viernes, 5 de julio de 2013

LA SIMPLE CERCANÍA

De las novelas de caballería don Quijote traía ante sus ojos el reino. Los hombres afirman en nuestros días querer cambiar el mundo pensando que ellos son mundo y están hechos de él y para él. Sobre esto y por debajo está aquello de "el reino se ha acercado cambiad de mente".
Nuestros personajes sin proyectar nada se arrojaron a la búsqueda del reino y se hallaron en medio de él como don Quijote en la cueva de Montesinos y el mundo vino a ser la añadidura. Tenían una cooperativa donde gozosamente estaban venciendo la pobreza para ellos y para quienes antes se resigaban a un salario mostrándose ahora el camino autosuficiente para quienes ni siquiera lo tuvieran. 
Sus nuevos amigos más que esto: andaban por una avenida de trabajo industrial produciendo sembradoras en un emprendimiento familiar que daba trabajo a muchas personas y gozo a ellos mismos por su creatividad. Lo que no existía ellos lo ponían en la existencia y no sin esfuerzo y contradicciones.
Ahora, conociendo la estancia "la Bendición", veían además  el sendero estrecho que lleva a la vida, la angosta puerta de la diferenciación de sí mismos que los entraba en el secreto de las personas. 
Florencio y Flora dirigidos por el padre Mateo y apadrinados por Tobías se vieron en el reino de los cielos en la cercanía anunciada.
Esta narración continúa aquellas palabras escritas con autoridad hace ya poco menos de dos mi años. En esa urdimbre existente tejían nuestro esposos sus días desde aquel primer verano donde la cosecha de duraznos los puso a hacer dulce y guardarlo; los puso a envasar los tomates de salsa, las abundantísimas chauchas, los repollos preparados, las arvejas mientras consumían la enorme variedad de legumbres con las delicadas carnes de conejo y pollo las cuales fueron conservadas también en escabeches.Mientras se preparaban la carnes de los cerdos para el invernal jamón en base a un maizal proficuo.
El verano caluroso y soleado daba fuerzas gigantes a la naturaleza, a la physis, que los brazos de Rosendo, Bernardo y sus familias asociadas en la cooperativa aun con el vecino dirigían hacia un almacén que les daría aquello que siempre han necesitado las familias para el sustento ¡Y aquí había excedente!
La sabiduría había precedido esta situación provechosa y quien la había acercado ahora rezaba en su ermita buscando su tránsito a la así llamada otra vida ¿Era distinta y diversa o simplemente lo que aquí es más cercano a la materia allá es simplemente espíritu? El reino que se había claramente acercado llegaba a su consumación en la casa del Padre celestial ¿Qué otra podríamos decir sino lo ya dicho?

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