viernes, 28 de marzo de 2014

EL GUÍA DE LA PAZ

Al día siguiente llegó temprano el padre Mateo y halló a las hermanas con los esposos rezando laudes. Se integró a ellos y posteriormente compartió el desayuno donde la paz era el clima.
La oración de Simeón que se canta en los laudes quedaba impresa en la almas y el día era iluminado con el sol espiritual que daba sentido al sol sensible que en ese instante extendía sus rayos sobre las vacas que salían a pastar desde los montes de árboles que les sirven de techo y despertando las montañas que respondían a la impalpable luz con azules brillantes.
El padre fue requerido por las monjas a que les diera un sermón especial de cuaresma. Y él dijo en consecuencia: "La muerte se adelanta hacia nosotros como el sol de la mañana. Es su muerte, la de Jesús, quien se ha adueñado de ella sacándola de la nada con la cual ella se cubre. 
Asumida así por su Pasión cobra un rostro doloroso pero es quinta esencia de toda belleza. Ella adquiere también una figura, así como la verdad cobra voz y dice:"Yo soy". La paz se vuelve concreta en esta cercanía de la Palabra en cruz diciendo: EN VERDAD TE DIGO QUE ESTA TARDE ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO. 
La caricia del ser en la ternura de la Pasión envuelve pues la soledad cósmica de las cosas que son y el Verbo se hace viático y camino para los obedientes. La eucaristía del pan de vida asumiendo la muerte es como el sol, hermanas, que hoy nos cubre con sus rayos dorados". El padre mientras hablaba dirigía sus azules ojos al campo frontero donde se desperezaba la mañana. 
Quedaron un rato en silencio los oyentes y después pasaron a narrarle lo conversado en torno a la fundación de la familia de la paz. Así bendecían a Dios porque, jóvenes, les diera un carisma que los guiara como la estrella de Belén a la intimidad del hogar de Nazaret. 
El cura leía en el propósito de esta familia inicial de la paz el prodigio de la diferencia en tal buscada intimidad. Los esposos recién bautizados en ella fueron iluminados por el carisma en la intimidad de Nazaret en lo diferente de las hermanas religiosas de la paz llamadas en un mismo llamado a Nazaret. La admiración del cura consistía en este camino hacia la plenitud de la intimidad donde la diferencia unía en la paz.
Y se guardó estos pensamientos en la decisión del guía de este carisma eclesial que se abría en el silencio: precisamente por corresponder a él delante de estas sierras. 
Veía moverse la estrella aunque estaban en la cuaresma ya cerca de la Pascua.

martes, 25 de marzo de 2014

EL FUNDAMENTO DE LA PAZ

El padre Mateo quedaba todo aquel día de retiro con Tobías porque así lo requiere la verdad del ser: es el remanso, la detención en la querencia. Esto lo comprenden claramente los animales que no piensan y saben remansarse en aquellos montes de jarillas, chañares y algarrobos. No piensan pero son bendecidos por la verdad del ser. 
Así quedaron en la ermita tomando mate con hierbas aromáticas que el cura había traído de la sierra y comiendo in amaritudinis cuaresmales mientras callaban, hondamente callaban en compañía, dejando hablar al follaje tocado por las brisas, a las praderas de blancos penachos, a la acequia que susurraba a sus pies, a la sabiduría equina recelosa que deambulaba con suavidad inimaginable por los ciudadanos en sus nerviosas calles.
 Y detrás las sierras los iban tiñiendo de un morado inefable que santificaba todas las cosas y descendía sobre ellas de un cielo transparente como el del paraíso, que en realidad no estaba perdido sino recuperado, como bien lo había puesto John Milton.
En la casa de nuestros esposos había además una sorpresa:las hermanitas de la paz habían venido a visitarlos con al cura, aprovechando el taxi amigo del pueblo y se hallaban instaladas allí con el fin de proseguir en el plan de integrarse con el matrimonio en una "familia de la paz". 
Tenían mucho que hablar acerca de este plan insólito e inédito: hasta ahora las congregaciones eran de religiosos y los matrimonios eran laicos. Ellas pretendían con ideas revolucionarias rescatar el sacramento del matrimonio que según la epístola a los Efesios es la visibilidad del gran sacramento de la Iglesia. 
Así la revolución consistía en ver en el origen de la sabiduría de San Lucas, San Pablo y San Juan.
El hogar de Nazaret, la Iglesia como sacramento de la piedad y la permanencia o morada de la Trinidad en la guarda y atención al Verbo eran pues el horizonte de comprensión de aquellas cuatro personas aquel día de cuaresma en la estancia "la Bendición".
Ellos miraban sus propias vidas que volaban hacia la pura idea: Jesús había vivido treinta años en aquel hogar donde crecía en gracia y sabiduría delante de Dios y de los hombres y solamente en tres (si no habían sido menos) se entregó al proceloso mundo a fin de llegar al hecho que devela al mundo: que la Verdad fuera crucificada. El realismo de la idea fue el sacramento consecuente.
Pablo en esto ve la Iglesia como cuerpo místico y Juan lo sella desde las bodas de Caná, pasando por el pan de vida, en la permanencia, en el remanso en la verdad del ser, en la estancia en la conservación o detención de la palabra que nos habla: YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA. Quien guarda mi palabra es el que me ama y vendremos a él y haremos morada en él.
Un día entero de concentración en esto inició la vida de la familia de la paz: Flora resplandecía ante los ojos de Florencio cuando la veía con las monjas Inés y Mariana, genios de lo nuevo dado de nuevo.
Todo San Agustín estaba allí en esa amistad eclesial. Y piloteando la nave, el padre Matheus, formado en el seminario de Mathias Joseph Scheeben.
Sí que el hogar de nuestros raros personajes se vio en la plenitud del PLEROMA. 
El fundamento estaba puesto hacía dos milenios y sobre él edificaban las hermanitas de la paz.

domingo, 23 de marzo de 2014

MATEO EN LA ERMITA DE TOBÍAS

Y se vino el padre Mateo a visitar a Tobías y luego a pastorear a sus ovejas preferidas con la dulzura de la gracia sacramental. El otoño daba otra fisonomía a los campos y el padre que respiraba esos mil aromas mezclados halló al viejo en su ermita.
"Amigo aquí vengo antes que se convierta en chañar como en la Metamorfosis", dijo el cura al llegar.
"Cierto es que uno se hace como ellos al estar desnudo de todo trato de los seres racionales que van de una cosa en otra por una necesidad que pierde su fin último", contestó el ermitaño.
"Bien dices: es difícil diferenciar lo útil de lo dulce de la quietud. Pero en este valle se encuentra mucho de reposo contemplativo en el paisano todavía. Se los encuentra perdidos en el camino de tierra entre soledades mientras se mueven y no entre multitudes. Se meten en el monte para buscar un animal por horas y cuando se encuentran con un semejante callan largamente. Lo que sí cuesta es que lean las Sagradas Escrituras porque no tienen hábitos de estudio si es que leen. Pero piensan en su interior, si están libres de pecados por haberse rendido ante el sacramento"dijo el cura.
"Sí la soledad plena de estos campos donde está el tesoro del reino enterrado, entre aguadas, molinos, senderos, árboles paradigmáticos que ellos conocen como si fueran templos, es grande parte para que el espíritu no se extinga y el Espíritu hable al interior", replicó el viejo.
"El mal no está ausente pero la frecuencia del contacto entre pecadores es pobre y el radio de acción de los pecados es muy reducido. Si logramos estabilizar la familia todo está salvado. El resto lo hacen las fiestas litúrgicas como las procesiones en las cuales se muestran muy activos con sus caballos y adornos. La predicación y administración de los sacramentos se vuelve fundamental en tales momentos de alegría. El hombre está bien hecho y en condiciones tales se afirma. Yo con mi teniente cura sin embargo no sé si no nos quedamos cortos", dijo el cura suspirando.
"Siempre parecerá eso porque los obreros son pocos y la cosecha mucha. Mi obrar con todo está ahora en lo que se ha llamado contemplación. Veo que día tras día uno va perdiendo las capas periféricas y emerge un brote que más acá de la moral y de las acciones buenas extraña, porque estaba como semilla más adentro que uno mismo", decía Tobías con entusiasmo de quien estaba descubriendo algo maravilloso.
El cura lo escuchaba complacido y le fue comentando lo que San Agustín había dicho al respecto y confirmando a su amigo en el camino de las moradas teresianas que en un momento nos ponen ante Dios solo, que en principio está sin cosas, sin tiempo.
"Es el vuelo del pensamiento puro que ya sin cosas u objetos solo se detiene en el la espesura como ha dicho el compañero de Santa Teresa, San Juan de la Cruz. Al estar un día y otro fuera del comercio con ellas y las ocupaciones se produce aquella salida en el sosiego que parece a lo que tu has dicho:la desnudez dichosa del alma que va de vuelo. Bien te veo y ahora te confesaré y daré la comunión, protección imprescindible para los dardos encendidos del enemigo del hombre espiritual".
Así Mateo lo hizo y luego permaneció largo tiempo junto a él aprehendiendo el acorde de los campos y los montes que se venían hacia ellos en esa armonía simple y espesa.

sábado, 22 de marzo de 2014

SOLEDAD DICHOSA DONDE NADIE PARECÍA

Todos estos días -desde la última luna llena antes de la de Pascua- se fueron espesando en intenso color de alhucema. Las sierras sin hallar más obstáculo que el verdor de los algarrobos, talas, chañares y quebrachos y de los campos maduros más coloridos emanaban esa luz violácea que todo lo divinizaba.
Cierto que para quienes han navegado alrededor de las islas Baleares no debía haber motivo de sorpresa, como era el caso de los esposos recién llegados.
 Pero la intensidad del mismo día vivido era una novedad que los había puesto en un tiempo pleno: el mismo día sin la distracción del paso de los días entre actividades ciudadanas donde lo que vale es un ritmo impuesto desde fuera y donde las personas son menos tomadas en cuenta, por una suerte de planificación enajenante a la cual se van acostumbrando los hombres y a la cual obedecen después con convicción científica.
No así ellos que habían caído en la Bendición por invitación del tío ermitaño quien iba avanzando hacia el día aquel del encuentro con el Señor. Todavía les era útil sin embargo a sus sobrinos con los cuales pasaría la dichosa Pascua bajo la guía del padre MATEO amante de la liturgia. 
Él, como hemos visto, pensaba que las prácticas milenarias de la santa madre Iglesia eran el fármaco benefactor para los pueblos que ya se veían acosados desde hace centurias por la cultura moderna, segura de sí misma, en pos de objetivos que por buenos irían destruyendo lo óptimo y único necesario.
No así en su rincón serrano que gozaba de cierto aislamiento y tenía la gracia y el recuerdo del cura Brochero en los paisanos.
El mal apretaba como en todo lugar pero la gracia abundaba por obra de la Iglesia que es Pleroma. Y las mañanas y tardes del paraíso estaban garantizadas por las laderas, cañadas, arroyos que bajaban de las cumbres entre hierbas aromáticas en soledades fecundas para quienes no huyeran de Dios, solo Dios.
Nuestros esposos entonces estaban como en su laboratorio. Si Adán y Eva debieron salir del jardín de Edén y no se escucharon llantos sino los que finge Milton. Ahora rota la cabeza de la serpiente nuestros amados personajes, bajo el torrente de la gracia, "bajo la iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo", navegaban hacia la vida eterna adentrándose en el misterio del hogar.
Su conversación en los cielos bajo la cruz del sur que tenían a la vista en aquel oscuro cielo sin más luz que el farol a kerosene o el de las velas antiguas se acompasaba con el crepitar de campos y montes a la paz consagrados.
Ese acontecer mide pues nuestra narración que tiene en la casita de quienes hacía menos de un año que se habían casado el espectáculo de un milagro de las horas interiores que incrementaban su admiración y estremecimiento.
El momento de cocinar para Flora, el de buscar la leña para Florencio, el de sentarse ambos a la mesa de madera de algarrobo entre sus enseres les parecía un don infinito. El humo azulado de la chimenea subía al cielo y las lucecitas en la noche quizás daban señales al viaje del universo entero como una estrellita solitaria en la inmensidad creciente de su expansión.
Y ellos sabían adonde iban y el viaje sería cada vez más hondo en la soledad dichosa. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

LA RIQUEZA DE LA PASCUA

Por intenso que hayan sido los meses vividos por el calendario litúrgico y por la enjundia natural de las estaciones, medido así, por meses, poco había transcurrido. 
¡Así sucede cuando no se miden las cosas iguales del mundo y por el contrario uno se introduce en la mismidad de lo mismo! La sensación de profundidad era mucha, como si hubieran caído en la cueva de Montesinos cuando al salir el tiempo era otro. 
Los esposos no habían vivido, es verdad,  la vida seria del progresismo de la civilización y todavía vivían su juventud que es naturalmente más espesa por la ilusión de un futuro amplio todavía no transitado y que luego defrauda al traspasarlo.
 Pero habían caído ya afuera de aquel tiempo menguado del mundo ciudadano donde el único escape de la esclavitud del trabajo, sea alto o bajo, está dado por el entretenimiento o las vacaciones.
Ellos, visto así, vivían de vacaciones en el trabajo y su vida era obedecer al salmo: VACATE ET VIDETE QUONIAM EGO SUM.
Por eso se hallaban ya encarando su primera Pascua, estaban a una luna de la luna de Pascua cuando crucifican a Jesús. Y se hallaban leyendo en sus noches la VIDA DE JESUCRISTO de Ricciotti ya sintiendo a su alrededor los campos maduros del otoño.
No hay modo de encarecer cómo se ponían las praderas con millones de fragantes florecillas entre los montes de jarillas, tuscas, espinillos y algarrobos, entre otros árboles de la gracia creada.
 No hay modo de escuchar los miles de sonidos que se despertaban al paso del caballo al ingresar en el interior de aquellos campos ya otoñales que llevaban en su madurez todo el ardor del verano. Habían caído las lluvias principales, se habían llenado las represas, los árboles comenzaban a concentrar su verdor y los pastos inefables arrojaban aromas del olvidado paraíso. 
Las vacas, los terneros, los novillos y toros formaban la ciudad de Dios señoreada por las tropillas de caballos de pelajes pintorescos.
Parecía que la cuaresma era una sinfonía de alabanza al redentor del universo en lo poco de quienes esperan el gozo de su Señor.
Florencio había llevado a Flora en su incursión a una parte de la estancia y quedó ella envuelta en mil aromas de hierbas que maduraban recogiendo todos los ramitos que pudo para su cocina, centro del universo.
La vida era más y más ingreso en la espesura del habitar y tenía además la protección de la gracia que en manos del pastor de almas, del terapeuta sacerdotal de aquel privilegiado pueblito, llegaba al mejor cuidado.
Esto era bueno para el cura que maduraba en la cuaresma y para los cuidados por él que incrementaban su fe sin distracciones. No es raro pensarlo ya que los campos siempre han sido bendecidos por las estaciones bellas, en este caso claustrados por las sierras tan nombradas que atesoraban como un escriño delicado lo que emanaban los campos otoñales. Y siempre la liturgia nos agracia de la Navidad a la Pascua con su contenido que nutre el alma y propicia el remanso del Espíritu.
Pascua y resultado del año en la Bendición. Se venderán los animales gordos y grandes en la feria y se envasarán los productos de la granja. Los dulces de ese período no eran tantos pero si fueron los primeros que dieron origen al capital de la cooperativa que estuvo muy activa no dejando pasar fruta alguna. Tenían el producto del trueque para el invierno y las alacenas llenas con el tomate, las chauchas, las aceitunas envasadas, preparándose para los escabeches de pollo y de conejo y de berenjenas y luego para la factura de cerdo.
Lo de antes, lo de siempre pero organizado cooperativamente por la ciencia de Florencio, que recién comenzaba pero como dijimos no lo parecía.
Esto lo decimos con entusiasmo siguiendo a nuestros personajes pero a muchos les parecerá poco y nada. 
¿Esta es la anécdota de esta novela?

viernes, 14 de marzo de 2014

REMOTI DE FUTURO

Florencio le respondía a su amigo: "Nosotros sin cosas a la vista no estamos viendo como se suceden y crean expectativas las nuevas que vendrán. Al no saber cómo ha salido el Barcelona no sufrimos por su derrota contra el Real ni nos alegramos con lo efímero de su victoria. Y pasando el año hasta olvidamos su existencia: "agua que no has de beber...". No escuchamos las justificaciones del gobierno ante los parlamentarios y las acusaciones de estos a tal o cual medida. Aun funcionando bien el sistema (no quiero ni pensar en cuando alguno se ha perpetuado en el poder como salvador) ofende su finitud en la justa alternancia. La damos por hecha así y no la alabamos: siervo fiel has sido fiel en lo poco...has hecho lo que debías...Tampoco asistimos a los intercambios del mercado.
Ahora veo toda la sierra y ninguna cosa delante que la interrumpa o fragmente. El una totalidad hace experimentable lo que llamamos el tiempo total. Las cosas nadan dentro de él como en un océano que las contiene, nosotros inclusive. A caballo cruzo el cuadro de la maternidad donde muchos terneros retozan con sus madres y el sol se pone en las sierras chicas mientras sale la luna llena en las grandes ardiendo en la llama de amor viva que consume y no da pena, la anterior a la Pascua. Esto es plenitud pues no es una página que se da vuelta para dar lugar a otro suceso.
A mi llegada Flora me espera. Yo desensillo y suelto el caballo que se estremece con los pastos que le aguardan en su libertad. Pocas noticias, las mínimas sin aumentos periodísticos. ¿Es el mundo antiguo? Por lo menos no es el moderno pagado de tantos progresos enajenantes. Sólo al nombrarlos ya producen inquietud. 
Aquí cada día tiene su propio afán y esto nos remueve del futuro. Flora me espera y uno frente a otro respira nada de lo ajeno y algo de lo propio y algo de lo que ha sido propuesto por las altas cumbres del arte y de la literatura. Digo algo porque hay un encuentro presente en la oración como lo uno necesario. Tenemos la opción de María sobre Marta y a ello nos atenemos. Gozamos sí de tus noticias filosóficas y nos alegramos que no todo sea de aquel modo moderno sino que haya un sendero estrecho que lleve a la vida dentro del mundo." 
Así razonaba Florencio en su carta para su compañero. 

lunes, 10 de marzo de 2014

PROSIGUE LA CARTA

Mas la carta proseguía de esta manera: "Por lo que a mí hace he creído al leer las novelas desde el creciente naturalismo que ese mundo con el cual se busca hacer reales sus personajes es más bien un mundo querido o, mejor, ante el cual se rinden como quien se entrega a su perseguidor por falta de valentía.
Y en verdad que hay un perseguidor aunque nos dice San Agustín, por el contrario, que  se veía huyendo del Verbo para caer en los vendedores de gramática. Sucedió que él no se rindió ante aquellos mundanos que lo rodeaban y sintió el llamado para volver al Verbo y conoció como era conocido. El contradictor fue reconocido como tal, el que divide, el dia-bolos, el calumniador. Y nada hay más potable que la calumnia: ¡lo dice el mismo Platón describiendo la ciudad democrática en su República!
La coincidencia con ese mundo en tránsito que está como en fuga del cosmos católico se fue haciendo temático en todo arte que tomó la forma de lo informe desde una forma desconocida que es la persona, la cual les valió como infinita, por ser el mismo ser recibido del ser infinito.
¡Paradoja! Se volvieron de espaldas al YO SOY QUIEN SOY y sin embargo muestran su procedencia con la soberbia consiguiente de ignorar lo dado a tanto costo.
Como somos todos hijos del mismo Padre que se llama "nuestro" no se privan los artistas y los científicos de la genialidad de su origen y así avanzan hacia la nada re inventándose con determinación y bajo la mirada providencial del Padre de nuestro Señor Jesucristo. El tiempo lineal los lleva sin poder perpetuarse sino en una liberación progresiva.
No así nosotros que vemos el tiempo volviendo al ser o aconteciendo en él. No así nosotros que "vemos en sus semblantes plateados los ojos deseados que tenemos en las entrañas dibujados"...
Y así se comunicaban los jóvenes amigos en aquellos días.

viernes, 7 de marzo de 2014

EL CUMPLIMIENTO DEL MANUAL

"Parece que los hombres son una cosa y son otra por más que ellos se esmeren por ignorar su condición originaria. La realidad entera y las novelas se apartan de ella todo lo que pueden pero las personas son personas a despecho de los sabios de este mundo apostrofados por San Pablo, quien entendemos ser un escritor más que considerable.
Siempre se tacha al nombrar a hombres tales como él y como San Juan de su pertenencia a un ámbito denominado "religioso", como si esta especie los excluyera o remitiera los solos creyentes. 
Si creemos en Platón y en Sófocles también lo hacemos con ellos que han escrito obras de gran aliento y bellas  por sí.
 De hecho se refieren a aquel ser originario preterido por los escritores del otro género que describen la realidad generada por hombres que quieren ser así.
No es el caso de Descartes que es tenido por un profeta anti religioso y padre de los tiempos modernos. 
Pero esto lo hacen creer a quienes no han leído las Meditaciones cartesianas ni han leído las Ensoñaciones del paseante solitario del fundador de la república moderna, que dijo que sólo se puede habitar en el mundo de la quimera.
Así nosotros avanzamos volviendo por otro camino como los Magos que tras informarse con Herodes fueron a visitar al niño Jesús.
Suum quique: realistas herodianos no miran el cielo ni gozan del claro de la estrella y allá se lo hayan con toda las luminarias de Hollywood. Nosotros más queremos pasar por los senderos del camino del campo, cuya simplicidad acerca al principio, simple y fuente de toda belleza".
Esto decía el filósofo amigo de Florencio en una de las cartas que le llovían desde el seminario de Filosofía donde hacia el doctorado junto a un claro y sereno maestro.
Florencio las recogía con ansiedad y al leerlas navegaba por un mar de delicias y bendiciones espirituales que daban realce a la simplicidad hermosa del camino que habían emprendido con su esposa, siempre alegre, siempre creciendo en gracia.
La protección efectiva de los sacramentos obraban como de manual. You love by the book había dicho Julieta en el baile. 

sábado, 1 de marzo de 2014

TANTO MONTA DESATAR COMO CORTAR

Los esposos no veían sino este espectáculo de los doscientos kilómetros de sierras: a la sazón meseta de nubes gigantes del lluvioso verano del valle.
Creían que bien y verdaderamente ellos eran favorecidos con ellas, que existían para ellos. Y así era la verdad pues la belleza es para quien tiene en su espíritu la idea y ve según ella le va significando. Y la idea es patrimonio de la condición originaria del alma según Platón al cual nosotros adscribimos sin dudar, con toda fidelidad al mejor escritor de la historia. ¿O acaso alguien podría retratar a Sócrates mejor y escribir con más sustancia? Esperamos que alguien diga: sí soy yo o es aquel.
Pues bien ellos no refrendaron la huida de Adán y Eva del paraíso. Se ha dicho, Milton por ejemplo, que cabizbajos salieron. Sin embargo Eva tomó una determinación y no se vieron lágrimas de arrepentimiento. Tampoco hoy en día.
 Dios era el objeto de su gozo sin tener que ocuparse de las cosas. Pero cualquiera que observa la realidad de los hombres se da cuenta que están felices con y entre las cosas que son materia de infinita ocupación, donde obtienen gloria unos de otros y aún se solazan en la disputa por ellas sin temer la muerte, salario de su salida.  Platón lo vio en la caverna también.
He aquí que el trato con las personas divinas posesoras del ser simple infinito, perfecto y uno, era una responsabilidad que no quisieron llevar. Y no se dice nada de sus sentimientos pero se pueden deducir por sus acciones, inspiradas por aquel que sí rechazó, como imposible de llevar, la CHARITAS del Dios que se autorreveló en ella, que hace resonar: los últimos serán primeros.
Salieron así a campear por la igualdad entre las cosas lejos de la luz del creador y comenzaron la vida en este mundo, que se puede evaluar como exitosa a la luz del poder técnico alcanzado aunque con la sensación del fracaso humano en cuanto al amor entre los hombres y las explosiones de odio a la vuelta de cada día. 
Pero están ahitos de poder y tras él van sintiéndose señores del bien y del mal ¡Ser su propia medida es lo que anhelaron desde el origen! Así lo vieron los genios que escribieron el Génesis. Quizás pudiera señalárseme un escrito más famoso y abonado. 
Pero no somos todos unos. Algunos no siguen este designio antropológico y social. Algunos quieren abismarse en lo infinito desde el más acá por el camino de lo simple y no sólo no temen estar ante la faz prometida de Dios sino que se colocan en la situación del don del paraíso, es decir del camino del campo en lo siempre mismo.
Florencio y Flora aunque jóvenes no tuvieron asco del paraíso (porque tal fue el caso de Adán y Eva) y permitieron que Dios se acercara a fuer de infinito: cuanto más que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros ¿Qué excusa tendrían para rechazar en el don del Espíritu derramado en los corazones que sella su presencia? 
Además el paraíso es ahora Él y el antiguo quedó en la tierra para que lo habitaran: cielos azules y rojos, montañas celestes y prados floridos, ríos rumorosos, aves compañeras. 
Los hombres prefirieron desde el origen Babel y luego Sodoma. Si hubieron ciudades santas como Jerusalén ni Jesús las estimó y en ella hubo de ser crucificado bajo la anuencia de las masas, hoy votantes ciegos. De hecho la ciudad es el lugar más apartado de la paz. A mayor tamaño menos paz. 
Don Quijote nunca entró en una gran ciudad con excepción de Barcelona, la patria de Florencio. Y fue al final. Durante su transcurrir aventurero el momento más glorioso fue el de la sierra Morena ¡Cómo nos rezamos el millón de avemarías con él en la Peña Pobre! y hablamos de la novela puesta en la cima de la Literatura. Para no mencionar la pureza de los bosques shakespearianos como Arden.
A esto se atenían nuestro personajes españoles, bien educados con la Odisea: Eumeo, el Nérito, Laertes y su huerto fueron sus despertadores.
Ahora los vemos ante las sierras espectaculares como si nada hubieran perdido de la cultura ciudadana refinada de su ciudad como repetimos a cada paso.
Los dioses olímpicos los miraban desde esas enormes nubes, las Musas los apostrofaban con su pureza y armonía ¿Para qué la habían concedido a los mortales sino para su gozo? 
El Espíritu Santo, lo sabían, los había hecho su templo y su intimidad se ampliaba día a día según aquello leído cada vez en San Pablo: el Espíritu sondea la profundidad del hombre y de Dios.
Alguien tiene que aprovechar estas revelaciones y éste era el caso de estos jóvenes intrépidos a quienes no les había temblado el pulso a la hora de tomar la espada cortante de Alejandro Magno.