viernes, 27 de abril de 2012
SUSPIROS Y LANGORES
Flora estuvo escribiendo sobre la mesa de la cocina con la vista a los sutiles algodones que se deshilachaban sobre la cima de la sierra en la fría tarde, mientras alimentaba la cocina económica con raíces de chilca que daban un color azulado y mucho calor. La madre era la destinataria y el atribulado padre que suspiraba por ella en Palma cerca del lugar de los langores de amor escritos por Llul ¡Qué idea la de mi niña,decía en mallorquín, irse a esas lejanías dejando aquí los cristales de su delicado ser que viven cuando camino por estas callejuelas de su infancia y reflejan su imagen cuando voy a la catedral y me arrodillo ante su virgen, qué idea ha tenido mi niña!
La carta decía así: "Mamá querida, que los suspiros de amor basten para estar juntos y no lleguemos al llanto según escribe nuestro Llul. Que papá tenga consuelo en que nuestro cura es un santo y sabio, oriundo de la ciudad de Colonia y ya es nuestro director espiritual. La virtud y la ciencia se introducen en nuestro amor y lo aumentan como leemos en nuestro beato mallorquín. Que vosotros tengáis consuelo porque vuestra hija ordeña con los niños y cocina lo que la abuela me enseñó en mi cocina caliente ahora por la leña de los enormes montes donde habitan miles de pájaros y nuestros caballos variopintos que constituyen un gusto grande el mirarlos.
Florencio ha comenzado la cooperativa granjera con los cercanos y Tobías, tu hermano es un monje bondadoso aunque es el culpable de que estemos aquí habitando. No he recibido el armonio que era mi alma. Ahora veo que se ha ensachado porque sin él escucho una armonía que antes no percibía. Empezando que ahora hemos sido admitidos en una serenidad inaudita donde la mundanidad de los hombres está más lejos y lo que está más cerca es, en primer lugar la sierra omnipresente, los animales cuyo ritmo invita a la paz, las simples labores que correspondieron a los hombres para su manutención antes que la industria hiciera crecer las ciudades y modelara las masas como escribió nuestro José Ortega y Gasset.
Parece un riesgo establecerse a contra mano, eso hablamos con mi sabio Florencio. Nosotros buscamos aquello de lo cual los hombres escapan. Aquí todavía están detenidos en la tradición, no saben mucho de modernidades. Pero ya le llegará y entonces sus hijos se pondrán en movimiento ¿pero hacia adonde?
Nosotros por lo menos no queremos ir hacia ningún lado sin "el estar" en un sitio avanzando en el amor concordante con el Amado; y somos matrimonio y familia por lo tanto nuestra predicación es la vida junto a los vecinos que necesitan tanto como los que viven en el África. Me refiero a lo que se da por el Evangelio: gracia y paz.
Por más costumbres cristianas no las tienen los hombres sino por la Visitación de la "llena de gracia", para la cual hay que acostumbrarse a la intimidad y no a la diversión, hacia la cual tienden los hombres de la tradicional cultura cristiana.
¡Ay, mamá me he vuelto en estos días una predicadora! Pero es en las cartas solamente donde se me recuerda todo lo bien enseñado y aprendido en nuestra famosa escuela de Palma con los maestros a quienes debes saludar en mi nombre o bien leerles esta carta ¿Acaso no nos daban a leer a Pereda? ¡Sí, mamá porque parece para ellos escrita!
Yo cocino y arreglo mi casita pero aún no me he ocupado del contorno pues es invierno. No obstante estamos pensando en plantar algunos árboles que compraremos en un vivero del pueblo y empezaremos con el jardín un día de estos.También los niños de Amelia reciben mi atención. Con más razón por el hecho de estar ella avanzada en su embarazo.
No he recibido ninguna carta vuestra para estremecerme con vuestros suspiros. Pero desde ya los contesto con esto: al Señor que no veo me ha preparado morada en el cielo junto a vosotros y sin embargo está junto a nosotros. Por eso vosotros estáis muy juntos en la fe, la esperanza y la caridad. Muy junto, tanto cuanto más junto a Él estamos.Este es el consuelo con el cual soy consolada como leímos de San Pablo hace poco.No os veo a vostros mas os siento en cada hora como al Señor.
Sé que papá está frente a mi señora de Lluc: ¡ella nos acercará en este consuelo con su oración máxima en el Espíritu Santo! Yo rezo frente a su imagen el rosario como cuando estaba allá (corporalmente porque en alma estoy o mejor: vostros estáis conmigo). Sí mamita, porque la fe es de lo que no vemos. Así la ejercito: viendo o pensando en Él que nos une.
¡Otra vez vuelvo a predicar!Es que busco consolarme y consolaros. Un saludo os mando para la abuela y las tías que llevo como tesoro en mi corazón y si corro hacia adelante no es escapando de vosotros sino por ver SU ROSTRO pues corrohacia la meta de la intimidad. De la vuestra salí y avanzo más adentro en la espesura. Quizá la angustia de la separación haya afinado mi la percepción espiritual en apenas dos meses.O bien será porque antes era mi armonio y mis coros los que hablaban. O bien serán Tobías y Florencio. O lo que es más seguro es lo que llaman, en los frutos, maduración ¡Llegó ese momento! Tanto laboreo, tanto riego, tanto abono, tanto amor y cuidado y aquí estoy. Parezco otra mamá.
Terminaba esta frase y entraba Florencio con un manojo de chilcas.
"¡Acabo de prender el calefón!"- dijo agitado. Ella distraída se sobresaltó y volvió a la inmediatez con cierta pena pero gozosa al verlo entrar
"La verdad es que se me pasó con esto de la carta a mi "mare" dijo ella con su dialecto mallorquín.- Pero mira que me han traído carne de cordero ..Silvano que ha carneado con su madre y adivina lo que haré mañana..."
"Empanadas mallorquinas" dijo él teatralizando
"¡Sí!y ahora con los huesos estoy haciendo un guisito invernal bien mallorquín: ¿podés olerlo?, decía entusiasmada, -"las hierbas aromáticas de nuestra sierra".
El entusiasmo es un "propio" de estas situacaiones originarias que, pregustando lo que será en la casa del Padre, bien que con una intensidad y claridad que ojo no vio ni oído oyó, debería durar, por lo menos siempre que hiciera frío y hubiera cordero y sobre todo esto: espacio para apreciarlo, es decir: soledad plena.
Así Florencio fue a darse un baño bien caliente por virtud de unas jarillas llameantes que calentaban el agua en ese rústico e infalible calefón que estaba detrás de la casa, del cual salió listo para comer el cocido que lo entusiasmaba con un gorro de lana que impidiera perder la temperatura del baño caliente en su cabeza.
Flora tenía ya todo preparado y sirvió los platos humeantes. La conversación giró en torno de la yegua con su potrillito que serían mudados a la vista de la casa. Los corazones se encendían con tales perspectivas y se alimentaban con lecturas que hacían las veces de los teatros y cines de las grandes ciudades. Tenían ganas de leer la "Vida es sueño" ese día y eso harían los dos juntos a la luz de la lámpara más potente que tenían y frente a la chimenea, despacio muy despacio porque el tiempo era un don que los envolvía como un río caudaloso y cristalino, puro, en llanura aún no hollada por la impaciencia industrialista de los hombres, quizá de los tiempos en que los aedos hacían escuchar el canto segundo de la Ilíada. Y esto lo hacían en consonancia con la larga noche de invierno.
Hablando de Homero. Después de la lectura se arrancaron con pena de delante de los leños que se habían desbastado con el fuego y eran de lisa y maravillosa brasa y fueron al diálogo del lecho, al centro de la intimidad simple y dichosa que el amor de Dios regaló a los hombres en el matrimonio.Vis a vis de l'univers.
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