martes, 24 de abril de 2012

La sobremesa fue acompañada con un té de cedrón y miradas cara a cara de quienes asumían cada momento su unidad indisoluble y son la figura de Cristo con su Iglesia. De mucho pronunciarlas estas palabras del sacramento grande lanzadas por San Pablo al universo visible y audible narramos su obediencia simple en ese hogar propiciado por la benevolencia de Tobías quien bastante antes de partir se había retirado como tantos en silencio a lo secreto de la presencia del Padre celestial. Porque es un hecho real de la así llamada religión revelada: el cielo se inclinó sobre la tierra, fue creído en el mundo y abrió tras la vuelta del Hijo del hombre al Padre el HOY. Hoy comienza lo que será después. Así lo habían asumido los esposos tras la enseñanaza recibida y aceptaron el sitio donde realizarlo después de conferirse el sacramento del matrimonio, que es el séptimo y parece ser resultado de los otros seis. Esta es una bella historia, un cuento de hadas si se quiere, pero no escrita por los hermanos Grimm sino por los escritores de mayor peso que pudieran encontrarse y que mayor efecto se pueda alcanzar en las personas a lo largo de la historia. Y como reza el dicho: "lo tomas o lo dejas" y como pide Agustín: "recibe al fugitivo que huía de tí" y como dijo un poeta: "habla, habla tú solo que ya no quiero oir otras palabras y en la soledad que labras entonces allí me hallaré". Y dije "conferirse" porque no es la Iglesia quien los casa sino que ellos como Iglesia lo asumen con toda la libertad que existe en la creación, recibiendo toda la gracia que el esposo de la Iglesia comunica a su esposa. Decía el maestro de Florencio en su escuela: "Don Pancho Cerezas se comió tres panes sin cortezas ¿Todavía habrá quien diga que esta fábula tiene poca miga?". Ellos se miraban y se acercaban por la gracia que nos redimió de los pecados o impedimentos u obstáculos para que las personas navegaran una hacia la otra en el "océano del ser", por la palabra que hacía subir a Dante al cielo empíreo en cuerpo y alma. Ese fundamental poema de la humanidad leerían Flora y Florencio en los espesísimos días del campo cuando llovía, cuando el viento los concentraba en su cocina y a lo largo de años por donde el tiempo se extendía volviendo alrededor del ser (como estatuyó Homero: PERIPLOMENON ENIAUTÓN). Ellos se miraban recordando el libro sexto de la Odisea, en el íntimo acorde de un mismo pensamiento ya poseyendo el hogar porque ¡estaban desligados (EKLUON)o libres en esta libre religación del sacramento! ¿Y los amigos se alegraban? ¿Y el enemigo rabiaba? ¿Podrían contra aquel ser de adversos sentimientos que se menciona en la Odisea acechando el matrimonio? Aquel poema liminar de la Historia que versa sobre el matrimonio y la esposa que aguarda en el tiempo pleno de los veinte años haciendo frente a la ocupación del hogar con su virtud excelsa que sería asunto ya de los cantos venideros. Porque los hombres ya no cantarían más hazañas guerreras sino cantos de gracia acerca de la szabia Penélope. Y Dante llevó a cabo el designio del poeta heleno con Beatriz en la Vida Nueva, ella que lo vino a buscar al monte del Purgatorio enviada por Lucía para enviarlo a...la virgen María...y la rosa mística le abriría la visión de las PERSONAS DIVINAS en el AMOR qui muove il sole e l'altre stelle. Ellos se miraban y tenían detras lo entregado por la historia que debían conquistar (el maestro citaba siempre a Goethe: hay que conquistar lo que se hereda)y sobre sí en la Iglesia viva y mística a la comunión de los santos que los miraban tambien en el cielo próximo y cercano a la tierra, donde en ese momento se movían las vacas con sus caras blanca, muy peludas por el invierno, seguidas de cerca por los terneritosos que eran una demostración creatural de la bondad del creador, quien puso en los niños la semejanza de su ternura infinita.

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