quitan los impedimentos el mundo se transforman con la caridad en un paraíso! Así lo dice la célebre novela con el testamento del hermano de Zósimo, el eremita. Es una gracia el verlo pero mayor será el mantenerlo. Para ello, para mantener el gozo y la paz de la caridad hay que no sólo trabajar en las virtudes cardinales sino en mantener la gracia con una prolijidad en el empleo de los sacramentos. Porque casos hay que empezaron muchos en gran abundancia de consuelos espirituales y terminaron como pirámide en punta ¡Cuántos jóvenes poseen el amor y los dones conexos y no se sabe cómo ni cuando los pierden! Y cuantos, no teniendo ni una cosa ni otra llevan la vida en una rutinaria continuidad donde un día es tan mediocre como el otro!  Y sin embargo el cielo y la tierra es el mismo y las estaciones y las semillas. Que los árboles broten y crezcan no parece hacer crecer el alma de nadie. Se ignora o se pierde el sentido del milagro. Hay que considerar aquí el "fuera del paraíso" donde la condición del hombre se vuelve prosaica cuando no amenazada de colapasar. Es cierto lo que sentís, jóvenes míos, acerca de tal maravilla pero no es menos milagroso experimentarla como tal. Dando gracias y protegiendo la gracia se podrá mantener...."
Entonces el paraíso, añadió Tobías, es una labor artesanal es decir espiritual: hay que elaborarla sin falta día a día con la oración, meditación, alabanza, adoración y contemplación que conocieron los padres de la Iglesia. Parece que la vida es algo espontáneo y que va sola."
"Lo que va siendo más y más grave, por lo que se tiene noticia en las grandes ciudades, es el poder omnipresente de la técnica que hechiza a los hombres. Primero la radio y ahora la televisión sustituirán el interior de los hombres amenazando seriamente sus personas. Esto proyectado tiene proporciones incalculables. Pocos podrán sobreponerse a ella", dijo Mateo con aire de gravedad.
"Pero los pocos recibirán de los campos lo que nosotros hoy  tenemos ante las manos", añadió Tobías
"Los medios que Dios nos da en los sacramentos para arrostrar tal inundación utilitaria son para que lo recibamos a Él mismo en la Eucaristía y así se despeje el paraíso mencionado. Venga a nosotros tu reino, decimos, y aquí está. Por eso no habéis de preocuparos por su asistencia pero sí temer el hecho de hay quien quiere arruinar tal habitación de Dios en el misterio", decía Mateo.
"Parece exagerado repetirlo una y otra vez pero sin ejercicio diario de meditación y petición  u oración en tanto elevación de la mente se va borrando del horizonte hijos, lo dice un viejo" añadía amistosamente Tobías.
Ellos hablaban como se habla de política o de deportes o de mecánica con la certeza de cuánto más importante es el alma que las cosas que atañen al hombre en su materialidad. Y los jóvenes eíanen todo esto un camino que estaba lenos de acciones y emprendimientos como los que tenían en marcha y sobre todo vivir creciendo hacia su origen ¿Hacia adónde sino?
La tarde pronto se transformó en noche porque las nubes no cedieron y Mateo reveló la intención e quedarse en la ermita de Tobías en la cual protagonizarían una fiesta de oración, es decir de apertura al cielo, de respiración en el más puro oxígeno. Pero entonces debían comer una comidita liviana, un puchuerito que siempre estaba a mano con la sopa correspondiente en el campo.
Florencia a los postres dio el concierto final al gozoso encuentro: tocó de Nicolás Antoine Lèbegue: Reudi en modo frigio, versillo sobre el Magnificat y Posludium en so mayor. No hay que decircómo sonaba tal sencillez en aquel ambiente de simple intimidad.
El cura los bendijo y se fue con el más viejo a su ermita, remontando el sendero entre espinillos,talas y algarrobos que goteaban trayendo el viento la densidad inaudita de los campos entre algunos balidos del ganado que era vivo y participante de su espíritu. El tiempo había hecho de todo esto un acontecer que se atesoraba para mayor gloria de Dios.

1 comentario:

  1. fe de erratas: de abajo para arriba
    PRELUDIO EN MODO FRIGIO
    Mas arriba: PUCHERITO
    Más arriba: Y LOS JÓVENES VEÍAN EN TODO ESTO UN CAMINO LLENO

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