miércoles, 15 de febrero de 2012

LA REUNIÓN COOPERATIVA

  Al día siguiente Florencio promueve una reunión con las familias y Tobías. Fueron viniendo y se ubicaron en la gran mesa de la cocina. Flora después de recibir a las mujeres con gran muestra de afecto se llevó a los chicos  a la sala y les mostró unos libros de cuentos que ellos ni en sueños imaginaran. Mérito de la literatura que se fuga de la realidad y de
la imprenta cuando estaba a su servicio.
    En la mesa comenzó a circular el mate que cebaba Zunilda con hierbas serranas. Entonces con cierta solemnidad propia de su edad y función Tobías tomó la palabra:
  “Éstos que veis aquí son mis sobrinos dilectos que  me heredarán y están decididos a vivir en este campo que nos cobija y es para nosotros una bendición del cielo. Dirán ustedes: Dios da a unos y otros no poseen lo mismo. Esto ha sido así desde que los hombres se conducen solos, fuera de Dios, porque al principio no fue así. Dios simplemente permite la desigualdad hasta cierto punto porque también da dones diferentes por los cuales unos saben una cosa y otros otra y a unos le toca mandar más y a otros menos, aunque cada uno manda en su casa y como suele decirse: debajo de mi manto al rey mato.
Lo que es fundamental en la vida es aprovechar los dones y los días que Dios nos ha dado antes de pasar a contemplar su rostro. Tenemos que saber (y lo sabemos en la fe) que hemos sido hechos por El, para Él y en Él. Si esto último es difícil de comprender (a mi me lo explica siempre el padre Mateo) no lo es que Dios es nuestro Padre y que en vez de huir de Él como muchos hijos hacen con su padre para seguir a sus amigos, debemos ir hacia Él, quien nos llama y nos atrae hacia Él y ha preparado para nosotros lo que ojo no vio ni oído oyó. Él pues es la estación terminal hacia adonde viajamos y queremos hacer de este tren lo que es: el convoy del paraíso. Nosotros por suerte vamos en ese tren.
Muchos, demasiados, no lo ven así o no lo quieren ver. Los hombres usamos de las cosas pero debemos gozar de lo que nos ha dado como don personal: en primer lugar: su imagen y semejanza, la persona que nos pone ante la que tenemos al lado como una copia mía, como “otro yo”.
Después viene la vida de la naturaleza en la cual estamos incluidos como amos de la creación. Los árboles, los pájaros y los animales que criamos. El caballo y el perro que nos acompañan solidarios hasta la muerte y esta sierra que nos abraza cada día y deja salir sus arroyos.
Después los bienes económicos con los que sustentamos a la familia y le damos casa. Y nos dio la ciencia y la educación para que nos ayudemos (el medico, el ingeniero, el mecánico).
Todo esto en una patria (que nos  da la pertenencia  a una tierra) lo usamos y lo gozamos  mientras vamos de camino; y para mejor asegurar la llegada tenemos la Iglesia que nos hace nacer anticipadamente a la vida del cielo y nos da los sacramentos que nos curan el alma y la alimentan.
Pero gozar obtener felicidad: eso lo podemos tener solamente en Dios. Mucho tenemos pues que hablar con El: ¡tenemos que ir hablando con Él, tenemos mucho que decirle! ¿Recuerdan a doña Berta? Mientras limpiaba la casa iba diciendo: “gracias Señor, gracias”. ¿Si esto le decía mientras barría qué no le diría a sus solas?
Todo esto se los digo porque si usamos bien de la Bendición sin desviarnos  por tanta cosa vana que vemos en la gente y escuchamos decir (¡lo peor es dar oídos a lo que “se dice”!), se nos allanará el camino de la felicidad tan dificultoso de por sí.
Tenemos suficiente aquí para la vida de todos, siempre que pretendan ser hombres simples de Dios. Y más cuando escuchen a este catalán, sobrino mío, que tiene su plan que con todo entusiasmo hago mío”.
   Entonces calló con la misma solemnidad y dejó la palabra al joven Florencio que vio en los rostros admirativos de Bernardo y Rosendo cuánta autoridad tenía el tío basada en el bien que había hecho con inteligencia en esos años.
   “Vosotros estáis arraigados en este sitio donde mi esposa y yo pretendemos enraizarnos. Nos miráis como gente rara de la ciudad y encima extranjera. Venimos, es cierto, con pensamientos quizás raros pero no malos ni egoístas.
     Yo he estudiado en una escuela donde se aprendía a producir en lugares no tan buenos como los que veo aquí.
  El hombre con tierra y agua tiene un tesoro si la cultiva en forma ordenada. Yo creo en el autoabastecimiento: podemos producir todo y cada cosa de lo que necesitemos y lo que nos sobre lo elaboramos y lo ofrecemos a la venta. Me refiero al huerto y a la granja que con ser el trabajo más bello nos dará confianza en nosotros mismos y sobre todo les hará ahorrar casi todo el sueldo. Para hacerlo ordenado hay que trabajar en cooperativa. Esta es la palabra rara que traigo y que he aprendido en  Cataluña: que varios poniendo la fuerza en un mismo punto salen de la miseria estén donde estén. ¡Así lo han hecho en el otro continente en malas épocas para los jornaleros!
Aquí vosotros tenéis cada uno una huertita y algún arbolito frutal y por suerte leche. Pero gastáis el noventa por ciento de vuestro sueldo en vituallas. Con nuestra cooperativa lo ahorraréis y además nos sobrará para darle a algún necesitado ¡Y en vez de leche sola venderemos dulce de leche! y los dulces más tradicionales. Pero mejor que vender dulce de leche es hacer nuestros alfajores ¡Hay tres mujeres, una jovencita y dos niños! Ya veo los alfajores  la Bendición” consumidos en los pueblos serranos y se me hace agua la boca porque no sabéis las recetas trae doña Flora.
Para ello le pediremos a la Estancia la Bendición el dinero para la fabriquita, los materiales: alambres para el gallinero perfecto, chiqueras para los chanchos, jaulas para los conejos, cercos para los gansos y patos junto a la acequia, otros para los pavos, corrales para las ovejas, arbolitos frutales también cercados. Pero lo haremos todo a pequeña escala. Con esto tendremos todo para la vida pero bien ordenado; y debatido una vez por semana en reunión de cooperativa donde cada uno de nosotros, varón o mujer tendrá voz y voto ¡Y el primer presidente está cantado: don Tobías! Es más así se llamará la cooperativa.
  Pero veréis: esto va paso a paso. Primero una cosa (decidida en el consejo) y luego otra hasta tener la Granja completa. Por otro lado están las vacas de donde les vendrá el salario a Rosendo y Bernardo que si se esfuerzan como veo les valdrá para más que para comprar sal.
  Primer paso será alambrar el lugar más adecuado y comenzar con una huerta que tenga por turno ¡todas las legumbres! Y digo todas de la A hasta la Z. He traído algunas semillas que quiero probar ya mismo. Mes de Julio hay que preparar los canteros que han de recibir los cultivos de primavera. Vamos a comenzar con la acelga, achicoria, alcaucil, apio, berro, cardo, cebolla, arvejas, escarola, espinaca, habas, lechuga, lentejas , nabo, remolacha, rabanitos y perejil. Pero hay que hacer una vidriera para sembrar ajíes, albahaca, tomates, melones, pepinos (los comemos nosotros en España), sandías y zapallos de Angola. Dirán ustedes ¿Ya, en pleno invierno? Le vamos ganando tiempo al tiempo.
   El sábado: primera reunión y ¡comenzamos! Pero primerísimo: las esparragueras. Nosotros no somos nada sin ellas. Veremos el lugar apropiado y ya veréis como os vale un pan por ciento. Y hablando de pan me gusta el casero que hacéis pero yo traigo más de diez recetas de panes que os habéis de comer los dedos. Veo un hornito detrás de casa que veremos cómo se desempeña”.
   Florencio terminó de hablar y dejó un silencio mayor que el de don Tobías. Había dicho tanto y dibujado todo mientras el alma se le salía por los ojos. Flora derramó una lágrima furtiva, admiraba la firmeza de su esposo ya demostrada en su vida de profesor, donde enseñaba en clases prácticas lo que acababa de exponer. Para suavizar el ambiente dejado por el discurso de un catalán nada mejor que la ternura de una mallorquina, devota de la virgen de Lluc.
“Así Zunilda y Amelia practicarán conmigo los alfajores que se comerán Daniel, Mónica y su prima…” dijo y fue efectiva porque irrumpió el más callado de los hombres de campo, Rosendo diciendo:
“¿Y qué, nos piensa doñita dejar debajo de la mesa a los dulceros? Anticipo que soy el mejor para comer como se ve arriba del cinto y Bernardo no irá muy atrás con ese tamaño. La suerte, don Florencio, es que Bernardo es el mejor trazador de acequias con pala en mano: tiene una adiestrada que hace la mejor acequia: ¡hasta subir la hace al agua!”
“Es cierto eso,-dijo Bernardo con cierta ironía, pero tampoco encontrarán un alambrador más práctico que Rosendo y no lo digo porque crea que se quita trabajo de encima con lo de la pala: ¡hay que verlo poner los alambres de tensión, que serán esas bagatelas para gallinero…!”.
Tobías vio que había sido elocuente su sobrino y que sus peces habían mordido el anzuelo.

1 comentario:

  1. ¡QUÉ SERÁN ESAS BAGATELAS PARA GALLINERO! ¿UN HOMBRE HECHO PARA DOMINAR VACAS NO HA DE DOMINAR GALLINAS?
    corrijo sobre la marcha

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