sábado, 6 de abril de 2013

"Hablar de los tiempos malos para la fe es lo mismo que denominar mal tiempo al día de lluvia y no al de sequía. En realidad hay personas que están religadas o no a otras personas y cada una  de ellas a las Personas Divinas, ya reveladas en la plenitud de los tiempos.
Es gran misterio el porqué algunas dicen sí y otras no y otras simplemente están sin poder verse ni brotar. La parábola de la semilla lo ilustra satisfactoriamente: caen en el camino de este mundo, o entre espinos de la opinión pública dirigida por quienes no ven, o en la piedra de la superficialidad de lecturas o diversiones". Tal había sido el sermón de Navidad de Mateo quien añadió:" El Verbo brotó como Persona desde el Padre en la carne y lo vimos en su gloria bajo la humildad en la cual resplandeció humana y esta humildad e humanidad tuvo su precedente en su madre, cuyo cántico lo dejó expresado: Dios miró hacia la humildad de su servidora y he aquí que desde entonces la llamarán feliz todas las generaciones. Sin duda será porque en y por ella se mostró el Hijo de Dios, la Persona del Verbo, como rey de la humildad. Y no porque fuera pobre (cosa que ayuda) sino porque su fisonomía fue la de María, humana, humilde, yacente sobre la tierra, la última que pasaría a ser primera, motivo de todo el odio del homicida, el soberbio, el anti hombre humilde.
Quede claro pues que el humilde es solamente quien fuere capaz de Dios, capaz de recibir tal misterio de la humildad, porque ser hombre es ser junto a María. De ello se admiraron los pastores y se alegraron los ángeles. Él nacio y vimos a Dios y así nacimos nosotros como hombres ya para nunca morir".
El sermón de Mateo había impresionado hondamente a Florencio quien luego, cuando estuvieron de vuelta en su casa y después de una colación breve con el querido tío Tobías, que se retiró a su ermita, comenzaron a comentarlo.
"¡Qué forma pura de tratar la Navidad la de Mateo! Brotó el ser de la persona cuando el Verbo, la segunda Persona de la Trinidad se hizo carne" dijo Florencio.
"Sí pero les perdonó por esta vez el hecho del habitar entre nosotros" dijo su esposa
"Bueno ya nos había hablado a nosotros de ello pero en honor a la brevedad que merecen los sermones trató solamente del nacimiento de la persona que somos cada uno, hasta ese momento oculta. Su rostro iluminó los nuestros Flora. Y por ello yo te veo a tí y tu a mí".-
"Claro y eso supongo en acto se llama amor, religación de uno con el otro, tu te ves en mí como Adán en Eva antes del día de su oscurecimiento cuando sólo ya se vieron como cuerpos desnudos":-
"Creo, Flora que desde que estamos aquí te has vuelto filósofa", dijo Florencio admirado.
"Bueno sería ya que el padre Mateo hubiera logrado que su hija fuera amiga de la sabiduría, como María, sedes sapientiae, como rezamos en las letanías" contestaba Flora dándose aires graciosamente.
"Yo junto a Mateo y con mi amigo en Friburgo no sé lo que llegaré a ser pero sí sé que contigo, al mirarte y verte en cada momento sé quien soy y quien quiero ser, Sólo temo que esta correspondencia se nuble o interrumpa porque parece que estamos caminando sobre las aguas. El sonido de tu voz que me llama en la soledad de este paraíso se me antoja amenazado como el de Romeo y Julieta en su única noche a quienes nada podía ya separar pero sí llevarlos a la muerte", dijo de pronto fúnebremente Florencio.
"Es una posibilidad pero nunca una fatalidad, mi dulce esposo" dijo atinadamente Flora.
"¡Ah qué bien dices! Shakespeare al fin no tenía ya el apoyo filosófico que tenemos nosotros. Es cierto que esto se suele tomar como su conocimiento de la naturaleza humana y no diré que no es así. Mas él mimetizaba lo que conocía y presentía lo que no sabía pero nunca veía en la fe lo que vemos nosotros: el simple catecismo. El pecado original requiere para curar y evitar el pecado lo que Dios ha ofrecido: ÉL MISMO HECHO EUCARISTÍA. En ella nos ofrecemos nosotros cada día y por ella nos ofrecemos mutuamente como esposos.".-
"Orgulloso estaría nuestro maestro y confesor al escucharte dulcito", dijo conmovida Flora
"Tengo la convicción que sin él no llegaríamos lejos sin que el diablo nos engañe y sin el pan de vida no resistiría nuestra razón para poner en orden las pasiones, rebeldes desde un comienzo al cual llaman historia de la humanidad cuando mejor debía ser denominada de la deshumanización", dijo Florencio sentenciosamente.
"Ahora sí que tú te pareces a tu amigo de Friburgo luego de su última carta" decía Flora devolviéndole la gentileza.
"Es que aquí en esta concentración los conocimientos se hunden y pueden dar fruto sin ser ahogados o pisoteados por la así llamada cultura. No el mucho saber harta el ánimo sino el gustar de lo conocido internamente, decía San Ignacio, mi pequeña Flora".
Y entonces comenzaron a decirse palabras muy íntimas y apelativos que surgen entre Julieta y Romeo ya fuera del oído de espectadores ávidos solamente de poesía. El hogar se espesaba como un bosque de montaña donde se pierden gozosamente las aves, los animales pequeños que lo habitan y algunos que oyen su voz y pasan los fuertes y fronteras. Ellos iban espontáneamente hacia adentro por el infinito camino de las personas hechas a imagen de la Imagen del Padre en Espíritu. Mis ovejas conocen mi voz, había dicho...
Esta novela sigue tal voz  y amonesta al ocasional lector con aquello: CUANDO ESCUCHÉIS HOY SU VOZ NO ENDUREZCÁIS VUESTROS CORAZONES".

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