sábado, 21 de abril de 2012

FELICES LOS NECESITADOS DEL ESPÍRITU

Como luce en el cielo empíreo solitaria estrella por más que acompañada se vea por millones de luminarias así los esposos al comienzo de su juventud navegaban solitarios en la plenitud del lecho entre palabras de la “gran novela” de los libros inspirados y descubriendo las suyas propias entre íntimas ternezas con una simple chimenea invernal chisporroteante.
 Como aislado faro que en oscuro mar nocturno se yergue en un promontorio en el fin del mundo y le hace dulces señas al barco audaz que entre incesante oleaje se debate y alcanza a ver la luz de un camarote en donde el capitán junto al candil está leyendo sus plegarias así Tobías en su ermita clamaba el ya escuchado salmo, repasando la Misa:
                               JUDICA ME DEUS.
 Estaba en su escondrijo haciéndose morada donde el Verbo está escondido. Entonces tenía abierto su tomo de San Juan de la Cruz.
¿Adonde te escondiste? (poetizaba el carmelita) y explica con Agustín: en el íntimo ser del alma: “OH PUES ALMA HERMOSÍSIMA ENTRE TODAS LAS CRIATURAS, QUE TANTO DESEAS SABER EL LUGAR DONDE ESTÁ TU AMADO PARA BUSCARLE Y UNIRTE A ÉL! YA SE TE DICE QUE TÚ MISMO ERES EL APOSENTO DONDE EL MORA Y EL RETRETE Y ESCONDRIJO DONDE ESTÁ ESCONDIDO”. Tenía abierto el comentario al Cántico, como buen español que poseía la herencia del mejor poema de su lengua.
Mas él clamaba la Misa que había escuchado:
 JUZGAME OH DIOS Y DEFIENDE MI CAUSA CONTRA LA GENTE NO SANTA. Le pedía con el salmista que lo libre del engañador debelante de todo aquel que busca a Dios en sí más adentro que sí mismo. Y clamaba sin más testigo que el viejo alcanfor y los algarrobos circundantes:
PUES TU ERES DIOS MI FORTALEZA ¿POR QUÉ ME SIENTO DESAMPARADO Y POR QUÉ ANDO TRISTE MIENTRAS ME AFLIGE EL ENEMIGO?
El hombre de fe navega en el mar tenebroso y sólo unas benévolas señales lo guían y las olas se elevan por la borda, no ve más que la luz del candil propio que se bambolea.
 En la Subida del monte Carmelo el alma pasa por las noches purgativas del sentido y del espíritu “SIN OTRA LUZ NI GUÍA SINO LA QUE EN EL CORAZÓN ARDÍA”
Así, vacío de las cosas pide, libre, con el salmista hundido en feliz sosiego donde límpidamente resonaban estas célebres palabras:
ENVÍAME TU LUZ Y TU VERDAD: ELLAS ME HAN DE CONDUCIR A TU MONTE SANTO HASTA ENTRAR EN TU MORADA
y permanecía en silencio ( recordaba lo vivido) para seguir diciendo:
Y LLEGARÉ AL ALTAR DE DIOS, AL DIOS DE MI ALEGRÍA. TE ALABARÉ CON LA CÍTARA OH DIOS MÍO…
pero la noche no abandona al espíritu que ya libre de las cosas busca al Dios de su alegría:
¿POR QUÉ ESTAS TRISTE ALMA MÍA Y POR QUÉ ME TURBAS?
Tobías rebuscaba en las páginas de la Subida del monte los subrayados: “hasta que aquí se purgue el alma ni acá le podrá poseer por transformación pura de amor ni allá por clara visión”. El tormento y amargura que experimenta en la noche son los deleites que la voluntad buscaba en las cosas, comparados con el ser de Dios.
Dejando la Subida, Tobías proseguía con el salmo sin distracción alguna:

ESPERA EN DIOS, PUESTO QUE AÚN HE DE .CELEBRARLO,  SALUD DE MI ROSTRO Y DIOS MÍO.
Se trataba en este poema de la persona ya desembarazada de las cosas sensibles y seudo espirituales y apta para las Personas Divinas que vienen (ya en la plenitud de los tiempos) a hacer morada en ese aposento que debe ser despejado por la humildad y mansedumbre.
Así concluía el perseverante mallorquín:
GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO. COMO ERA EN UN PRINCIPIO AHORA Y SIEMPRE.
Ya exhausto Tobías alcanzó a rezar el YO PECADOR y se metió en su cama recordando con cierta congoja a su esposa que lo esperaba en el cielo en la casa del Padre. Se durmió pues con el Padrenuestro en los labios.
Y a muchos que deambulan por la ciudad llena de luces y rían en alguna fiesta les parecerá exagerado todo esto,  si acaso por milagro hubieren llegado hasta este capítulo. Pero el capitán que navega hacia el estrecho de Magallanes y traspone la línea del faro del fin del mundo (no es el primero que lo ha hecho en época de barcos de madera) se siente tan expuesto, pobre y menesteroso que ese Padrenuestro vale por todos los recursos de las criaturas en el universo mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario