Escribimos esta historia que parece huir del mar de las historias y colocarse en la irrealidad de las ideas. Por cierto al lado de Platón quizás admitiéramos como invitados a Cervantes y a Shakespeare pero quizás pocos más tendrían credenciales para ingresar al banquete de la pureza. Suum quique: quien quiera alabanza de mundo bien se está en el fondo de la caverna donde el consenso inmediato decide y quien sea llevado a ver la idea y no tema la anulación socrática, que se goce en ello con la esperanza de encontrarse con los que considera mejores en el castillo de la Fama: Homero, Hesíodo, Solón, Píndaro, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Virgilio, Horacio etc donde alguien ha decidido "quien habla".
Aquí nuestros personajes se regocijan con el valle adonde fueran llamados por el tío que fundó la estancia "la Bendición". Seguir una tradición pura impidiendo su mezcla o desleimiento no puede reprochárseles cuando ella está basada en tal literatura como el libro de Daniel usado en la liturgia de Adviento:
Bendito eres, Señor Dios de nuestros padres y digno de loor y gloria por los siglos
Bendito eres en el templo santo....
Bendito
Bendito eres tú que andas sobre las plumas de los vientos y sobre las olas del mar
Bendígante todos tus ángeles y santos
Bendígante cielos, tierra, mares
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Ahora les tocaba la misa de Navidad y se fueron acercando a la sierra con el Ford que resoplaba blandamente y allí por boca del padre Mateo seguían con antigua y acreditada literatura como la de Isaís IX:
Un niño nos ha nacido y un hijo se nos ha dado que lleva sobre sus hombros el principado...
y luego el lector prorrumpió con las fuertes palabras de la epístola a los Hebreos:
¿Porque a quien de los ángeles dijo una vez: tú eres mi Hijo y yo te he engendrado hoy
y otra vez: Yo le seré a Él Padre y Él me será a mí Hijo....?
Y tú, Señor, en el principio fundaste la tierra y obra de tus manos son los cielos
Ellos perecerán mas tú permanecerás....
No ciertamente no puede reprochárseles tener tal sostén en una existencia que se sabe perecedera y se siente precaria. Y menos cuando desde siempre escuchan el himno de San Juan:
En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.....
Por Él fueron hechas todas las cosas y sin Él no se ha hecho cosa alguna de cuanto ha sido
hecho: en Él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres......
Todo comentario queda como hojarasca ante el efecto sustancial que tales palabras causaban en hombres de buena voluntad como eran estos jóvenes que no habían, por otra parte, dejado partir la niñez donde fueron bautizados y educados en aquello que construyó Europa y, literalmente, está en mármol, escultura y pintura ya que las instituciones son siempre vacilantes.
Hoy sí que el padre Mateo los recibió en la casa parroquial junto a los amigos que ocasionalmente vinieran a saludar. Concurrió el médico con su familia. Carlos Boniface la presentó a los esposos y se trabó una agradable conversación. La señora de Boniface de todo preguntaba a Flora, especialmente le preguntó:
"¿No extraña viniendo de tan lejos?"
"En el espacio que me deja la Bendición sí....pero están llenos mis ojos del valle y lleno mi corazón de mi hogar", dijo Flora
"Ah, si es por eso" dijo el médico, "el corazón es doble y tiene un movimiento contrario que llamamos latido"
"Sí como el del yambo de la más antigua poesía y el de toda composición artística" dijo el profesor que se había integrado al grupo más tarde...
"El corazón o alma es tan sensible que ni los átomos podrían comparársele por su levedad y son polares también sus sentimientos" dijo el cura, mientras se repartía el pan dulce con dos ruedas de mate y leche para la hijita del médico.
Vinieron a saludar los del almacén, el jefe de correos, y algún otro parroquiano en aquella tarde de fiesta en aquel rincón serrano cautivo del dulce misterio de la cercanía que la Navidad iluminaba. Allí por lo menos se verificaba la oración eucarística:
Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios.
Aquí nuestros personajes se regocijan con el valle adonde fueran llamados por el tío que fundó la estancia "la Bendición". Seguir una tradición pura impidiendo su mezcla o desleimiento no puede reprochárseles cuando ella está basada en tal literatura como el libro de Daniel usado en la liturgia de Adviento:
Bendito eres, Señor Dios de nuestros padres y digno de loor y gloria por los siglos
Bendito eres en el templo santo....
Bendito
Bendito eres tú que andas sobre las plumas de los vientos y sobre las olas del mar
Bendígante todos tus ángeles y santos
Bendígante cielos, tierra, mares
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Ahora les tocaba la misa de Navidad y se fueron acercando a la sierra con el Ford que resoplaba blandamente y allí por boca del padre Mateo seguían con antigua y acreditada literatura como la de Isaís IX:
Un niño nos ha nacido y un hijo se nos ha dado que lleva sobre sus hombros el principado...
y luego el lector prorrumpió con las fuertes palabras de la epístola a los Hebreos:
¿Porque a quien de los ángeles dijo una vez: tú eres mi Hijo y yo te he engendrado hoy
y otra vez: Yo le seré a Él Padre y Él me será a mí Hijo....?
Y tú, Señor, en el principio fundaste la tierra y obra de tus manos son los cielos
Ellos perecerán mas tú permanecerás....
No ciertamente no puede reprochárseles tener tal sostén en una existencia que se sabe perecedera y se siente precaria. Y menos cuando desde siempre escuchan el himno de San Juan:
En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.....
Por Él fueron hechas todas las cosas y sin Él no se ha hecho cosa alguna de cuanto ha sido
hecho: en Él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres......
Todo comentario queda como hojarasca ante el efecto sustancial que tales palabras causaban en hombres de buena voluntad como eran estos jóvenes que no habían, por otra parte, dejado partir la niñez donde fueron bautizados y educados en aquello que construyó Europa y, literalmente, está en mármol, escultura y pintura ya que las instituciones son siempre vacilantes.
Hoy sí que el padre Mateo los recibió en la casa parroquial junto a los amigos que ocasionalmente vinieran a saludar. Concurrió el médico con su familia. Carlos Boniface la presentó a los esposos y se trabó una agradable conversación. La señora de Boniface de todo preguntaba a Flora, especialmente le preguntó:
"¿No extraña viniendo de tan lejos?"
"En el espacio que me deja la Bendición sí....pero están llenos mis ojos del valle y lleno mi corazón de mi hogar", dijo Flora
"Ah, si es por eso" dijo el médico, "el corazón es doble y tiene un movimiento contrario que llamamos latido"
"Sí como el del yambo de la más antigua poesía y el de toda composición artística" dijo el profesor que se había integrado al grupo más tarde...
"El corazón o alma es tan sensible que ni los átomos podrían comparársele por su levedad y son polares también sus sentimientos" dijo el cura, mientras se repartía el pan dulce con dos ruedas de mate y leche para la hijita del médico.
Vinieron a saludar los del almacén, el jefe de correos, y algún otro parroquiano en aquella tarde de fiesta en aquel rincón serrano cautivo del dulce misterio de la cercanía que la Navidad iluminaba. Allí por lo menos se verificaba la oración eucarística:
Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios.
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