lunes, 10 de marzo de 2014

PROSIGUE LA CARTA

Mas la carta proseguía de esta manera: "Por lo que a mí hace he creído al leer las novelas desde el creciente naturalismo que ese mundo con el cual se busca hacer reales sus personajes es más bien un mundo querido o, mejor, ante el cual se rinden como quien se entrega a su perseguidor por falta de valentía.
Y en verdad que hay un perseguidor aunque nos dice San Agustín, por el contrario, que  se veía huyendo del Verbo para caer en los vendedores de gramática. Sucedió que él no se rindió ante aquellos mundanos que lo rodeaban y sintió el llamado para volver al Verbo y conoció como era conocido. El contradictor fue reconocido como tal, el que divide, el dia-bolos, el calumniador. Y nada hay más potable que la calumnia: ¡lo dice el mismo Platón describiendo la ciudad democrática en su República!
La coincidencia con ese mundo en tránsito que está como en fuga del cosmos católico se fue haciendo temático en todo arte que tomó la forma de lo informe desde una forma desconocida que es la persona, la cual les valió como infinita, por ser el mismo ser recibido del ser infinito.
¡Paradoja! Se volvieron de espaldas al YO SOY QUIEN SOY y sin embargo muestran su procedencia con la soberbia consiguiente de ignorar lo dado a tanto costo.
Como somos todos hijos del mismo Padre que se llama "nuestro" no se privan los artistas y los científicos de la genialidad de su origen y así avanzan hacia la nada re inventándose con determinación y bajo la mirada providencial del Padre de nuestro Señor Jesucristo. El tiempo lineal los lleva sin poder perpetuarse sino en una liberación progresiva.
No así nosotros que vemos el tiempo volviendo al ser o aconteciendo en él. No así nosotros que "vemos en sus semblantes plateados los ojos deseados que tenemos en las entrañas dibujados"...
Y así se comunicaban los jóvenes amigos en aquellos días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario