Florencio le respondía a su amigo: "Nosotros sin cosas a la vista no estamos viendo como se suceden y crean expectativas las nuevas que vendrán. Al no saber cómo ha salido el Barcelona no sufrimos por su derrota contra el Real ni nos alegramos con lo efímero de su victoria. Y pasando el año hasta olvidamos su existencia: "agua que no has de beber...". No escuchamos las justificaciones del gobierno ante los parlamentarios y las acusaciones de estos a tal o cual medida. Aun funcionando bien el sistema (no quiero ni pensar en cuando alguno se ha perpetuado en el poder como salvador) ofende su finitud en la justa alternancia. La damos por hecha así y no la alabamos: siervo fiel has sido fiel en lo poco...has hecho lo que debías...Tampoco asistimos a los intercambios del mercado.
Ahora veo toda la sierra y ninguna cosa delante que la interrumpa o fragmente. El una totalidad hace experimentable lo que llamamos el tiempo total. Las cosas nadan dentro de él como en un océano que las contiene, nosotros inclusive. A caballo cruzo el cuadro de la maternidad donde muchos terneros retozan con sus madres y el sol se pone en las sierras chicas mientras sale la luna llena en las grandes ardiendo en la llama de amor viva que consume y no da pena, la anterior a la Pascua. Esto es plenitud pues no es una página que se da vuelta para dar lugar a otro suceso.
A mi llegada Flora me espera. Yo desensillo y suelto el caballo que se estremece con los pastos que le aguardan en su libertad. Pocas noticias, las mínimas sin aumentos periodísticos. ¿Es el mundo antiguo? Por lo menos no es el moderno pagado de tantos progresos enajenantes. Sólo al nombrarlos ya producen inquietud.
Aquí cada día tiene su propio afán y esto nos remueve del futuro. Flora me espera y uno frente a otro respira nada de lo ajeno y algo de lo propio y algo de lo que ha sido propuesto por las altas cumbres del arte y de la literatura. Digo algo porque hay un encuentro presente en la oración como lo uno necesario. Tenemos la opción de María sobre Marta y a ello nos atenemos. Gozamos sí de tus noticias filosóficas y nos alegramos que no todo sea de aquel modo moderno sino que haya un sendero estrecho que lleve a la vida dentro del mundo."
Así razonaba Florencio en su carta para su compañero.
Ahora veo toda la sierra y ninguna cosa delante que la interrumpa o fragmente. El una totalidad hace experimentable lo que llamamos el tiempo total. Las cosas nadan dentro de él como en un océano que las contiene, nosotros inclusive. A caballo cruzo el cuadro de la maternidad donde muchos terneros retozan con sus madres y el sol se pone en las sierras chicas mientras sale la luna llena en las grandes ardiendo en la llama de amor viva que consume y no da pena, la anterior a la Pascua. Esto es plenitud pues no es una página que se da vuelta para dar lugar a otro suceso.
A mi llegada Flora me espera. Yo desensillo y suelto el caballo que se estremece con los pastos que le aguardan en su libertad. Pocas noticias, las mínimas sin aumentos periodísticos. ¿Es el mundo antiguo? Por lo menos no es el moderno pagado de tantos progresos enajenantes. Sólo al nombrarlos ya producen inquietud.
Aquí cada día tiene su propio afán y esto nos remueve del futuro. Flora me espera y uno frente a otro respira nada de lo ajeno y algo de lo propio y algo de lo que ha sido propuesto por las altas cumbres del arte y de la literatura. Digo algo porque hay un encuentro presente en la oración como lo uno necesario. Tenemos la opción de María sobre Marta y a ello nos atenemos. Gozamos sí de tus noticias filosóficas y nos alegramos que no todo sea de aquel modo moderno sino que haya un sendero estrecho que lleve a la vida dentro del mundo."
Así razonaba Florencio en su carta para su compañero.
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