martes, 30 de abril de 2013

EL DR BONIFACE

    Las características de cada hombre pueden estar determinadas por el lugar y tiempo histórico pero su persona está resguardada por el responsable de la misma: la Persona a cuya imagen ha sido hecha. Me refiero al Padre y al Hijo que envían al Espíritu Santo a resaltar la persona que es cada uno, que se sabe como única. Saber esto y no haberlo dejado olvidado al compás de las épocas liberadoras hace que los personajes no naufraguen en una nube de rasgos psicosociales que provocan descripciones  prolijas. Saber esto es fundamental para justificar como un hombre como el Dr.Carlos Boniface se haya venido (según el criterio de los más) a "enterrarse" en un pueblito serrano. Es que las personas cuando por un destino providencial se hallan en un despejo y lo conservan buscan estarse a sus solas para profundizar este hecho que experimentan.
Percibía Carlos durante sus estudios que si bien la belleza de los mismos lo hacía dependiente del centro de estudios la experiencia que iba haciendo de su persona al mediar la segunda década de su vida valía más que la ciencia bien que  las condiciones inmediatas de la humanidad requerían el auxilio de la medicina.
Había leído sin embargo aquel cuento del viejo Miseria en don Segundo Sombra y comprendido la ironía de un mundo sin abogados ni médicos, encerrados los demonios en una tabaquera.
También había tomado contacto con Platón a través del maestro francés que llegó a conocer y leyó aquello de la ciudad de los cerdos de la República donde se dice algo semejante: con una vida diametralmente opuesta a la de las ciudades (en aquel entonces Atenas) no se enfermarían ni física ni moralmente los hombres. Así la ciencia (lo había distinguido Aristotéles) es un accidente y la persona la sustancia primera según supo primero San Agustín.
Es por ello que él se vino aquí tan joven pero no sin haber exprimido a sus profesores en teoría y práctica de la medicina. Se trajo una considerable biblioteca que por distintos medios había venido a sus manos y se suscribió a revistas médicas, dispuesto él mismo a observar y sacar conclusiones en sus pacientes. Por lo demás a cincuenta kilómetros estaba el hospital regional y a doscientos la capital de provincia y las comunicaciones eran fluidas ya en esos tiempos. Su vocación por la naturaleza lo hacía inclinarse a las plantas y a la ciencias biológicas y tenía su pequeño laboratorio no considerando que el hombre fuera algo aparte de la naturaleza y veía que la medicina se iba haciendo algo del gran mundo que se encerraba y se sumía en la técnica. Él informado formaría sin embargo el criterio médico.
Su tiempo estaba colmado. Pero lo que le daba el pueblito recostado sobre la profunda sierra era el ritmo como medida del movimiento. Como le decía el padre Mateo: no es lo mismo recitar el padrenuestro como lo hacen las rezadoras del rosario por las tardes antes de la misa que salir a caminar por senderos perdidos y decir "Padre" y diez minutos después decir "nuestro" y así sucesivamente hasta que perseverando en ello al cabo de las horas poder espaciarlo más y más: P a d r e.........n u e s t r o.......P    A   D   R  E................
 Así Dios como "quien es" se viene encima mío. Al fin y al cabo espaciando tanto la sucesión del así llamado "tiempo" se asoma por allí lo eterno y quedo fijado en mi Padre eterno ya que soy hijo suyo.
Sí que la llegada a estas sierras impalpables lo habían confirmado al encontrarse con tal sacerdote. La Providencia tiene dispuesto tales encuentros como buenos dones que un Padre sabe dar a sus hijos antes que se lo pidan.
Él, por lo tanto, no corría hacia las metas que no se sabe quien pone a los hombres. La meta hacia adonde debía correr, es verdad, se le fue aclarando en el contacto con el teólogo alemán y esta meta más nos detiene pues se acerca ella misma en la medida en que uno espacia el tiempo sucesivo.
Carlos se decía como el literato, su vecino: "tengo todo el tiempo del mundo". Eso suele decirse así pero debería decirse: " el tiempo de la tierra". Y así era porque hacia abajo estaban los campos del valle, pastos y montes de inestimables y entrañables algarrobos , talas y chañares que emanaban paz sobre la villa en un verde tierno que se azulaba hacia el poniente y hacia arriba...estaba la inagotable belleza de la montaña donde Dios se hace encontradizo ya que es signo suyo.
El tiempo allí por esto si corre vuelve sobre sí. Boniface trasponía a su estancia cabe las sierras violáceas aquello de Platón en el Timeo:
                                     
                                     EL TIEMPO ES LA IMAGEN MÓVIL DE LA ETERNIDAD  

Si la belleza lo envolvía su persona en la modestia de su vida resplandecía.

lunes, 29 de abril de 2013

HABLA QUE TU SIERVO ESCUCHA

Pero lo que les fue mas caro era lo que hemos llamado el tiempo pleno que resultó de haber amortiguado el futuro de tal manera que no tenían un plan de vida, el cual, por lo demás, debe sin duda fracasar cuando se busca felicidad en las cosas sin haber concebido el fin de todos los fines.
Ellos depotenciaron el futuro y se plantaron en el presente delante de estas sierras que emergían con esa presencia viva de tierra celestial, cuando la tierra recibe el cielo con toda pureza y se funden ambos en una extensión de doscientos kilómetros. Un poema monumental lleno de luz durante todo el día y de misterio suave y acariciante durante la noche ¡Que reserva o continente de vida guardada en cañadas, laderas y lomadas! Tan monumental y al mismo tiempo recogida que por ellas dejaron atrás sin pena el mismo mar mediterráneo.
Flora amaba las nubes y ansiaba poseerlas cuando vivía en su ciudad. Ahora las enormes nubes estivales se posaban sobre las altas cumbres y daban el espectáculo de gigantes en las tardes, encendidas por los rayos que los atravesaban animadas por los vientos del atardecer.Y muchas veces se colocaban al sur y avanzaban de un gris azulado entre descargas y relámpagos hasta que llegaban a descargar su santa ira sobre los campos sedientos por el calor.
¡Era para ella una obra maestra que surgía espontánea de la naturaleza que por conocida no le resultaba menos que sublime!
Florencio que le acompañaba en la admiración  veía madurar el día desde su alazán entre los campos inefables. El hombre escapa en general  de su profundidad y escapa, quizás sin conseguirlo, como de Dios. Aquí habla Dios Y EL HOMBRE ESCUCHA. Era mucho atravesar los "fuertes y fronteras" y llegar a "los bosques y espesuras plantados por las manos del Amado y decir:
                         ¡Oh prados de verduras
                         de flores esmaltado
                         decid si por vosotros ha pasado!
Ambos habían recibido a San Juan de la Cruz como herencia y lo leían en la estancia que a su vez les legaba el invalorable tío Tobías, que debía llamarse Tobit por su virtud.
Y lo que veían era lo poetizado:
                         Mi amado, las montañas
                         los valles solitarios nemorosos,
                         las ínsulas extrañas,
                         los ríos sonorosos
                         el silbo de los aires amorosos.
Estaba retratado en sus sierras rodeados ellos de la soledad amplia de aquella estancia que no en vano llevaba tal nombre. Y ya que ellos tuvieron la audacia de recogerse en ella, quizás contra la opinión de sus prójimos, no podían menos de recibir gratis aquello de lo que los hombres escaparon para sumirse en la dudosa comodidad de las ciudades. Aquí la renuncia a ella no priva sino que da: es el camino del campo.
Así hemos mencionado una y otra vez donde confluía la luminosidad de aquellos días de plenitud simple:

                         La noche sosegada
                         en par de los levantes de la aurora
                         la música callada
                         la soledad sonora
                         la cena que recrea y enamora.

Y así era la verdad. en aquella soledad sonora Flora lo recibía a Florencio quien luego de soltar su entrañable alazán a la riqueza del campo se encaminaba a su casa cuyo humo había visto desde lejos, significando las labores de Flora, que lo esperaba con la cena con las legumbres y carne y postre de su propia producción. Pero se enamoraban de la dulce conversación in coelis.
Hay que decir que en el verano el cielo cae como un torrente de luz sobre su techo de tejas. Es así, siempre había sido así desde que el cosmos es cosmos.

sábado, 27 de abril de 2013

NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE

En esas noches estrelladas se sentaban bajo las estrellas. Esa noche tuvieron una fiesta. Su radio con antena captaba los conciertos nocturnos de la cadena nacional. Les tocó la orquesta estable del teatro Colón con un director extranjero dirigiendo la Novena Sinfonía. El himno a la Alegría bajo ese techo de lucernas palpitantes no podía encontrar mejor escenario.
La noche y la exposición grandiosa beethoveniana los colocó por el sentimiento ante lo que el pensamiento se toma una vida para desenvolver. La naturaleza favorecía enteramente esa captación que en el sentimiento primero y luego en el concepto no varía en el nombre: libertad.
Estos jóvenes con aquella radio de dos bandas al amparo de la noche y favorecidos por la consagración de la cadena educativa de la radio nacional  tuvieron efectivamente la asistencia de la música arquitectónica de la libertad como absoluto.
Detrás al finalizar el concierto se escuchaba el mugido de alguna vaca en lugar del habitual contorno de tales conciertos. En las circunstancia de los esposos esta experiencia entraba de una manera  absoluta en su alma concentrada o sin diversiones. Asimismo les sucedía con las lecturas de la Odisea bajo un olivo viejo que estaba entre la huerta y la casa.
No sólo de pan vive el hombre. Esto tenían a mano y no lo desaprovecharon en lo mejor de sus días. Por el contrario los ocuparon "de claro en claro y de turbio en turbio" con las riquezas legítimas de la humanidad según habían sido amonestados por sus maestros e hicieron lo que estaba a su alcance a su vez para transmitirlo.

viernes, 26 de abril de 2013

EL RITMO DE ANTAÑO LOS PROTEGÍA

El ritmo del campo en aquellos tiempos que estaban cerca de lo que podemos llamar el ritmo de antaño hacía que el verano fuera el crisol de sus delicadas y tiernas vidas. Emergían de él como brillante oro cuya pureza era el resultado de su exclusivo contacto con la tierra y sus cosas. Nada los amenazaba desde fuera por la situación de aquellos tiempos y lugares. Y por dentro ya sabemos de su permanencia en la palabra del Verbo cuyos discursos johánicos les daban lo que prometían: la vida eterna. Ellos amaban "by de book".
Ya recogía una canasta de tomates diarios y eran tantos que debían procesarlos con los socios. El primer fin de semana conseguidos los frascos hicieron salsa que guardaron en el gran galpón. Así comenzaban ya a tener para el canje en el pueblo. El almacenero les daba una bolsa de harina y ellos ya le daban botellas de tomate al natural. La primera producción de esta noble planta que se extendía en bien atadas cañas a la vista admirada de los esposos que los revisaban como a soldados bien formados en fila. cada día. El maizal también solicitaba ya su cosecha ¡Ese caminar por los surcos bajo el calor y el aroma llena el alma de un agradecimiento espontáneo al creador! No es cuestión de teología alguna sino de correspondencia a lo que los sentidos reciben en esos momentos sublimes del verano cuando el verde de las anchas hojas del máiz esconden las mazorcas pletóricas de grano que además de la dulzura para el gusto se secarán para alimentar a los animales de la granja lo cual se vuelve también un gozo de quien da y quien recibe a tiempo.
La espesura de este verano recién comenzaba 

jueves, 18 de abril de 2013

RESPUESTA DESDE FRIBURGO

Así decía la carta que Martín envió desde Friburgo a Florencio:

"El entusiasmo por el verano es por sentirlo como propio por vez primera en vuestras vidas, sienten que el verano no pasa a lo largo vuestro sino que es para vosotros. Es así porque la producción que crece exponencialmente es un don estival así como el crecimiento de los pastos para el engorde de los animales. En ese mismo orden sentís las lluvias que en las ciudades llaman mal tiempo y allí no solamente son una bendición celebrada por los animales y las aves sino que comienza con manifestaciones de una belleza musical y pictórica notables con una conclusión poetizada en forma perfecta por el Salmo Pluvial de un poeta local: Leopoldo Lugones.
Las cosas son maravillosas por ese motivo: si servían para otra cosa tenían  al mismo tiempo valor por sí mismas por el ritmo de antaño. La concentración en el más acá radicaba en la desconexión del flujo o devenir de los sucesos ciudadanos que más y más semejaban el río de Cratilo en cuanto los individuos se transformaban en masas perdiendo en lo posible su configuración como individuos singulares alejándolos de la posibilidad de la persona, arduo fin de la esperanza cristiana.
La cuestión está en el ritmo, es decir en la suficiente permanencia en los tiempos que llaman los griegos armonía. Las cosas deben ser de acuerdo a su esencia en primer lugar y según sus accidentes en segundo lugar. Al ir desplazándose esa jerarquía y perdiendo la sustancia el ritmo se desvanece y comienza una lluvia de accidentes y sumisión a las apariencias como un retroceso del pensamiento que de ellas se elevó por vez primera en Parménides.
La diferencia radica ahora en el olvido del ritmo que debe regir las cosas eliminado finalmente por el enajenamiento de los aparatos que hechizan a los hombres que por añadidura no tienen espacios naturales propios.
Es así que doy gracias por vuestra experiencia. La mía es muy rara aquí junto a mi compañero observador tan fino cuanto denso es el filósofo que escuchamos en sus seminarios. Un abrazo de tu amigo Martín"
Esta fu la carta que llegó a manos de Florencio ya en tiempos de Epifanía

sábado, 13 de abril de 2013

LA ESTÉTICA DE LOS TOMATES

Y llegaron los primeros días de enero cuando el verano cobra autoridad y los calores mantienen quieta la hacienda en la parte media del día bajo los grandes árboles, echados en círculo y rumiando después de bajar  al agua en los mediodías ardientes. Entonces con sombreros de ala ancha era cuando se vigilaban en las represas y bebederos pues solían darse caso de embichamiento. En lo que hace a las vacunaciones todas y cada una se iban haciendo en bretes que había a propósito en las aguadas a lo largo del año. La política era el mover lo menos posible a los animales," felices huéspedes de la verde selva bajo el Céfiro blando".
El cuadro de las pariciones lo tenía la misma Flora a la vista desde su galería y podemos decir que daban a luz las vacas escuchando los graduales, los motetes, las zarabandas, las gavotas que Flora ejecutaba en su armonio por las tardes.
El primer sábado se reunieron en el consejo de la Cooperativa y planearon lo que había de hacerse con las cosechas de legumbres y con los frutales ya viejos que daban fruto copioso: cuando harían los dulces, cómo, dónde y trataron acerca de la provisión de envases. terminada la reunión hacían media jornada de trabajo en conjunto. Ese día fue señalado como histórico ya había tomates que eran sacados bien maduros para el paladar privilegiado que pueda gustarlos como una fruta. La vista de la huerta con esas hileras de frutos rojos destacados sobre las acelgas, espinacas y lechugas y escarolas requería la paleta de un pintor impresionista. Sin embargo Florencio recordó la descripción del escudo de Aquiles, seguramente génesis para todo arte pictórico.
El entusiasmo de los esposos era máximo como si aquello normal en las granjas fuera algo extraordinario en el universo ¡Tan  lejos  iba quedando en la civilización que estaba cerca de los grandes estadios donde se disputa un efímero partido de fútbol! Aquí ganaban los jugadores fortunas y los partidarios se ven pagos con un triunfo. Allá ganaban los cultivadores que creciendo en la cultura de las manos se beneficiaban sustancialmente en sus economías, siempre escasas en familias numerosas o con enfermos en su casa.
Ellos consumirían y lo sobrante lo venderían y el exceso del balance anual lo invertirían en elementos de producción con los cuales podrían emplear a algún desocupado o menesteroso. La Cooperativa producía al andar tal gozo que parecía responder  con hechos a la primera bienaventuranza:

                                                     ¡BEATI PAUPERES!

viernes, 12 de abril de 2013

NUEVAS CARTAS

Ellos habitaban. Las vacas coloradas se lanzaban a los pastos ya crecidos de nuevo en primavera tras las frecuentes lluvias. Los caballos brillaban como en los vasos atenienses. Las hojas de los árboles brotados por vez primera les parecían el milagro de la multiplicación de los panes. Las montañas también reverdecían y albergaban preciosas nubes olímpicas en sus cimas. Las represas se llenaban de agua y burbujeaba la acequía en su paso. Desbordaba el verde del monte en los campos y en medio de las tormentas la sierra era de plata.
Ellos las veían formarse en el horizonte sur y avanzar  entre relámpagos y cuando se desencadenaba se sentaban en la galería experimentando la bonanza del agua en los prados, entre los árboles, viéndola correr pues había una saludable inclinación en el terreno de este a oeste por el cual se llenaban las represas donde irían a beber los animales. Nunca habían sentido aquella plenitud originaria en sus ciudades aunque tenían cerca el mar a cuya vista se es libre. Pero aquí todo era un organismo feliz de vida plena con poca intervención del artificio de los hombres, era como en los orígenes. Las sierras en su extensión tomaban tales colores en los atardeceres después de la lluvia que inspiraban un cierto temor como seres vivos y no inertes.
Pero lo incomparable era la soledad donde podía germinar desde aquella serenidad inamisible "aquello que se alcanza por ventura".
Pasado el día de Navidad, sin embargo, desde esta soledad donde florecían, escribieron a sus padres y amigos desde una mesita de la galería cercana al algarrobo, árbol de anchos y afectuosos brazos.
La de Flora fue así: "Mamá pasamos una Navidad plena. El tío tuvo nuestra compañía y  comimos unos platos muy caseros íntegramente de nuestra producción. Eso nos llena de un gozo nunca sentido: a cada bocado nos decimos que nunca comimos una mejor y más tierna y sustanciosa presa, una lechuga, o espinaca semejante, con una salsa blanca tan cremosa y así sucesivamente. ¡Claro lo tenemos todo y lo hemos trabajado con nuestras manos! Dejemos el dulce de leche que no conocéis.
De la liturgia no hemos estado faltos con nuestro exquisito sacerdote alemán de Colonia, ahora tan enraizado como el algarrobo. El verano aquí no sólo significa calor sino una expansión de los campos y de los animales fenomenal. Han nacido decenas de terneros y algunos potrillos. Han brotado todos nuestros árboles frutales y ya apuntan los duraznos de la Virgen. Todo nos tiene hechizados y es sin embargo la obra de la naturaleza que aquí se ve omnipresente, lejos del mundanal ruido. Mientras pasan las cuentas del rosario los estamos amando y no digo más sino pedirles la bendición y dejando en manos de Dios nuestros días venideros. Afectos para nuestra familia y especialmente para papá.".
Fue más corta la de Florencio pero no de menor efecto y narrando lo mismo. En cuanto a la de su amigo decía así: Sin juramento me podrás creer, como dice Cervantes, que quisiera trasladarte en estas líneas mi complacencia en estos campos serranos donde desenvuelvo mis propósitos. El verano nos envuelve con una fuerza inusitada. Todo bulle aquí como reza la palabra PHYSIS. Al mismo tiempo crece según su propio modo el espíritu. Me refiero al matrimonio que es un misterio, es decir un sacramento. Y andando por este camino, querido amigo, parece que tocamos aquello que todos llaman Dios y creen lejos, mejor dicho en realidad Él nos toca como en la Eucaristía, aquí uniéndonos entre nosotros de una manera especial: uno avanza hacia el otro donde ve su imagen y ella se acerca anhelando su mismidad reflejada. Es sin duda sobre natural porque aquí dos se hacen uno. Es muy raro y no fácil. Nos alienta el padre Mateo, teólogo de los de Colonia que procede, no sé si te dije de Scheeben.
A veces uno cobra temor de lo perfecto. Sin embargo en el Sermón de la Montaña se nos dijo: sed perfectos como el Padre celestial es perfecto. ¡Oh se requiere mucha fe y para ello oración! Pero se experimenta esto: cuanto más se reza más ganas se tiene de rezar porque se alcanza una plenitud en el vacío que tenemos por nuestra hechura desde la nada. Y no te digo más en esta primera carta del tiempo de Navidad porque eres tú el filósofo y yo el agricultor. Y me contarás tus cursos. Un abrazo de tu amigo."
Tales fueron las cartas que revelan cabalmente la situación de los esposos por aquellos días estivales.

miércoles, 10 de abril de 2013

ELIGIERON LA MEJOR PARTE

Parece que nuestros personajes se estuvieran escapando de la humanidad y cometieran la peor de las herejías. En realidad ellos seguían el impulso a la felicidad, la cual consiste en una plenitud, es decir a algo que nada se le puede agregar. Y efectivamente la suma de las cosas que los hombres van aportando prometiendo con ello la felicidad no entra en su concepto. La civilización es el proceso de ella y los hombres quieren realizarse en ella con las cosas que procura por necesidad, unos individualmente y otros socialmente con mayor o menor generalidad que no puede asimilarse nunca a la universalidad que es plena.
La felicidad pues procede de una medida plena y resulta de una actividad de lo mejor que posee el hombre, a saber su espíritu, razón y voluntad: aspira a la felicidad que lo santifica en la plenitud. Mas él no la ve por ningún lado pues todo lo que ve está en proceso y se le enseña que es proceso añadiendo a modo de cantilena: nadie es perfecto, queriendo decir no siquiera puede y casi ordenando: no debe.
La humanidad así desde hace ya muchas centurias más y más se socializa dentro de un "todos" de un santo "nosotros" y de la medida del "se dice", cambiante por la evolución de los tiempos. Se dice "todo cambia" y se cree "todo debe cambiar" dejando velado hacia adonde, pues la cosa esta en el deshacerse más y más de lo recibido.
Debe permitírsenos salir de esta hemorragia y con la hemorroísa tocar el manto de quien pasa llamando y determinando personas que como Saqueo ya son otros que los otros, es decir "personas". En esto dejamos a Flora y a Florencio que avanzaban en la noche en el placer de la dulce conversación como Ulises y Penélope tras la anagnórisis. Entonces lo deja Homero y ahora lo retomamos nosotros: donde nada pasa ya y no hay argumento más que el viaje hacia la infinitud de las personas que lo son en el vínculo de la paz .
A ellos los acompañaban las plantas, los prados, las montañas, las nubes, los ríos y los animales cautivos del presente, del hoy de quien es y los ha creado y los está creando en Él según aquello:
                                     TÚ ERES MI HIJO Y YO TE ENGENDRADO HOY
Hay siempre un espacio más acá para recibirlo y sentirlo. Ellos habían elegido la mejor parte y no les sería quitada.

sábado, 6 de abril de 2013

"Hablar de los tiempos malos para la fe es lo mismo que denominar mal tiempo al día de lluvia y no al de sequía. En realidad hay personas que están religadas o no a otras personas y cada una  de ellas a las Personas Divinas, ya reveladas en la plenitud de los tiempos.
Es gran misterio el porqué algunas dicen sí y otras no y otras simplemente están sin poder verse ni brotar. La parábola de la semilla lo ilustra satisfactoriamente: caen en el camino de este mundo, o entre espinos de la opinión pública dirigida por quienes no ven, o en la piedra de la superficialidad de lecturas o diversiones". Tal había sido el sermón de Navidad de Mateo quien añadió:" El Verbo brotó como Persona desde el Padre en la carne y lo vimos en su gloria bajo la humildad en la cual resplandeció humana y esta humildad e humanidad tuvo su precedente en su madre, cuyo cántico lo dejó expresado: Dios miró hacia la humildad de su servidora y he aquí que desde entonces la llamarán feliz todas las generaciones. Sin duda será porque en y por ella se mostró el Hijo de Dios, la Persona del Verbo, como rey de la humildad. Y no porque fuera pobre (cosa que ayuda) sino porque su fisonomía fue la de María, humana, humilde, yacente sobre la tierra, la última que pasaría a ser primera, motivo de todo el odio del homicida, el soberbio, el anti hombre humilde.
Quede claro pues que el humilde es solamente quien fuere capaz de Dios, capaz de recibir tal misterio de la humildad, porque ser hombre es ser junto a María. De ello se admiraron los pastores y se alegraron los ángeles. Él nacio y vimos a Dios y así nacimos nosotros como hombres ya para nunca morir".
El sermón de Mateo había impresionado hondamente a Florencio quien luego, cuando estuvieron de vuelta en su casa y después de una colación breve con el querido tío Tobías, que se retiró a su ermita, comenzaron a comentarlo.
"¡Qué forma pura de tratar la Navidad la de Mateo! Brotó el ser de la persona cuando el Verbo, la segunda Persona de la Trinidad se hizo carne" dijo Florencio.
"Sí pero les perdonó por esta vez el hecho del habitar entre nosotros" dijo su esposa
"Bueno ya nos había hablado a nosotros de ello pero en honor a la brevedad que merecen los sermones trató solamente del nacimiento de la persona que somos cada uno, hasta ese momento oculta. Su rostro iluminó los nuestros Flora. Y por ello yo te veo a tí y tu a mí".-
"Claro y eso supongo en acto se llama amor, religación de uno con el otro, tu te ves en mí como Adán en Eva antes del día de su oscurecimiento cuando sólo ya se vieron como cuerpos desnudos":-
"Creo, Flora que desde que estamos aquí te has vuelto filósofa", dijo Florencio admirado.
"Bueno sería ya que el padre Mateo hubiera logrado que su hija fuera amiga de la sabiduría, como María, sedes sapientiae, como rezamos en las letanías" contestaba Flora dándose aires graciosamente.
"Yo junto a Mateo y con mi amigo en Friburgo no sé lo que llegaré a ser pero sí sé que contigo, al mirarte y verte en cada momento sé quien soy y quien quiero ser, Sólo temo que esta correspondencia se nuble o interrumpa porque parece que estamos caminando sobre las aguas. El sonido de tu voz que me llama en la soledad de este paraíso se me antoja amenazado como el de Romeo y Julieta en su única noche a quienes nada podía ya separar pero sí llevarlos a la muerte", dijo de pronto fúnebremente Florencio.
"Es una posibilidad pero nunca una fatalidad, mi dulce esposo" dijo atinadamente Flora.
"¡Ah qué bien dices! Shakespeare al fin no tenía ya el apoyo filosófico que tenemos nosotros. Es cierto que esto se suele tomar como su conocimiento de la naturaleza humana y no diré que no es así. Mas él mimetizaba lo que conocía y presentía lo que no sabía pero nunca veía en la fe lo que vemos nosotros: el simple catecismo. El pecado original requiere para curar y evitar el pecado lo que Dios ha ofrecido: ÉL MISMO HECHO EUCARISTÍA. En ella nos ofrecemos nosotros cada día y por ella nos ofrecemos mutuamente como esposos.".-
"Orgulloso estaría nuestro maestro y confesor al escucharte dulcito", dijo conmovida Flora
"Tengo la convicción que sin él no llegaríamos lejos sin que el diablo nos engañe y sin el pan de vida no resistiría nuestra razón para poner en orden las pasiones, rebeldes desde un comienzo al cual llaman historia de la humanidad cuando mejor debía ser denominada de la deshumanización", dijo Florencio sentenciosamente.
"Ahora sí que tú te pareces a tu amigo de Friburgo luego de su última carta" decía Flora devolviéndole la gentileza.
"Es que aquí en esta concentración los conocimientos se hunden y pueden dar fruto sin ser ahogados o pisoteados por la así llamada cultura. No el mucho saber harta el ánimo sino el gustar de lo conocido internamente, decía San Ignacio, mi pequeña Flora".
Y entonces comenzaron a decirse palabras muy íntimas y apelativos que surgen entre Julieta y Romeo ya fuera del oído de espectadores ávidos solamente de poesía. El hogar se espesaba como un bosque de montaña donde se pierden gozosamente las aves, los animales pequeños que lo habitan y algunos que oyen su voz y pasan los fuertes y fronteras. Ellos iban espontáneamente hacia adentro por el infinito camino de las personas hechas a imagen de la Imagen del Padre en Espíritu. Mis ovejas conocen mi voz, había dicho...
Esta novela sigue tal voz  y amonesta al ocasional lector con aquello: CUANDO ESCUCHÉIS HOY SU VOZ NO ENDUREZCÁIS VUESTROS CORAZONES".

NAVIDAD SERRANA

Escribimos esta historia que parece huir del mar de las historias y colocarse en la irrealidad de las ideas. Por cierto al lado de Platón quizás admitiéramos como invitados a Cervantes y a Shakespeare pero quizás pocos más tendrían credenciales para ingresar al banquete de la pureza. Suum quique: quien quiera alabanza de mundo bien se está en el fondo de la caverna donde el consenso inmediato decide y quien sea llevado a ver la idea y no tema la anulación socrática, que se goce en ello con la esperanza de encontrarse con los que considera mejores en el castillo de la Fama: Homero, Hesíodo, Solón, Píndaro, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Virgilio, Horacio etc donde alguien ha decidido "quien habla".
Aquí nuestros personajes se regocijan con el valle adonde fueran llamados por el tío que fundó la estancia "la Bendición". Seguir una tradición pura impidiendo su mezcla o desleimiento no puede reprochárseles cuando ella está basada en tal literatura como el libro de Daniel usado en la liturgia de Adviento:
                                 
                    Bendito eres, Señor Dios de nuestros padres y digno de loor y gloria por los siglos
                    Bendito eres en el templo santo....
                    Bendito
                    Bendito eres tú que andas sobre las plumas de los vientos y sobre las olas del mar
                    Bendígante todos tus ángeles y santos
                    Bendígante cielos, tierra, mares
                    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Ahora les tocaba la misa de Navidad y se fueron acercando a la sierra con el Ford que resoplaba blandamente y allí por boca del padre Mateo seguían con antigua y acreditada literatura como la de Isaís IX:

                   Un niño nos ha nacido y un hijo se nos ha dado que lleva sobre sus hombros el principado...

y luego el lector prorrumpió con las fuertes palabras de la epístola a los Hebreos:

                    ¿Porque a quien de los ángeles dijo una vez: tú eres mi Hijo y yo te he engendrado hoy
                     y otra vez: Yo le seré a Él Padre y Él me será a mí Hijo....?
                     Y tú, Señor, en el principio fundaste la tierra y obra de tus manos son los cielos
                     Ellos perecerán mas tú permanecerás....

No ciertamente no puede reprochárseles tener tal sostén en una existencia que se sabe perecedera y se siente precaria. Y menos cuando desde siempre escuchan el himno de San Juan:

                    En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.....
                    Por Él fueron hechas todas las cosas y sin Él no se ha hecho cosa alguna de cuanto ha sido
                    hecho: en Él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres......

Todo comentario queda como hojarasca ante el efecto sustancial que tales palabras causaban en hombres de buena voluntad como eran estos jóvenes que no habían, por otra parte, dejado partir la niñez donde fueron bautizados y educados en aquello que construyó Europa y, literalmente, está en mármol, escultura y pintura ya que las instituciones son  siempre vacilantes.
Hoy sí que el padre Mateo los recibió en la casa parroquial junto a los amigos que ocasionalmente vinieran a saludar. Concurrió el médico con su familia. Carlos Boniface la presentó a los esposos y se trabó una agradable conversación. La señora de Boniface de todo preguntaba a Flora, especialmente le preguntó:
"¿No extraña viniendo de tan lejos?"
"En el espacio que me deja la Bendición sí....pero están llenos mis ojos del valle y lleno mi corazón de mi hogar", dijo Flora
"Ah, si es por eso" dijo el médico, "el corazón es doble y tiene un movimiento contrario que llamamos latido"
"Sí como el del yambo de la más antigua poesía y el de toda composición artística" dijo el profesor que se había integrado al grupo más tarde...
"El corazón o alma es tan sensible que ni los átomos podrían comparársele por su levedad y son polares también sus sentimientos" dijo el cura, mientras se repartía el pan dulce con dos ruedas de mate y leche para la hijita del médico.
Vinieron a saludar los del almacén, el jefe de correos, y algún otro parroquiano en aquella tarde de fiesta en aquel rincón serrano cautivo del dulce misterio de la cercanía que la Navidad iluminaba. Allí por lo menos se verificaba la oración eucarística:
                        Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios.
                

viernes, 5 de abril de 2013

La navidad llegó entre soledades y plenitudes. Los vecinos tenían sus familias y fueron plenificadas  esos meses por los dos jóvenes esposos con lo que fueron añadiendo a aquella vida campestre, al fin al cabo vida como las de las ciudades pero sin aquella aceleración sumatoria de cosas. El fin último primero en la ejecución, es cierto no les estaba cerca, porque sólo lo está en la mente. Pero sí Florencio y sobretodo Flora se lo acercaba en el sentimiento ¡Y a fe que toco sus primeros villancicos para los admirados paisanos!
Ellos mismos trascendiendo la horizontalidad de la Cooperativa ingresaban por la vertical de la oración y de la diaria liturgia apadrinados: su padrino y el cura los acompañaban en la primavera de sus vidas. El cura dio la misa de la víspera de Navidad y coronó el Adviento. Presentes todos en el pueblo se saludaron con los conocidos, se abrazaron con su maestro espiritual y volvieron con el tío a la estancia con quien cenaron una gallina que se venía engordando especialmente para la ocasión con múltilpes productos de la huerta que hicieron una colorida guarnición. Había mucho que orar esa noche aún después de tal misa solemne. Tobías se retiró a ello ya que había ingresado en ese camino que a los hombres en el mundo se les hace tedioso.
Los esposos pasaron su primera Navidad en calidad de tales muy próxima al pesebre de Belén y a los pastores pues en el galpón estaba la potranca con la madre, en el corral el ternerito con su madre postiza. Los animales de la granja habían sido atendidos más temprano por Amelia, Flora y los niños. Y en los cuadros cercanos mugían de vez en cuando las vacas o relinchaba un caballo como si alabaran al niño Dios.
Las estrellas latían fuertemente en la oscuridad de la bóveda del cielo y las sierras exhalaban paz desde sus cañadas sobre los campos benditos. Ellos no sabían que estimar más y ora salían a la galería, daban vuelta a la casa, se asomaban al alambrado de las madres con sus terneros o se abismaban en el concierto celeste. Las palabras del introito resonaban todavía entonces: LUX FULGEBIT SUPER NOS QUIA NATUS EST NOBIS DOMINE y la oración secreta: UT SICUT HOMO GENITUS IDEM REFULSIT ET DEUS y el Prefacio: EXSULTA FILIA SION, LAUDA FILIA JERUSALEM ECCE REX TUUS  VENIT SANCTUS ET SALVATOR MUNDI y celebrando a Santa Anastasia Flora resplandecía ante los ojos de Florencio que la veía como don esponsal que Dios le había dado.
Esa noche buena recapituló todas las vividas desde la infancia de ambos rodeados de su padres, hermanos y tías a quienes llevaban en su corazón. Mas ellos se sentían como aquellos pastores del ser que recibieron el cántico de los ángeles guardando los turnos de la noche, la cual los abrazaba entre montañas.
Podemos afirmar que la paz los unía y la gloria los iluminaba entonces.