Atravesaban la espesura inefable del domingo con el estupor que les causaba el estar allí en ese camino de tierra por donde avanzando hacia la suavidad de la sierra de alhucema venía a su encuentro el futuro en la pureza del tiempo en el ser uno y el mismo. Los admiraba la llegada “de lo que será después” en un presente inicial, que ellos estaban viviendo con entusiasmo de jóvenes que han elegido su vida.
El Ford se aproximaba a un pueblo endomingado. Se podía observar a los hombres con su mejor atuendo, en muchos casos, bombacha de gaucho, camisa blanca, pañuelo al cuello y poncho usado como manto y las mujeres con modestas tocas, largas faldas, blusas y mantillos de lana, sonando las campanas largamente, cada vez esparciendo palomas. Los comerciantes y notables del pueblo vestían anticuados trajes. Los pocos automóviles estaban estacionados en la plaza contando con el del taxi oficial, el del irlandés que había llevado al cura a la Bendición , cuyos habitantes ahora se estacionaban delante de la casa parroquial con la confianza que da la amistad con el dueño de casa.
Llegaban justo a tiempo en que se ubicaban los ayudantes del oficio en el coro y se respiraba una atmósfera de profunda emoción mística ante el llamado del cielo a participar en la prodigiosa fuente de la gracia que salta a la vida eterna.
Entonces comenzó la misa cuandoapareció el sacerdote oficiante con su teniente cura y un monaguillo, revisó el misal e hizo una genuflexión ante el sagrario acompañado de los asistentes diciendo:
IN NOMINE PATRIS ET FILII ET SPIRITUS SANCTI AMEN.
Y comenzó el INTROIBO AD ALTAREM DEI contestado con:
AD DEUM QUI LAETIFICAT JUVENTUTEM MEAM.
Flora y Florencio, aludidos, se conmovían. Los fieles han vibrado por dos mil años con la versión latina del salmo 42:
JUDICA ME DEUS ET DISCERNE CAUSAM MEAM
A GENTE NON SANCTA
Sonaban estos versos como el coro de una tragedia griega. Los que no tenían misal y no entendían por cierto el latín daban a las palabras un valor semejante a la experiencia paulina que había escuchado en el tercer cielo palabras que el hombre no sabe decir. Se imponían por ser sublimes e imponentes y todos sabían que Dios acontecía en ellas y el sacerdote los representaba orando como se debe. Los fieles se sabían creados por Dios de la nada y sentían su menesterosidad. Las palabras eran altamente poéticas:
ENVÍAME TU LUZ Y TU VERDAD
ELLAS ME HAN DE CONDUCIR A TU MONTE SANTO
Y A TU MORADA DEL CIELO
Insistía acercándose al altar:
Y ENTRARÉ ALTAR DE DIOS
AL DIOS QUE ES LA ALEGRÍA DE MI JUVENTUD.
El salmista considérase peregrino sobre la tierra y la misa adopta su espíritu
DIOS DIOS MÍO
¿ POR QUÉ ESTAS TRISTE ALMA MÍA
Y POR QUÉ ME CONTURBAS?
Y promueve por tanto la CATHARSIS iniciándola con el YO PECADOR y el sacerdote pide por el perdón de nuestros pecados y con el salmista se atreve a desear:
¡OH DIOS VOLVIÉNDOTE A NOSOTROS
NOS DARÁS LA VIDA !
La intimidad del fiel se vuelve súplica:
MUÉSTRANOS SEÑOR TU MISERICORDIA
Y DANOS TU SALVADOR
ESCUCHA SEÑOR MI ORACIÓN
Entonces el sacerdote subió al altar suplicando que se borren las iniquidades para penetrar en el SANTO DE LOS SANTOS invocando los méritos de todos los santos salmodiando en el INTROITO e introduce en una profunda y agudísima suplica espiritual:
KYRIE ELEISON CHRISTE ELEISON!
la cual desembocó en el
GLORIA IN EXCELSIS DEO, cantado por el coro para gozo de Flora que lo cantó con estremecimiento y autoridad. En respuesta al tono penitencial se desbordaba de las altas cimas cual torrente la luz de la gloria . Florencio levantando la vista veía por los altos ventanales la luz de la mañana que se quebraba por ellos en finos hilos de oro que caían sobre el altar. Las palabras de esta doxología abrían el cielo alabando el poder, la condición redentora y la santidad apetecida después del pecado del hombre.
Tobías a lo largo de su vida fue comprendiendo y atesorando lo que renovadamente se vive en el ENVÍO DEL SER que se concreta en este torrente de palabras que va subiendo como las aguas del templo de Ezequiel.
Corrección: Se desbordaba el gozo angélico cual torrente de gloria. F...veía por los altos
ResponderEliminarventanales entrar la luz de la mañana quebrándose en finos hilos de oro que caían sobre el altar.