domingo, 5 de octubre de 2014

LO GRAVÍSIMO DE NO PENSAR

Jesús cura al paralítico mandándole tomar su camilla y a consecuencia de ello le dice a los impugnantes religiosos judíos: MI PADRE HASTA AHORA TRABAJA Y YO TAMBIÉN.
Captaron los judíos que lo llamaba padre a Dios y querían matarlo. Pero él insistía revelándoles la trinidad: NO PUEDE EL HIJO HACER NADA POR SÍ MISMO SINO LO QUE VIERE HACER LA PADRE...EL PADRE AMA AL HIJO Y LE MUESTRA TODO LO QUE HACE...Y LE MOSTRARÁ COSAS MAYORES.
Se refiere a la resurrección y al juicio que el Padre ha dado al Hijo para que todos lo honren. Si oyeren mi palabra le creen a quien lo envió y pasan de la muerte a la vida. Ahora es el tiempo de tal juicio donde unos sí y otros no oyen la PALABRA DE VIDA: PORQUE EL PADRE DIO LA VIDA AL HIJO QUE ÉL TIENE EN SÍ MISMO. Y serán juzgados cada uno por sus obras cuando el Hijo llame a los muertos con su voz a la resurrección. 
Esta creciente disputa de los hombres entre sí y con Dios será materia de un juicio dado al Hijo por el Padre que lo envió quien da testimonio verídico acerca del justo juez. Y Él da testimonio a su vez con sus obras y el Padre que lo ha enviado da testimonio acerca suyo y los judío no conservan ni su palabra ni menos han visto su rostro y no reciben al enviado. Las Escrituras que dicen amar hablan de Jesús, que da la vida y ellos no la quieren, porque adquieren la gloria particular que se otorgan unos a otros y reciben al otro que viene en su nombre. Moisés que se esforzó en que crean lo que viene de Dios será el acusador de los judíos PORQUE ÉL ESCRIBIÓ ACERCA MÍO PERO SI NO LE CREÉIS CÓMO CREERÉIS EN MIS PALABRAS.
Una revelación plena que llevará a juicio al que es puesto como juez universal. Da de pensar este hecho como clave de la historia del ser: el juez que ha de juzgar será condenado a muerte. Es buena cosa para considerar: ¿se ha visto tal acontecimiento?
El hombre parece distraído acerca de lo gravísimo del hecho. Por ahora el ser inauténtico tiene éxito para relativizarlo.

lunes, 1 de septiembre de 2014

ARQUEROS QUE TIENEN HACIA EL BLANCO

El filósofo AMIGO  le escribía a Florencio regularmente y sus palabras surgían de sus intensos estudios en Alemania de la abundancia de su corazón, la reflexión de su espíritu y la contemplación de su mente. La última carta decía:
 “He estado estudiando la Ética aristotélica y me maravilla su objeto y su unidad. El objeto es la felicidad como fin último de la vida, la cual es concebida como un acto, no como un estado: es un estar en acto en vista de un fin.
La subordinación de los fines nos conduce por necesidad a un fin último al cual tendemos como arqueros hacia un blanco. Un fin de los fines que si es divino sin embargo como forma de vida práctica, denominada buena acción, eypragía, surge de SU BELLA ACCIÓN y produce una forma de vida plena medida por comparación al hombre sabio y justo, óptimo u hombre paradigmático. El bueno es quien lo imita y el malo quien no obedece la regla vista en las acciones de ambos y se desmesura.
La ética tiene que ver exclusivamente con las acciones no con las cosas y para alcanzar el fin o el blanco debe adquirir la práctica por la experiencia. No es geometría que se aprende desde los axiomas sino por el obrar mismo. Esta experiencia va adquiriendo un hábito que plasma una forma llamada areté, traducida luego por virtud. Las virtudes también se subordinan en cuanto alcanzan fines subordinados al último, aquel que los hace fines. Este se llama felicidad o eydaimonía.
Lo sorprendente es que no es una cosa o un algo que se alcanza sino que es el mismo acto en su perfección máxima, es decir regida por la virtud intelectual de la sabiduría, el acto del NOYS o inteligencia pura.
La felicidad es pues acto interior del alma intelectual en su virtud más alta y no algo que viene desde afuera regido por la fortuna. Para los hombres en general la fortuna es idéntica con la felicidad. Aristóteles acepta una cantidad de bienes exteriores solo necesarios para ejercer las diversas virtudes y asimismo un mínimo de infortunios como los de Príamo
La virtud queda fijada por el ejercicio y por eso se llama “ética”. Comprendo que todo esto es una antigualla además pisoteada por la educación actual. Pero para mi maestro no hay más pasado pisado. Cada época es consuma en algo transparente como lo que he expuesto e integra un presnte: el de la historia de la verdad.
Imaginarán cuan pleno estoy con todo esto ¡Que una filosofía así haya podido surgir al fin haciendo justicia! Concuerda los tiempos y concordarán los derechos. Les arrojo esta pureza, que exige mi maestro en todo, sobre vuestra pureza. Somos ahora jóvenes y mucho necesitaremos de la verdad para andar por este mundo. Los abraza vuestro amigo Martín.”
Florencio leía la carta a Flora con regocijo en su lejano retiro campestre y ambos pensaron:
“Que bien -dijo Florencio- yo pensaba que nosotros lisa y llanamente hemos buscado la felicidad y que esta no consiste en las cosas sino en algo impalpable”.
“Claro –dijo Flora- yo la siento como una música, que más lo es cuanto más armonía muestra. No la puedes tomar y atesorar. Surge cuando la ejecutas o compones y parece evaporarse luego”.
“Sí pero mira como consiste en las virtudes que surgen del ejercicio deseado en vista del bien y entonces se fijan en el alma” dijo Florencio.
“Bueno la música tiene modos y están allí cuando los requieres”, dijo Flora siguiendo con el ejemplo que conocía.
“Sucede que esta música es la filosofía porque viene de las Musas” contestó Florencio recordando las lecciones de su amigo. “Pero ahora aprehendiendo lo invisible sigamos adelante con nuestra nochecita que aún hay fines subordinados que atender”, añadió.

Y ambos se sumergieron en las tareas finales del día alrededor y dentro de la casa sintiendo que el hogar hacia adonde avanzaban era el fin último.

lunes, 18 de agosto de 2014

EL TIEMPO ORIGINARIO

Uno podría decir: y así pasaron los años y fueron envejeciendo en ese campo y en esa parroquia serrana. Pero lo que tenían entre manos no envejecía sino que se renovaba de estación en estación. Y las vacas parían, es cierto, y los terneros se volvían novillos hasta que inexorablemente se vendían y los pollitos tan delicados se hacían pollos y Bernardo los carneaba para darles de comer a sus hijos que también crecían y tenían hermanitos. Los caballos otro tanto se multiplicaban mas morían piadosamente en el campo de viejos. Además los tomates salían y se cosechaban y se envasaban y así cada legumbre de la A a la Z que llenaban las cocinas de verdura.
El matrimonio que es camino permanente se acendraba ya que la gracia impide la corrupción cuando se la recibe según lo ha enseñado la doctrina por siglos.
Los actos de cada día en lugar de caer en la rutina eran rituales ¿o acaso ensillar un caballo con apero criollo puede compararse a subir a un colectivo de pasajeros ciudadano en un ámbito donde todo se va volviendo prosa de periódico o desfigura su ser.
El caballo además de ser vivo es un prodigio. Florencio y cada uno de ellos ensillaba por cierto su propio caballo que respondía a su jinete además de ser un ser místico en aquellos montes en su expansión.
Los hombres del pueblo como el cura, el profesor, el médico y los otros estaban quietos en su paso según la permanencia del tiempo originario que parecía develarse así en esa sierra inmutable y móvil, rocosa y sutil como la tela de los sueños.
La monjitas también acompañaban esta permanencia con su liturgia de las horas que traen el cielo a la tierra. Así lo han experimentado los antiguos monjes y ellas con sencillez lo practicaban.
Nada hay de raro pues todo esto es posible, necesario y exigible según el cumplimiento de la promesa: OS ENVIARÉ EL ESPÍRITU DE LA PROMESA DE PARTE DEL PADRE. EL PADRE OS AMA PORQUE ME RECIBISTEIS.

viernes, 8 de agosto de 2014

LA VIDA MANSA

El tiempo físico da vuelta por las estaciones. El esplendente verano del valle ya había desembocado en el otoño cuya belleza atesoraba  en los pastos y en los colores de lo que antes era suntuoso verdor y ahora maduro amarillo. Los días por otra parte tenían un brillo justo, equilibrado, suave ya que el calor había dejado paso a la templanza de la madurez semejante a la de la razón que ha acostumbrado a las pasiones a la virtud.
Los jóvenes sentían que tenían toda la vida por delante como suele decirse pero en verdad el tiempo podía avanzar hacia el origen porque estaba despejado el espacio o desmodernizado. No había ocasión de cambios en medio de esos campos que recibían los azules de las sierras como antaño mientras los caballos formaban el centro del transporte y que ahora muy poco habían disminuido entre los automóviles porque las distancias que se recorrían eran cortas y se los quería y admiraba entre los lugareños. El ritmo de antaño no alcanzaba a suprimirse y la incorporación de los avances tecnológicos a borrarlo porque es muy fuerte en el campo la tradición y el cambio se focaliza más en el la producción que en los modos de vida.
Si a todo esto le agregamos la procedencia universal de nuestros personajes llegados por la convocatoria del tío Tobías, esto es, la de la tradición de la fundación monacal de Europa, de San Agustín y de San Benito su llegada a un lugar donde la tradición hispánica todavía no estaba muerta hizo que la Bendición recibiera una configuración especial.
 Florencio con la cooperativa agraria, Flora con la sensibilidad mallorquina mística, el padre Mateo con la tradición del seminario por vía de Scheeben, las hermanitas de la paz con su vocación contemplativa y finalmente los que llegaban y siempre siguen llegando a pueblos como el nuestro buscando la individualización ínsita en sus personas y el desarrollo suave de sus dones, todo esto forma el reparto de nuestra historia.
Hay que tener en cuenta que el gran mundo reposa sobre la tierra y ésta sostiene los pequeños pueblos que respiran de los campos inefables que las rodean.
La posibilidad que en el más acá el cielo pueda decantar da apertura al pequeño mundo que se edifica en el ritmo de la paz sin eliminar la condición actual del hombre y contando con la asistencia más cercana de la gracia divulgada.
La mansedumbre que es una bienaventuranza proclamada por Jesucristo apunta a la posesión de la tierra.

sábado, 2 de agosto de 2014

NO HAY QUÉ DECIR O MUY POCO

Si algo preocupa al autor que va copiando estas líneas es no poder encontrar todavía atisbos de argumento como si leyera una partitura de música sin dramatismo y colorido: sonidos puros que se religan dentro del ritmo de la paz, que es pura cercanía de personas con un mínimum de cosas o mejor solamente entre las cosas del habitar, sin futuro y sin pasado como las sierras sumergidas en la ensoñación de su mismidad.
Florencio y Flora sin preverlo ingresaron en un tiempo originario y si algo esperaban era el advenir de lo mismo: un hijo, un otro igual a ellos enviado por quien los había enviado a ellos que se autoconocían uno en el otro. Veían otras personas en la paz. 
¿No es acaso la vida eterna esto: conocerte a ti único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo?
Presume el autor que a vuelta de página no hay aventuras como las de don Quijote, ni historias de la burguesía como en Balzac ni menos realidades consonantes con la vida anárquica propagandizada las veinticuatro horas del día ya por la cultura posmoderna donde, quizás, haya atravesándola nuevos caballeros andantes sufriendo los embates de vestiglos y dragones del sin sentido, que tampoco tiene sentido que lo haya. 
Nosotros avanzamos pues esperando admirados el acontecer de lo mismo: un avanzar hacia el llamado de la ek-klessia reflejado en los ojos de los apóstoles en Pentecostés pintado por el iconógrafo, visto en el templo de la Virgen Theotokos en Paleokastriza. 
Las miradas hacia adentro de los íconos testimonian tal llamado desde Dios viviente. Los visajes de los hombres hodiernos reflejan la solicitud del "afuera" y del ser otro, desafiante, del mucho hacer cosas más y más.
¿Cual es el desafío? El del caballero de los espejos que vencerá a don Quijote el cual para siempre será vencedor de sí mismo en la mismidad de su figura, adentrándose en la sierra Morena de los avemarías.

martes, 29 de julio de 2014

TIENEN HORIZONTE

Cada cual está en el desafío de librar la batalla de la existencia empleando los medios que encuentra a su mano. El hombre originario nada tenía sino carencias y eso quizá le daba una inmensa libertad, según lo dice Rousseau.
 A los hombres antiguos que aparecieron en el escenario de la historia se los ve ya en babeles o bajo faraones. Detrás hay que suponer épocas fantásticas. Luego viene un proceso de claridad del intelecto y una razón simple divina, que se experimenta frente al cabo de Malea. 
Y viene Roma con la sacralidad del derecho y surge el Evangelio como el mensaje de Dios hecho signo humano suyo. Y viene la longividente Europa ya iniciado el escenario apocalíptico del anticristo. Porque si hay salvador y se hizo hombre hay contradictor y viene a matar al hombre. Y el hombre se mata hasta hoy entre el derecho y la gracia divulgada. Los medios se han sublimado pero los desvíos se han hecho sutiles y múltiplemente entrelazados. La mentira aparece como verdad triunfante y la verdad se vuelve falsa frente a las ciencias empíricas.
Florencio y Flora son claros beneficiarios de la paz que otorga el derecho en la época que les tocó vivir pero eludieron por elección la progresión de los derechos que amenaza con borrar al mismo derecho con el caos.
 Asimismo lo son de la gracia divulgada en el mundo pero se privaron del relativismo que conspira contra ella en su simplicidad doctrinaria. Digo mejor: se libraron de la mezcla a que se ve sometida luego de destruirse el clarísimo sistema de la Sacra Doctrina que sólo en su totalidad opera la salud íntegra.
Si no se puede estar concentrados totalmente en ella como un San Benito o un San Bernardo sin embargo la desconcentración se daba en la huerta, en la granja, en los campos poblados de vacunos y yeguarizos entre los pastos y montes originarios y en un manso contacto con pocos vecinos con los cuales se comunicaba mucho.
Creo que en las ciudades que crecen en medios y población se da lo inverso: se toca a muchos y se comunica poco en la medida que las personas se ocultan bajo las cosas técnicas.
En lugar de convivir con los caballos se ven hipódromos, en lugar de movilizarse con sus trotes se pierde uno entre automóviles y así en todo. Pero el sistema se cierra sobre sí mismo y se sutilizan las relaciones mientras que en los campos gana la taciturnidad y lo arcaico.
 Sin embargo conquistando lo que se ha heredado, Homero por ejemplo, lo áspero se vuelve forma bella y el misterio de lo originario se vuelve fuente que empuja hacia lo advenidero. El filósofo epocal lo expresó en medio de la técnica dominante: "quizás algún día desde la esencia real del ser se podrá preguntar lo que casa y habitar son".
Si algo experimentaban Florencio y Flora era el "habitar" y el horizonte. 

miércoles, 23 de julio de 2014

EL OCIO FECUNDO O LA ESCUELA CARMELITANA

El desenvolvimiento de la humanidad acompañado del maremagnum de las opiniones suscita una participación limitada y un acompañamiento pasivo de los hombres que van siendo informados y se informan por la turbamulta de los medios de comunicación ciudadanos.
Florencio y Flora por el contrario despegados de esta posibilidad no tenían ocasión de opinar sino de observar y decidir al respecto. Si convenía tal o cual legumbre, si tal animal en la granja rendía mejor, si se procesaban y envasaban los alimentos en esa cantidad y cuales. En cuanto a los animales mayores se debatía sobre vacas y terneros y novillos o la compra de algún toro.
¿Puede esto llenar la vida del hombre llamado a informarse sobre la necesidad de las guerras que deciden sólo algunos o de emprendimientos comerciales o deportivos donde son consumidores o meros aplaudidores?
El suum quique regía para ellos que sin embargo en tal desobligación de una mal entendida sociedad había espacio para que germinara la semilla del sembrador de la palabra. En cuanto a la  preocupación por los otros que vendría a ser más y más necesaria conforme los hombres se vuelven más dependientes de quienes gobiernan sin resolver los problemas, sea porque no puedan sea porque no quieran Florencio lo había enfocado con la cooperativa que es un obrar orgánico al respecto y que debería contagiar a otros que vieran como el trabajo mancomundado multiplica el capital social.
Pero la semilla que germina en buena tierra dice orden a la palabra de Dios que habla en Cristo y que debe desarrollarse en un despejo y no lo hace en la opresión de las cosas del hombre que no suelen ser humanas. De este modo en lugar de seguir los sucesos del tiempo medido por ellos andaban en la circularidad del tiempo litúrgico alimentados por las palabras puestas ad hoc. Y en lo que hace al arte escuchaban alguna vez algún concierto por la radio y alguna obra de teatro de grandes autores que por allía se propalaban. En la lectura ya sabemos que las altas cumbres, los poetas mayores los ocupaban por las noches que se hacían largas sin la luz eléctrica pero muy fecundas especialmente para el diálogo propio y separados de las habladurías que advienen a los hombres desde la publicidad envolvente.
Lo único que los limitaba era la lejanía de sus familias de origen del otro lado del océano.
Su tío era un objeto de cuidado y respeto y un gran consuelo. La marcha circular del tiempo los fue nutriendo de la fuente de sus personas en la invocación del Espíritu que los hacía orar como conviene.
Y tal iban siendo sus vidas:imagen de lo eterno. San Juan de la cruz los llevaba de la mano:
SI EN ESOS TUS SEMBLANTES PLATEADOS FORMASES DE REPENTE LOS OJOS DESEADOS QUE TENGO EN MIS ENTRAÑAS DIBUJADOS.
¿Cómo imaginarse el carmelita que tan lejos y después de siglos alguien lo seguiría gratuitamente? 

jueves, 10 de julio de 2014

EL VOCADOR LLAMA

Y hablaban sin posibilidad de disputa. En primer lugar la falta de electricidad los privaba de la incesante disputa de los hombres en el seno de una sociedad que se electriza en incesantes tormentas. Lejos de ella y cerca uno de otro podían recibir la cercanía del reino de los cielos anunciada al comienzo de los primeros evangelios.
¡Hay que ver cómo resuenan las palabras en un ámbito sin interferencias en el cual ellos habían caído, lejos aún de los seres queridos en el ethos familiar! ¿Los había llevado allí la Providencia como testimonio de que puede ser lo "sido" en un advenir? Por de pronto la pobreza de sus apetencias los hizo aptos de semejante proyecto. 
El hecho de un Robinson que se espacia en aquella isla como un despejo en medio del entrelazado mundo inglés civilizado es un caso extremo de lo que queremos decir ¿Con quien disputaría Robinson o de quien se decepcionaría? Del número dos nace la pena. Él solo ante Dios termina por escucharlo. La persona había de surgir mientras hablaba tanto consigo mismo buscando resolver los problemas de su subsistencia. Claro está, era inglés y no había de ponerse a rezar el millón de avemarías como don Quijote en Sierra Morena. 
Pero ¿qué no hubiera hecho por su parte San Juan de la Cruz en aquella isla sin estar obligado a la burocracia conventual de aquella España?
 ¿Que no hubiera escrito Cicerón si no hubiera tenido que participar de la disputa incesante de la República Romana?
He aquí que Florencio y Flora sin más distracciones que el trabajo con el sudor de su frente, el cual había sido regulado del modo cooperativo dicho entre familias de campo que así luchaban por la subsistencia allí como hubieran luchado en una gran ciudad, avanzaban hacia el hogar en el horizonte infinito del sosiego de la sede, del sitio cuya finitud se incluía en la infinitud presente del habitar, es decir: el tiempo en la eternidad.
Sonaba la voz de Flora prístina en esa casa que era moldeada por ella sin testigos en un día puro como el que avizoró Fray Luis. Florencio como joven destinado a ella tal cual se ha dado en las sociedad simples donde hombre y mujer se unían sin dudas y complejidades sofisticadas, sin embargo lo sentía como algo único y excepcional, desde que sus personas comenzaron a avanzar una hacia la otra en la personalización de lo que llama amor.
Tal cercanía se les volvía infinita porque más cerca estaban más había para acercarse. Y no habiendo nada que los distrajera encontraban en las personas de su entorno una ayuda, como la del teólogo, discípulo de los Misterios del Cristianismo, Joseph Matías Scheeben o de los demás que no perturbarían su viaje ad intra por carencia así como el otro no lo haría por abundancia en la vida en el misterio.
Y aquel proceso era espontáneo o por lo menos se lo pareció a las primeras hermanitas de la paz cuando los conocieron. Ambos grupos vieron la posibilidad de complemento. Ellas requerían familia y los esposos vida monástica. Ambos debían estar insertados en el gran sacramento de la Iglesia y encontraron ese modo facilitado por el mismo sacerdote que halló en todos un empleo pleno de su vocación ek klesiástica, ser pastor del llamado hacia el vocador.
Buscaron el reino y lo demás les fue dado por añadidura.  

domingo, 6 de julio de 2014

EL DÍA ETERNO

Florencio y Flora comían en aquella cocina comedor con un estremecimiento cotidiano. A un lado se extendían las sierras bajas del oeste y al otro las sierras grandes del este que se acercaban por las correspondientes ventanas junto a las praderas y los montes. Delante la gran mampara el norte los hacía soñar con las sierras de Autaltina. Los espacios vacíos y el delicado horizonte da de pensar por su libertad sublime. Allí el pensamiento está determinado por el ser o la ausencia de cosas que lo solicitan abrumándolo. Por eso ellos sin saberlo pensaban y gustaban sin embargo desde hacía meses aquella libertad.
El norte producía distintas sensaciones que el sur a sus espaldas con ser lo mismo: horizonte azulado. La situación de su casa hacia el norte por el sol de invierno los ponía ante dos mitades de aquel vacío lleno de pájaros y poblado por vacas de cara blanca. Delante la pradera se dividía por el camino que va a la tranquera por donde muchas tardes rezaban el rosario sin otro ruido que el batir de alas y el mugido discreto de alguna vaca y el paso de alguna nube presurosa que como oveja perdida se dirigía al rebaño que estaba posado sobre las crestas de las sierras de inefables colores. Se posan sin duda donde "es el sosiego".
En la cocina sin electricidad ni rugía la heladera ni por cierto vomitaba la televisión las vanidades del mundo y la multitud de noticias: sólo el crepitar de la leña y el tic tac del reloj que hacía al silencio mas silencio. Quien rompía a hablar lo transformaba en un tenor o en una contralto en un litúrgico teatro  preparado a escuchar en un milagroso silencio.
Así hablaban Flora y Florencio aquel día otoñal en un día que ya era todos los días.

martes, 24 de junio de 2014

LA SIMPLE PLENITUD

Florencio y Flora no  se lanzan reproches ni acumularán resentimiento alguno y no han de reprocharse nunca nada y no se acostumbrarán a ello. Parezca esto lo imposible e ideal que parezca al ignorante de la Ética a Nicómaco,  Aristóteles en la Atenas pagana justificó la virtud en la costumbre y subrayó el gozo consecuente creyendo que nadie iría contra el gozo de por sí, contra el placer honesto. No sólo el vicio se arraiga y es difícil de quitar también lo es la virtud que es un ethos o costumbre que surge del obrar. 
¿Qué será entonces para quienes están en el PLEROMA de la gracia por los siete sacramentos que obran lo que significan?
Florencio y Flora amparados en esto que costó la sangre del hombre Dios y seguidos semana a semana por su director espiritual que ama y conoce la doctrina cristiana en su fuente más pura tendrán esto como la meta de sus vidas y el fin será la vida eterna.
Nunca se han hecho amargos reproches y buscarán llegar así hasta el fin. Esto es vivir sin mordeduras siguiendo la mansedumbre y humildad recomendada por el Maestro Divino. No en vano habían salido de su boca estas palabras en el caso que nos ocupa.
Ahora se iban deslizando por el otoño aquel lleno de frutos y habían estado desde hacía dos meses muy ocupados con los asociados a la cooperativa en envasar los tomates para salsa. 
El ciclo de la granja exigía mucha atención. La alimentación de los animales de los desechos de la huerta y el envasado de los escabeches otro tanto. Y sobre todo los dulces de la fruta los tenía codo con codo con las dos familias. La especialidad del dulce de durazno y el dulce de leche reclamaba a veces ayuda exterior en su realización. El acopio de las nueces y de los higos secados al sol llenó los galpones de la Bendición, junto con el maíz,vital para los animales. Mucho trabajo que no daba lugar para ocios enervantes  daba un beneficio más que interesante, el cual en el curso de los años aumentaría el capital social de la cooperativa para que se pudieran costear enfermedades y estudios de los niños actuales y por nacer.
Si la existencia de los hombres está marcada por tales necesidades, la organización gozosa de Florencio promovería la justicia social de esa manera sólida. 
Es una cuestión de conejos más gallinas y algunos pavos, más chanchos, más maíz, más hortalizas desde la A a la Z, más árboles frutales, más elementos de acopio, más trueque. La medida que le imprimió Florencio era armónica y no enajenante: lo suficiente.
Todo esto junto al desarrollo de la explotación pecuaria que era llevada sin complicaciones según lo permitían los campos en los años diferentes.
Mucho trabajo y mucha familia. Mucha atención a la palabra pura de Dios en las Escrituras acreditadas por la Historia, algo de Liturgia, todo lo que la gracia podía brindar de protección a cada uno y lo demás que hay en el mundo sería cuestión de detalle y de poca monta.
"Ved cuan pobres son las cosas tras que andamos y corremos pues que antes que muramos las perdemos".
Olvidábaseme decir que había biblioteca creciente para saciarse en historias literarias y un poco de música verdadera a cargo de la antigua profesora de coros.
Nada raro pero sí lo es que estuviera todo junto y simultáneo. Pero esto fue desplegándose por los años y a ello se sumaron las hermanitas de la paz y por supuesto la piedra fundamental: el padre Mateo que mas acá de sus funciones pastorales se regocijaba presidiendo este plan cooperativo que dirigía Florencio y había procurado la sabiduría práctica de Tobías.

lunes, 23 de junio de 2014

EL AUTOR SE REGOCIJA

Lo fundamental lector que acaso hubieres leído a nuestro Cervantes en su novela y a Shakespeare en la Tempestad es que lo que allí se significa delinea lo que los sacramentos operan: la santidad tan circunscripta
a lo que se llaman "santos" y son beatificados.
En nuestra narración los sacramentos son personajes como en la pintura de Van der Weiden. Realizan lo que significan y no estamos dispuestos a dejarlos fuera de la realidad novelística obrando en nuestros personajes lo que todos efectúan y cada uno de por sí.
 El pan cruje en las manos y bendice la boca cada día y es a su vez signo de máxima santificación  y une corporalmente al Hijo de Dios así como el agua es mejor que el oro y santifica al bautizado adoptándolo como hijo de Dios. En ambos puesto el  elemento se pronuncia la palabra y adviene el sacramento.
Tenemos a don Quijote como el santo español y a Miranda como la esencia de la mujer vista por el varón en el claro del encuentro originario y a esto nos atenemos sin necesitar más que la belleza de lo que tiene que ser. 
Nos deleitamos con ello en la medida que aborrecemos como resultan ser las cosas por omisión de la misericordia de quien da los sacramentos a través de la sangre de la cruz.
Tomamos este inefable regalo siguiendo la significación operante y nos regocijamos de ello en el matrimonio en su primer año en la estancia la Bendición, lejos del mundanal ruido y en la senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido.          

martes, 17 de junio de 2014

SIGUE EL PREÁMBULO DEL AUTOR

Si la vida de los santos es en el misterio como predica San Pablo con la energía que obra en él con poder no podemos avizorar cómo herirá a nuestros personajes el misterio de la iniquidad. Pedimos que sea desde afuera sin tocar el centro vital de la gracia.
Decimos que no deben tener pecado pues los sacramentos los cubrirán. Sabemos que la voluntad de la criatura no se basta y la de Dios está manifiesta. Nosotros hacemos votos como Pablo por los hermanos de que así será. Por ahora están echando raíces en el valle y su voluntad dirigida por la gracia es acompañada por el ministro "en virtud de la dispensación divina a él confiada".
No sé lectores míos porqué nosotros hemos carecido de tal bien ministerial y al mismo tiempo el homicida ha logrado herirnos y dividirnos. Pero tanto la gracia impide que nos corrompamos como nos ha proporcionado a nuestros personajes inmaculados y perfectos como los tiene San Pablo según da testimonio en sus cartas, él herido por la espada pero no por la desesperanza con respecto a la gloria que lo plenifica en el presente lleno de tribulaciones.
Así nos hacemos eco de este misterio escondido y manifestado en tal presente y venga la espada sobre nuestro cuello y lo vivan nuestros personajes de este valle enclaustrado por estas montañas que van cobrando tales colores desde la mañana a la tarde que hacen del día una imitación del paraíso.  
Claro está, esto siempre y cuando estemos en el campo vacío de ciudad y de hombres y lleno de árboles y aves.
Así vuelto Florencio a su caballo que los cruza rítmicamente y Flora a su casa llena de rincones y ambos a la huerta y granja el trabajo de los días con el sudor de la frente se realizaba en tal convento luminoso y poblado de armonía natural que ha sido patrimonio de los hombres por milenios.
Pero entre dos misterios: el de la gracia que estaba escondida y el de la iniquidad que bien manifiesto se está hasta ahora mientras esto escribo.

sábado, 14 de junio de 2014

PREÁMBULO DEL AUTOR

La octava de Pascua es la octava otoñal. Insistimos con el otoño porque en este valle y los vecinos es claro e intenso con un dorado rítmico, equilibrado por la posición exacta de la latitud.
El alma clarificada por la gracia y la naturaleza en pleno equilibrio son condicionantes para que la esencia humana emerja. Pedimos perdón a los lectores por mencionar algo tan verdadero y desechado por motivos epocales en un movimiento lineal de continua hemorragia de las formas alcanzadas en la belleza. Así es la cruel inmediatez donde se desperdicia todo lo ganado por el espíritu en un proceso liberador que deja a los hombres a merced de su debilidad original pues cuando gana en saber y realización se lo arrancan y pisotean por la superstición de lo nuevo.

sábado, 7 de junio de 2014

LA MANSA SOCIEDAD

Al día siguiente todavía Florencio, Flora y su tío volvieron al pueblo a la mañana para asistir a la Misa de Resurrección y allí se encontraron de nuevo con las monjas y llenos de gozo y de luz otoñal asumida por las montañas a cuyo pie estaba el templo.
Pascua o bienaventuranza terna a la vista, encuentro con Jesucristo glorificado. No se puede imaginar el gozo de participar en nuestra propia glorificación incoada por la plena gracia.
 No sé qué piensan en general los hombres de tal acontecimiento aunque vemos que siguen sus vidas ciudadanas como si nada hubiera acontecido. Lo que sí podemos atestiguar que aquellos corazones jóvenes eran brasas o "cauterio suave" y la mente que veía lo que ojo no vio hasta que llegó la plenitud de los tiempos y fue revelado a los pequeños. 
De la humildad a la gloria. Nadie lo sabe si no lo prueba. La sabiduría ha invitado a gustarlo desde antiguo y en este domingo de los domingos se concentra la paz.
Como pueden imaginar el padre Mateo les tenía preparado el almuerzo y allí se encontraron y allí festejaron la Pascua como una familia. La juventud se pone metas. Nuestros jóvenes esposos y las hermanitas de la paz tenían ante sí el horizonte, el proyecto, el plan era el del ser. Si la muerte corta todas las posibilidades y pone en curso a los que existen hoy había sido vencida la muerte con la resurrección y el presente se les ensanchaba en aquel valle como si fuera el preludio del cielo por su simplicidad. 
Pocos elementos que eran cosas del habitar y mucho cielo y color inefable de las sierras y miles de pájaros y nobles animales e invalorables árboles ¿Porque cuanto valen los talas y algarrobos que salen al paso por todos lados? ¡Que lenguaje en el silencio: sí que son seres que significan lo absoluto!
Ellos tenían esta circunstancia y un horizonte que los abría en el ser y un cielo que los hacía libres para las estrellas. 
Nuestros Florencio y Flora habían roto el tegumento ciudadano hacía menos de un año y a pesar de la nobleza de sus ciudades de origen experimentaban esta libertad absoluta llena y espesa en el vacío de la simplicidad. La Providencia les había deparado algo que ya no se estimaba en la modernidad: un sacerdote confesor que amaba la liturgia como tiempo sagrado que daba esa vuelta a la Pascua que ahora se proyectaría hasta Pentecostes. Un tiempo que era en verdad "imagen movil de la eternidad" que los colmaba de contenido habitativo en aquel valle serrano relativamente aislado perdonado por pobre o salvado por escondido "do la paz viste pellico y conduce cabras del llano al monte u ovejas del monte al llano".
No, nadie con alma espiritual debería sentirse sin porvenir en un valle semejante lleno de la liturgia que es imagen de la eternidad.
Su primera Pascua en aquel otoño iba a ser una misma y fructuosa vida. Una pequeña plenitud hogareña,  no sólo por la huerta que ya producía para derrotar cualquier miseria y para deleitar los paladares más exigentes de Europa. FLorencio pudo hacer realidad sus estudios de agronomía en aquella especialidad extendida a la granja. Si hay que comer para vivir y trabajar con el sudor de la frente nada hay más vivo, más libre y autodeterminado como una granja perfectamente organizada que remata en la elaboración de la producción del dulce al escabeche.
Florencio ya tenía en su cooperativa una industria alimentaria en pequeña y satisfactoria escala: la de la vida hogareña, que podía constituirse en ejemplo para los que no estuvieran mutilados con respecto a la virtud. 
Pasaron la tarde con la añadidura de sus amigos que frecuentaban la casa del cura: el médico, el profesor, el dueño de los Ramos generales, el jefe de correo que desfilaron por turno de mate en mate. 
El tío Tobías hizo sociedad como un ermitaño que luego se vuelve de lleno en lleno a su ermita entre los árboles y los pájaros, compañeros sin mengua.

viernes, 6 de junio de 2014

E PUR SI'L MUOVE?

En este momento el sacerdote bendice el agua de la pila bautismal circunstanciadamente y sumerge el cirio en ella El bautismo de dos fieles corona este momento del resultado de la resurrección y encendidas las luces comienza después de las antiguas letanías de los santos que se presentan en la celebración ésta comienza. 
Corresponden las lecturas del Nuevo Testamento y la palabra de San Pablo ingresa dando el sentido pleno a lo anterior: muertos estáis ya al pecado y vuestra nueva vida está escondida con Cristo en Dios. Mas cuando aparezca Cristo vuestra vida entonces también apareceréis vosotros con Él en la gloria.
Los fieles asistentes debían sentir bellamente misterio ahora develado y tan contradictorio con la experiencia inmediata del mundo, lo cual le daba una firme conexión lógica: la de la contradicción. La totalidad dentro de la cual se mueve esta contradicción se resuelve en un resultado glorioso. El cura que dirigía esta celebración lo comprendía y los fieles variadamente sentían devoción o algo cercano a ella. Nuestros personajes estaban en el proceso de aprendizaje de esta sublimidad.
El resultado de este día supremo será la resurrección. La narración de Mateo aporta el dato pintoresco del ángel sentado en la piedra removida cuando las mujeres se atemorizaron con su fulgor y confortadas fueron a ver el sepulcro vacío.
Y se canta el salmo 116 llamando a la alabanza como prólogo al Cántico de María: Magnificat anima mea Deo que desemboca en la verdad de la promesa cumplida a Abraham. Terminada la comunión, con toda la liturgia correspondiente, que el Padre Mateo supo discretamente acortar, se cumple con el máximo acercamiento del ser: el de la plena realidad concreta en cada uno en sí mismo.
Así quedaron iluminados en su mente los personajes de esta monótona historia y plenos en el ser simple, eterno, perfecto, infinito, uno por operación del PLEROMA DE LA GRACIA.
Por más que escribamos una novela no podemos fingir otra cosa que la realidad. Fueron a la Misa de Gloria que llevaba casi dos mil años desde que Pedro la hiciera en San Juan de Letrán y ahora Mateo en el pueblito serrano ¿E pur si'l muove?

miércoles, 4 de junio de 2014

LAS LCTURAS DE LA MISA DE GLORIA

El momento de la lectura de esta Misa de las Misas solemne en grado sumo halló a nuestros personajes ya emocionados por la progresión iluminadora y con la mente dirigida a toda verdad que sale de la boca de Dios. 
Ahora vinieron las lecturas monumentales que indican el sentido de toda la Sagrada Escritura o profecías comenzando por la Creación, que es el todo del ser; siguiendo con lo que muestra la situación del hombre caído y su necesidad de salvación representada en el arca de Noé y la purificación de las aguas como un bautismo; la prefiguración del sacrificio de Cristo en Isaac, hijo de la promesa; la salvación de los hebreos como pueblo elegido por el cruce del Mar Rojo en la Pascua; la constante condición de cerrazón de los hombres elegidos con respecto a los dones espirituales del Dios que los llama, destacadas por Isaías; como se colocan lejos de ellos como consta en la siguiente lectura del profeta Baruch que exalta la maravilla del poder creador de Dios y su Sabiduría desaprovechada por los hombres; la visión del profeta Ezequiel acerca de la resurrección de los huesos vinculado a un Israel seco, sin espíritu; la narración de los tres jóvenes arrojados por Nabucodonosor al horno por negarse a adorarlo según la clásico libro de Daniel y la predicación de Jonás que hizo penitentes a los de Nínive. Todo belleza con la inserción de los salmos que invocan al Dios vivo: COMO EL CIERVO ANSÍA LAS FUENTES DE LAS AGUAS ASÍ MI ALMA TIENE SED DEL DIOS VIVO.
Resonaban estas antiguas palabras en las almas jóvenes de nuestros personajes en estas espesas circunstancias de sus vidas enraizándose delante de estas sierras que los amparaban. La Misa continuaba en toda su solemnidad presidida por el sacerdote extranjero que tan bien la sabía decir ya que comprendía hasta el fundamento lo que significaba y realizaba.

lunes, 26 de mayo de 2014

¿QUEDARÁ FE SOBRE LA TIERRA?

La misa del sábado era la del Sábado Santo. El padre Mateo respetaba al dedillo su liturgia. Allí estuvieron las hermanitas de la paz que se convirtieron naturalmente en sus ayudantes y cuando llegaron los esposos con don Tobías a la plaza del pueblito divisaron a la hermanita Inés encendiendo los carbones en el brasero. El sacerdote estaba con alba, estola y capa pluvial. Bendijo el fuego nuevo destacando aquello:...alumbraste a todo el mundo para que por la luz seamos encendidos y alumbrados con el fuego de tu claridad...y defiéndenos contras los dardos abrasadores del enemigo. Y bendijo los granitos de incienso  que irían sobre el cirio llevado por un acólito. Parte de la oración insistía en esto:..enciende este nocturno resplandor...a fin de que resplandezca con la misteriosa mezcla de tu luz...ahuyente toda la malignidad de la astucia diabólica por la virtud de tu Majestad. Entonces con un candelabro de tres brazos prendido uno con el nuevo fuego avanzan ya dentro del templo a oscuras y con los altares tapados con el incensario también encendido.
A la voz de ¡Luz de Cristo! contesta el pueblo ¡Demos gracias a Dios! Y llegan al altar en impresionante penumbra a la luz del candelabro trinitario Con ella el diácono lee el pregón pascual. En este caso el mismo acólito de sonora voz después de haberlo ensayado por tres días clamó: ...estas son pues las fiestas pascuales en que es inmolado aquel verdadero cordero con cuya sangre se consagran las puertas de los fieles...esta es la noche en que en otro tiempo sacando a los hijos de Israel, nuestros padres, los hiciste pasar el mar Rojo a pie enjuto...esta es la noche que disipó las tinieblas de los pecados con la luz de una columna...es la noche que hoy por todo el mundo a los que creen...los vuelve a la gracia y asocia con los santos...es la noche en que rotos los vínculos de la muerte sube Jesucristo victorioso de los infiernos...¡oh feliz culpa que mereció tal redención!...es la noche de la que fue escrito:"y la noche será tan clara como el día"...la santidad de esta noche ahuyenta los pecados, lava las culpas y vuelve la inocencia a los pecadores y la alegría a los tristes, apaga los odios, da la paz y sujeta a los imperios."
Entonces se colocan los granos de incienso en el el cirio y prosigue:" En esta noche de gracia recibe el sacrificio vespertino de este incienso en la solemne oblación del cirio cuya materia labraron las abejas..."
Entonces se enciende el cirio con la luz del candelabro y las luces de la Iglesia y se prosigue: "¡Oh noche verdaderamente feliz que despojó a los egipcios y enriqueció a los hebreos. Noche en que el cielo se une con la tierra y Dios con los hombres...que este cirio continúe ardiendo para disipar las tinieblas de esta noche...el lucero de la mañana lo halle encendido: aquel que no tiene ocaso y que volviendo de los infiernos envió una clara luz sobre el género humano...
La luz encendida y los altares descubiertos despertaron a los fieles asistentes de estas solemnes vísperas de su sueño poético. Las hermanitas y los de la estancia se ubicaron juntos y estaban transportados de gozo. Los dejamos allí sumergidos para concluir este capítulo que describe lo que acontece en la misa del sábado santo, ha sucedido por dos milenios y proseguirá si acaso quedara fe sobre la tierra.

martes, 13 de mayo de 2014

NUEVA JUSTIFICACIÓN DEL AUTOR

La conversación fue en los cielos como era en los destinatarios de las epístolas de San Pablo que les habla como bajo el cielo y así les avisa cómo hablar. No es el lenguaje de las cosas cósmicas. Este cielo se había abierto para Esteban cuando él todavía era ciego y sordo para aquel Verbo que luego le hablara tan vivamente.
Así sus epístolas se dirigían a cada uno de los hombres que quisieran recibirlas y a los cuales el mismo cielo se les abriría, pulsados por las expresiones del Apóstol de los gentiles. Función clara de las palabras sean cósmicas o celestiales y nunca vuelven vacías sin alcanzar el blanco en cuanto tales.
Ahora en estos días las narraciones de la Pasión sin embargo tenían la total atención: cada hecho, cada palabra resonaba en la casa de estos jóvenes cuya educación literaria ayudaba a sentir en ellas la presencia precisa de los protagonistas de lo sucedido en aquella pascua de los judíos. Y aquí sobran las palabras y hablan los hechos cuando es Dios hecho hombre quien es el centro de ellos ¡Y desde dónde habla el Verbo sus palabras finales! ¡Cómo para desoírlas!
Era muy sencilla la vida que llevaban Florencio y Flora y llena de aquello nutritivo que descendía de lo que es lógico para el tiempo que se vivía en el orbe y en la urbe. Ahora bien, el verlo en las praderas con sus pastos maduros y en los montes de árboles señoreados por la luna pascual era cosa no tan extendida.
Pero no estaban tan solos como para no comunicar con las dos familias del campo con quienes estaban entrelazados en mil pequeñas tareas donde participaban también los niños sobre quienes Flora derramaba toda la dulzura de su alma.
No olvidamos a don Tobías quien sin embargo vivía en el olvido de todo lo creado y hacía memoria del creador y se estaba al amado amando, como escribió San Juan de la Cruz ¿Pero cómo recordar lo que no ha visto aún? Hay una cierta connaturalización con el cielo pues para ello hemos sido destinados y de ello hay que hacer memoria. Allí veremos que era también nuestro origen. Además su esposa allí estaba y lo esperaba.
No ver en este caso no implica no saber: la fe junto con la esperanza ejercitadas con el amor de Dios da buen resultado según la experiencia bi milenaria de la Iglesia.
Debo explicar esto a mis lectores pues lo que era gracia divulgada antes del progreso  hoy es “olvidada”.
Él se llegaba en algunos momentos hacia sus sobrinos y participaba de la liturgia de estos días santos. Nada extraño hay en las conductas de la divulgación de la gracia expandida contra la cual había hecho gran fuerza la modernidad imbuida del progreso.

El lugar de esta historia los eximía de las consecuencias de tal ensayo liberador en el cual estaban implicados los hombres urbanos que al ver más las obras de sus manos iban ganando en visión científica y lo que en esto los volvía ahitos les privaba del saber absoluto de la fe invidente. 

martes, 29 de abril de 2014

CONTEMPLACIÓN DEL VIERNES SANTO

La semana santa sentíase en el valle entero como si fuera el espacio vacío de Roma para quien podía revivir la liturgia sublime  que anticipa la Pasión paso a paso por obra de piadosas generaciones casi bimilenarias y por quienes en la fe se dejaban enseñar por Dios que había estatuido su cátedra en la cruz allí fijado, "clavado en una cruz y escarnecido".
Los alumnos habían menester concentración e interiorización, oído abierto y ausencia de sonidos y palabras ciudadanas convocantes de otredades incesantes de lo uno.
 Y en verdad que los circundaba  a nuestros jóvenes el paraíso rechazado: aquel de dos que se hacen unidad precisamente eclesial. La Iglesia es la que convoca a la unión con su esposo, el Verbo del Padre, familia celestial. Tal convocatoria es revocatoria de aquella salida forzosa del jardín primero hacia el mundo convocante sin cesar hacia afuera.
El Padre Mateo se concentró en la liturgia que muy bien conocía por su ministerio estudiado en lugares muy escogidos, Roma incluida.
Los esposos se hallaban leyendo la Vida de Jesucristo de G. Ricciotti y pasaban por los últimos días en Jerusalén. El Miércoles Santo tenían cita en la parroquia en la misa con las hermanitas. El jueves santo la misa solemne de la institución de la eucaristía los convocó nuevamente en compañía de su tío Tobías y el viernes sepultados en sus aromáticos campos hicieron la vigilia creyendo que los bosques y los prados lloraban dulcemente en respuesta a la caridad del hombre Dios.
Ellos intercambiaron palabras con sus vecinos en la Bendición y sobre todo con los niños que fueron objeto por parte de Flora de una mansa catequesis acompañada con algo de música de armonio.
Florencio hizo algunas incursiones en los campos y quedose largamente en un cuadro interior donde se dejaba estar como si acompañara la respuesta de las criaturas: florecillas, árboles en esos montes solitarios, aves compañeras, emergiendo las sierras como celeste tierra amparante.
Para muchos todo esto era una verdadera sepultura en vida para un joven lleno de las posibilidades que el mundo ofrece. Mas esta suya era la posibilidad del ser mismo cuya palabra encarnada entró al mundo y pasó a la gloria adonde era y ahora está como hombre junto al Padre, "junto" quiere decir: como otra persona ahora también hombre y hermano de otros. Un ámbito divino concreto y revelado.
En el vacío de actividades del mundo que tiene precisamente horror al vacío deriva al sentimiento la contemplación del rostro de quien en la última cena dijo: TANTO TIEMPO HACE QUE ESTOY CON VOSOTROS Y NO ME CONOCÉIS: QUIEN ME VE A MÍ VE AL PADRE.
Mientras Flora catequizaba con suavidad musical a Daniel y a Mónica e intercambiaba cosas con su madre al revisar el huerto Florencio escuchaba en su corazón aquellas palabras de Jesús en aquella caja de resonancia donde pudo experimentar la anchura, longura, altura y profundidad de Cristo. Si el mundo es amplio y variado Cristo es modelo de todo lo creado y la imagen del Padre infinito e ingénito.
Era Viernes Santo. Su diálogo con Flora al atardecer es capítulo aparte.     

lunes, 21 de abril de 2014

SEMANA SANTA

En el día en que la luna estaba redonda comenzó la semana santa. El campo parecía absorber o aspirar todo. El domingo de Ramos los congregó en la Misa donde se leyó toda la Pasión según San Mateo, desde la oración en el huerto.
Esta lectura solemnizada por el padre Mateo se destacó como la obra dramática central de todo lo creado. Si el crear es permitir que sea cada cosa a su tiempo, darle la libertad del ser, la plenitud de los tiempos se verificó en la Pasión.
¡Qué ritmo tienen allí las palabras que narran cómo el Verbo encarnado habla a toda la creación! “Padre, que pase de mí este cáliz pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”… “mi alma se contrista hasta la muerte”…
Nuestros jóvenes de almas tiernas sentían el fuego que las grababa de tal modo en aquella circunstancia de sus vidas que verdaderamente eran absorbidas por ellas. El silencio de la cruz y el rostro de Jesús los determinó a ser en aquel misterio de cercanía que se inscribió sobre ese eje del camino que comunicaba la estancia “la Bendición” con la redondeada loma donde habitaban las hermanitas pasando por la parroquia donde el cura alemán había sentado sus reales.
El aura violáceo de la sierra que ora los cubría junto a la loma y en el pueblo ora los abrazaba en todo el valle, que se contemplaba desde la Bendición, los abrazaba dándoles una condición de seres pintados por maestros coloristas en una tela inmaculada es decir: vacía de toda obra donde los hombres invadieran con su inquietud conquistadora.
Luego de aquel domingo que preludiaba la primera Pascua de la familia de la paz en la parroquia amiga avanzaron en el lunes santo. La tarde mostró el tesoro del follaje áureo de los álamos como si fueran columnas del templo que honraba a la virgen junto a la colina del Esquilino. El cielo pintado por el Angélico se fue espesando hasta que la extensión de la sierra se volvió de carmín. En esa instancia salía la luna llena, mientras el sol se ponía en las sierras de enfrente y el campo quedó oscuro por un momento.
Se podía presumir que la tierra ejercitaba el escenario de la Pasión. Lo encarnado de tantos kilómetros de sierra veteado de azul en las cañadas con la luna que se asomaba los abismó a Flora y Florencio que deambulaban por la huerta. Arrasados por tal visión fueron caminando hacia la casa. Habían juntado verdura y huevos, cosas del habitar, pero en medio de lo sublime de esa luz crepuscular que poco a poco iba a ser ganada por la de la luna pascual y el lucero vespertino que la acompañaba navegando ahora en un cielo de carmín.
Subió la luna adueñándose de una noche que sin embargo mantenía el tenue rosado encendido de la sierra que no dejaba de arder, ahora como llama de amor viva que tierna hiere del alma en el más profundo centro.
Los esposos recién casados estaban allí sin saber si eran materia de un cuento. La casa los iba llamando y tardaron mucho en encender las lámparas y en permitir a las palabras que irrumpan en sucesión temporal. La luz pascual se introducía en la galería y en la casa ardiendo el corazón. El aire estaba fresco y pronto encendieron la cocina a leña. En silencio se sentaron juntos y comenzaron el rosario más profundo que recuerdan haber rezado en tarde alguna de sus vidas.
Lo siempre mismo de ellas los había hecho entrar en el misterio de lo simple en aquel ritmo de la paz.
Como hemos repetido esto fue posible por la protección de la gracia que diligentemente recibían de lo que podemos llamar Iglesia que es por definición PLEROMA.
Ellos, como después mostraron a sus hijos y nietos, han sido verdaderamente libres en cuanto determinados por sí mismos y no por lo otro que sí mismos. La esclavitud de Egipto fue el objeto de la Pascua y ésta se proyecta en la plenitud de los tiempos que estalla en el cuerpo de la Iglesia.

Desde ese día comprendieron lo absoluto de la libertad en el vivo catecismo desde la posesión del propio hogar.

martes, 15 de abril de 2014

LA VELOCIDAD DEL REMANSO

El médico Carlos Boniface vino con curiosidad al comedor del cura a conocer a las recién llegadas y después llegó el investigador literario quien toda esa temporada estaba leyendo Goethe palabra por palabra. 
¡Nadie había conocido a alguien tan sibarita y gozador! Aislarse para degustar a través del luminoso ventanal de su casa con vista a la sierras los más célebres pasajes de la literatura era una rara locura inversa a la de Don Quijote: Marcos, el maestro y profesor vivía a través de las palabras introduciéndose en los libros, en este momento los versos del Fausto leídos en alemán y en las versiones castellanas mas importantes. Los libros heredados de su padre eran su tesoro, las ilustraciones,las ediciones en cuero de gran tamaño eran cosas que aumentaban el placer en sus tardes serranas. El aroma de aquella biblioteca, la universalidad de la misma eran para él el mismo paraíso.
Las monjas se maravillaron de oírle porque nunca habían conocido a nadie así aunque los monjes habían iniciado este estilo libresco y de lectura iluminada.
Así era el egoísmo del profesor, solidario sin embargo con quienes siendo genios de la escritura y la forma bella no eran leídos y admirados sino por una ínfima minoría en el mundo, entregado más y más a exterioridades y cine. 
Mejor se avinieron entonces con el médico del pueblo de muchas habilidades y actividad investigadora. Claro, él atendía pacientes por las tardes e investigaba en las noches y salía a caminar por las mañanas. Las familias respectivas no daban mucho trabajo porque vivían en un pequeño pueblo donde se podía estar y andar libremente. Lo que sí, eran objeto de preocupación educativa los hijos, tarea esta de intimidad y conversación y acción. Pero la mayor parte consistía en el ejemplo. El padre Mateo propiciaba por ello lo de los vasos comunicantes que consistía en que las familias tuvieran apertura unas a las otras y él era además el maestro de la doctrina en su casa para los niños y adolescentes.
Por supuesto que la tarea en este aspecto se hace menos efectiva conforme las familias están más lejos de la posibilidad de educarse pero el pueblo chico acorta las diferencias y acerca las personas que no son víctimas de la formidable propaganda esclavizadora de las ciudades instauradoras del sojuzgamiento social del pensar técnico.
Quizás de todos modos no hay valla frente a él pero sí pude abrirse el camino para habitar poéticamente por quienes no pueden hacerlo prosaicamente por más medios que se les alleguen. Estos personajes pertenecen al número de los tales que han caído en terreno conveniente: un valle perdido en el vasto mundo.
Las monjas venían a sumarse con su especialidad:la animación espiritual.Despertadoras del Espíritu pretendían ser como hermanitas de la paz.
Así hablaron ante los dos admirados visitantes que quedaron prendados de ellas y donde un carisma se abre camino comienza siempre a abrirse un claro en la pesadez de la intrincada sociedad de los hombres siempre mirando lo contra espiritual, lo contrario al sosiego y al ensimismamiento.
Así hablaron y hablaron hasta que se hizo de noche cuando cada uno partió hacia su hogar ante el beneplácito del cura. Todo allí transcurría con la velocidad del agua en un remanso.

sábado, 5 de abril de 2014

LA EFECTIVA PROTECCIÓN DE LA GRACIA

Después del sábado cooperativo ordenando y coordinando lo que concierne a las hortalizas y los frutos, los envasados de los dulces y del tomate, los escabeches que se repartían y se destinaban a la venta, los turnos para aquella semana en la alimentación de los animales de la granja (no había que regar porque venía muy lluvioso el comienzo del otoño) llegó aquel domingo anterior al de los ramos.
La atmósfera de la Pasión se iba espesando y las almas se concentraban en la celebración donde el tiempo se henchía de eternidad. Si bien el sacrificio de la cruz fue una sola vez en la Misa se realizaba sacramentalmente y se iba hacia aquellos días tan precisos de la pasión y muerte. 
Los pasos que se daban introducen en la historia metafísica del hombre Dios. En este domingo se lee la resurreccción de Lázaro y se sigue el concepto especulativo de Pablo acerca de la muerte a la muerte y la vida que se ha vuelto eterna desembarazándose del pecado. 
Las palabras de Juan significan la muerte de su amigo Lázaro a quien vemos emerger del sepulcro a la voz de Jesús que muestra la gloria de su Padre. Pero esas palabras connotan a la vida eterna a la cual renace cada uno de los hombres. 
Maravilla la descripción y sacia a quien la comprende de gracia. Fácil es seguir la narración con el llanto de María, de Jesús emocionado y perfecto es el concepto de nuestra justificación por la gracia.
Así lo vieron nuestros personajes como lo han visto por dos milenios muchos hasta que se les dio a otros un ataque de inteligencia para re significarlo y darle la espalda a hecho tan real y efectivo, lo cual ha sido un verdadero suicidio de los inteligentes y un asesinato de los simples escandalizados por ellos.
Jesús había dicho: ES IMPOSIBLE QUE NO HAYA ESCÁNDALOS PERO ¡AY DE AQUELLOS POR QUIENES VIENEN!
Y si este estado de conciencia se mecanizara gran peligro corre la sociedad que ha sido conceptuada como estructura. Mecánica que cierra un proceso.
No así nuestros personajes en estos días que pregustaban la gloria dada en tal efusión de gracia. La Misa que comenzaba con el JUDICA ME DEUS ET DISCERNE CAUSAM MEAM DE GENTE NON SNACTA: AB HOMINE INIQUO ET DOLOSO ERIPE ME QUIA TU ES DEUS ET FORTITUDO MEA era suficiente vallado contra la "vida del mundo" que crecía entonces en autonomía pero no allí ni entonces todavía: sobre todo para quienes obedecían al depósito de la fe.
Además ya tenían en la Misa la compañía de las hermanitas de la paz con las cuales ya formaban una fila que recordaba a Leónidas con sus espartanos. Por lo menos así se sentían Florencio y Flora junto a ellas mientras el padre Mateo recitaba frente al sagrario:
          QUAESUMUS OMNIPOTENS DEUS
          FAMILIAM TUAM PROPITIUS RESCIPE
          UT TE LARGIENTE REGATUR IN CORPORE
          ET TE SERVANTE CUSTUDIATUR IN MENTE 
La familia de la paz allí, devota de la Eucaristía, esperaba ese momento donde el cielo se abre y se rasga el velo de la finitud y confirmaba la protección en aquellas palabras pronunciadas por su amado padre Mateo dentro de la salvación maravillosa que se opera en la Misa.
Esto hace de esta narración una novela realista hasta el máximo grado porque allí hay aquello que el pensador del siglo llamó "ser del ente". Lo real mismo.
Luego pasaron a la casa parroquial y almorzaron todos con el cura con la consabida concurrencia a los postres del profesor y del médico que conocieron llenos de curiosidad a las monjas recién llegadas.
Personas que se reúnen hay en todo lugar del mundo. Estas sin embargo estaban un paso más acá: en lo simple de la tierra. La conversación que tuvieron es cosa de otro capítulo.

viernes, 4 de abril de 2014

AL CETRO Y AL ORO PONE EN OLVIDO

La vida del mundo es ante todo incesante paso: un día desplaza al otro y no se comprende porqué se defiende a rajatabla  cuando San Pablo exclamó aquello que lo sana: No vivo yo sino Cristo en mí.
Nuestros personajes ya habían comprendido que era la vida muerte y la muerte vida por más que nadie se libra de la dinámica arrebatadora sino por medio de un ejercicio inclusivo.
 La paz no podía surgir sino por la imitación del santo que la había experimentado como "la unidad de los instantes en Cristo". Y éste era el hermano Carlos de Foucauld que traían las hermanitas de la paz como guía.
La unidad de los instantes la lograba por la adoración del santísimo en la vida del desierto. Los días, sin más límite que el sol que sale y se pone sin sucesos que no sean el simple abastecerse de alimentos elementales con algunos lugareños y trabajar con ellos ocasionalmente, se incluyen en el mismo día y las capas que integran la personalidad se van desprendiendo hasta dejar libre a la persona que uno es y no apareció mientras se configuraba el rol que el mundo le había ido asignando.
¡Y a fe que la persona es tierna! Porque es imagen de Dios que uno cree que estaba fuera y llamaba desde dentro. Mecum eras sed tecum non eram.
A nadie importa en el mundo nuestra persona y sí quizás nuestra personalidad con suerte sea requerida. El hermano Carlos la tuvo complicada y se fue purificando hasta que emergió -oración y adoración mediante- la persona.
Las hermanitas habían dejado a los esposos libros acerca del hermano Carlos donde se reconocía todo lo que ellos amaban en San Agustín, Santa Teresa, San Juan de la Cruz.
Resulta pues que Dios es quien llama en la cercanía, es el otro Paráclito y llama configurando a cada uno que no esté obstaculizado por el pecado.
Tal fue pues la consecuencia de la gran visita que habían recibido en la Bendición mientras llegaba la Pascua y los campos maduraban entre verbenas silvestres poniendo en olvido el cetro y el oro como dijo Fray Luis. 

martes, 1 de abril de 2014

LA SEPARACIÓN Y LA COMUNIÓN

El cura amaba este lugar y a sus moradores pero debía atender su parroquia y las monjas debían irse con él de vuelta a su lugar en la sierra. 
La vida en las actuales condiciones es estrecha pues las ocupaciones y los lugares separan pero "en la casa de mi Padre hay muchas moradas" y allí todos estaremos juntos se decía el cura lleno su corazón de amor a sus hijos mientras el automóvil que los llevaba avanzaba hacia las sierras que semejaban una pincelada dada por un ángel en el azul del valle.
La separación desconsuela cada vez verificando la sucesión de los tiempos propios de la finitud. Ahora estamos juntos en paz y luego debemos partir en diversas direcciones. En el monasterio de San Bernardo, en Claraval, viviríamos todos adentro, pensaba Mateo.
Los esposos también sentían la separación pero con la diferencia de la intensidad de lo íntimo a lo cual son llamados. La solución la tenía Jesús: "hay muchas moradas". Efectivamente allí no habría marido y mujer.
Sin embargo se proponían la anticipación de la vida eterna a la cual ya somos todos invitados por recibir la Buena Nueva de la encarnación del Verbo desde donde todo ha sido asumido por la eternidad. Así con el camino pascual abierto se hacían fuerza para avanzar en él paso por paso en esta vida agradeciendo el don de la paz.
Ahora Mariana, Inés, Flora y Florencio habían puesto un pie en la vida eterna y no dejarían de ir hacia ese punto. El cura soporte sacerdotal se beneficiaba por su parte formando parte de una familia, la de la paz, hermosa palabra que exhala aromas del fin conseguido por Jesucristo, quien da su paz antes de partir.
Ahora juntaban filas como la falange espartana no pensando solamente en vivir sino en habitar desde ya en el hogar de Nazaret y protegerse ante una instancia ontológica donde el ser está separado de los entes.
Así la separación no es accidental. Si hay un puente, un pontífice, debemos pensar en la obstrucción del paso. "En el mundo tendréis tribulación...os perseguirán". Formaban pues un hogar en familia.
Así la comunión del Espíritu Santo formaba esta familia que irradiaría por los aledaños, por los arrabales bajo esa fuerza contradictoria que expele y divide las ovejas y corderos.
Había trabajo que hacer por más que estuvieran en aquel paraíso que en realidad era una antesala. Había mucho que trabajar con las virtudes y los dones y las bienaventuranzas para subir al monte. Había que recibir la gracia de los sacramentos y subir por los escaños de la oración. Había que remansarse en María que en el Magnificat dio el horizonte de comprensión.
La plenitud es pues una resultante de esta mediación.
La koinonía del Espíritu, el consuelo del Paráklito llena el abismo y ciega la separación. 
La promesa se ha cumplido y el reino está en la cercanía. Hacia allí se dirigían intrépidos mientras la modernidad buscaba la vida, meramente la vida del mundo. 

viernes, 28 de marzo de 2014

EL GUÍA DE LA PAZ

Al día siguiente llegó temprano el padre Mateo y halló a las hermanas con los esposos rezando laudes. Se integró a ellos y posteriormente compartió el desayuno donde la paz era el clima.
La oración de Simeón que se canta en los laudes quedaba impresa en la almas y el día era iluminado con el sol espiritual que daba sentido al sol sensible que en ese instante extendía sus rayos sobre las vacas que salían a pastar desde los montes de árboles que les sirven de techo y despertando las montañas que respondían a la impalpable luz con azules brillantes.
El padre fue requerido por las monjas a que les diera un sermón especial de cuaresma. Y él dijo en consecuencia: "La muerte se adelanta hacia nosotros como el sol de la mañana. Es su muerte, la de Jesús, quien se ha adueñado de ella sacándola de la nada con la cual ella se cubre. 
Asumida así por su Pasión cobra un rostro doloroso pero es quinta esencia de toda belleza. Ella adquiere también una figura, así como la verdad cobra voz y dice:"Yo soy". La paz se vuelve concreta en esta cercanía de la Palabra en cruz diciendo: EN VERDAD TE DIGO QUE ESTA TARDE ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO. 
La caricia del ser en la ternura de la Pasión envuelve pues la soledad cósmica de las cosas que son y el Verbo se hace viático y camino para los obedientes. La eucaristía del pan de vida asumiendo la muerte es como el sol, hermanas, que hoy nos cubre con sus rayos dorados". El padre mientras hablaba dirigía sus azules ojos al campo frontero donde se desperezaba la mañana. 
Quedaron un rato en silencio los oyentes y después pasaron a narrarle lo conversado en torno a la fundación de la familia de la paz. Así bendecían a Dios porque, jóvenes, les diera un carisma que los guiara como la estrella de Belén a la intimidad del hogar de Nazaret. 
El cura leía en el propósito de esta familia inicial de la paz el prodigio de la diferencia en tal buscada intimidad. Los esposos recién bautizados en ella fueron iluminados por el carisma en la intimidad de Nazaret en lo diferente de las hermanas religiosas de la paz llamadas en un mismo llamado a Nazaret. La admiración del cura consistía en este camino hacia la plenitud de la intimidad donde la diferencia unía en la paz.
Y se guardó estos pensamientos en la decisión del guía de este carisma eclesial que se abría en el silencio: precisamente por corresponder a él delante de estas sierras. 
Veía moverse la estrella aunque estaban en la cuaresma ya cerca de la Pascua.

martes, 25 de marzo de 2014

EL FUNDAMENTO DE LA PAZ

El padre Mateo quedaba todo aquel día de retiro con Tobías porque así lo requiere la verdad del ser: es el remanso, la detención en la querencia. Esto lo comprenden claramente los animales que no piensan y saben remansarse en aquellos montes de jarillas, chañares y algarrobos. No piensan pero son bendecidos por la verdad del ser. 
Así quedaron en la ermita tomando mate con hierbas aromáticas que el cura había traído de la sierra y comiendo in amaritudinis cuaresmales mientras callaban, hondamente callaban en compañía, dejando hablar al follaje tocado por las brisas, a las praderas de blancos penachos, a la acequia que susurraba a sus pies, a la sabiduría equina recelosa que deambulaba con suavidad inimaginable por los ciudadanos en sus nerviosas calles.
 Y detrás las sierras los iban tiñiendo de un morado inefable que santificaba todas las cosas y descendía sobre ellas de un cielo transparente como el del paraíso, que en realidad no estaba perdido sino recuperado, como bien lo había puesto John Milton.
En la casa de nuestros esposos había además una sorpresa:las hermanitas de la paz habían venido a visitarlos con al cura, aprovechando el taxi amigo del pueblo y se hallaban instaladas allí con el fin de proseguir en el plan de integrarse con el matrimonio en una "familia de la paz". 
Tenían mucho que hablar acerca de este plan insólito e inédito: hasta ahora las congregaciones eran de religiosos y los matrimonios eran laicos. Ellas pretendían con ideas revolucionarias rescatar el sacramento del matrimonio que según la epístola a los Efesios es la visibilidad del gran sacramento de la Iglesia. 
Así la revolución consistía en ver en el origen de la sabiduría de San Lucas, San Pablo y San Juan.
El hogar de Nazaret, la Iglesia como sacramento de la piedad y la permanencia o morada de la Trinidad en la guarda y atención al Verbo eran pues el horizonte de comprensión de aquellas cuatro personas aquel día de cuaresma en la estancia "la Bendición".
Ellos miraban sus propias vidas que volaban hacia la pura idea: Jesús había vivido treinta años en aquel hogar donde crecía en gracia y sabiduría delante de Dios y de los hombres y solamente en tres (si no habían sido menos) se entregó al proceloso mundo a fin de llegar al hecho que devela al mundo: que la Verdad fuera crucificada. El realismo de la idea fue el sacramento consecuente.
Pablo en esto ve la Iglesia como cuerpo místico y Juan lo sella desde las bodas de Caná, pasando por el pan de vida, en la permanencia, en el remanso en la verdad del ser, en la estancia en la conservación o detención de la palabra que nos habla: YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA. Quien guarda mi palabra es el que me ama y vendremos a él y haremos morada en él.
Un día entero de concentración en esto inició la vida de la familia de la paz: Flora resplandecía ante los ojos de Florencio cuando la veía con las monjas Inés y Mariana, genios de lo nuevo dado de nuevo.
Todo San Agustín estaba allí en esa amistad eclesial. Y piloteando la nave, el padre Matheus, formado en el seminario de Mathias Joseph Scheeben.
Sí que el hogar de nuestros raros personajes se vio en la plenitud del PLEROMA. 
El fundamento estaba puesto hacía dos milenios y sobre él edificaban las hermanitas de la paz.

domingo, 23 de marzo de 2014

MATEO EN LA ERMITA DE TOBÍAS

Y se vino el padre Mateo a visitar a Tobías y luego a pastorear a sus ovejas preferidas con la dulzura de la gracia sacramental. El otoño daba otra fisonomía a los campos y el padre que respiraba esos mil aromas mezclados halló al viejo en su ermita.
"Amigo aquí vengo antes que se convierta en chañar como en la Metamorfosis", dijo el cura al llegar.
"Cierto es que uno se hace como ellos al estar desnudo de todo trato de los seres racionales que van de una cosa en otra por una necesidad que pierde su fin último", contestó el ermitaño.
"Bien dices: es difícil diferenciar lo útil de lo dulce de la quietud. Pero en este valle se encuentra mucho de reposo contemplativo en el paisano todavía. Se los encuentra perdidos en el camino de tierra entre soledades mientras se mueven y no entre multitudes. Se meten en el monte para buscar un animal por horas y cuando se encuentran con un semejante callan largamente. Lo que sí cuesta es que lean las Sagradas Escrituras porque no tienen hábitos de estudio si es que leen. Pero piensan en su interior, si están libres de pecados por haberse rendido ante el sacramento"dijo el cura.
"Sí la soledad plena de estos campos donde está el tesoro del reino enterrado, entre aguadas, molinos, senderos, árboles paradigmáticos que ellos conocen como si fueran templos, es grande parte para que el espíritu no se extinga y el Espíritu hable al interior", replicó el viejo.
"El mal no está ausente pero la frecuencia del contacto entre pecadores es pobre y el radio de acción de los pecados es muy reducido. Si logramos estabilizar la familia todo está salvado. El resto lo hacen las fiestas litúrgicas como las procesiones en las cuales se muestran muy activos con sus caballos y adornos. La predicación y administración de los sacramentos se vuelve fundamental en tales momentos de alegría. El hombre está bien hecho y en condiciones tales se afirma. Yo con mi teniente cura sin embargo no sé si no nos quedamos cortos", dijo el cura suspirando.
"Siempre parecerá eso porque los obreros son pocos y la cosecha mucha. Mi obrar con todo está ahora en lo que se ha llamado contemplación. Veo que día tras día uno va perdiendo las capas periféricas y emerge un brote que más acá de la moral y de las acciones buenas extraña, porque estaba como semilla más adentro que uno mismo", decía Tobías con entusiasmo de quien estaba descubriendo algo maravilloso.
El cura lo escuchaba complacido y le fue comentando lo que San Agustín había dicho al respecto y confirmando a su amigo en el camino de las moradas teresianas que en un momento nos ponen ante Dios solo, que en principio está sin cosas, sin tiempo.
"Es el vuelo del pensamiento puro que ya sin cosas u objetos solo se detiene en el la espesura como ha dicho el compañero de Santa Teresa, San Juan de la Cruz. Al estar un día y otro fuera del comercio con ellas y las ocupaciones se produce aquella salida en el sosiego que parece a lo que tu has dicho:la desnudez dichosa del alma que va de vuelo. Bien te veo y ahora te confesaré y daré la comunión, protección imprescindible para los dardos encendidos del enemigo del hombre espiritual".
Así Mateo lo hizo y luego permaneció largo tiempo junto a él aprehendiendo el acorde de los campos y los montes que se venían hacia ellos en esa armonía simple y espesa.

sábado, 22 de marzo de 2014

SOLEDAD DICHOSA DONDE NADIE PARECÍA

Todos estos días -desde la última luna llena antes de la de Pascua- se fueron espesando en intenso color de alhucema. Las sierras sin hallar más obstáculo que el verdor de los algarrobos, talas, chañares y quebrachos y de los campos maduros más coloridos emanaban esa luz violácea que todo lo divinizaba.
Cierto que para quienes han navegado alrededor de las islas Baleares no debía haber motivo de sorpresa, como era el caso de los esposos recién llegados.
 Pero la intensidad del mismo día vivido era una novedad que los había puesto en un tiempo pleno: el mismo día sin la distracción del paso de los días entre actividades ciudadanas donde lo que vale es un ritmo impuesto desde fuera y donde las personas son menos tomadas en cuenta, por una suerte de planificación enajenante a la cual se van acostumbrando los hombres y a la cual obedecen después con convicción científica.
No así ellos que habían caído en la Bendición por invitación del tío ermitaño quien iba avanzando hacia el día aquel del encuentro con el Señor. Todavía les era útil sin embargo a sus sobrinos con los cuales pasaría la dichosa Pascua bajo la guía del padre MATEO amante de la liturgia. 
Él, como hemos visto, pensaba que las prácticas milenarias de la santa madre Iglesia eran el fármaco benefactor para los pueblos que ya se veían acosados desde hace centurias por la cultura moderna, segura de sí misma, en pos de objetivos que por buenos irían destruyendo lo óptimo y único necesario.
No así en su rincón serrano que gozaba de cierto aislamiento y tenía la gracia y el recuerdo del cura Brochero en los paisanos.
El mal apretaba como en todo lugar pero la gracia abundaba por obra de la Iglesia que es Pleroma. Y las mañanas y tardes del paraíso estaban garantizadas por las laderas, cañadas, arroyos que bajaban de las cumbres entre hierbas aromáticas en soledades fecundas para quienes no huyeran de Dios, solo Dios.
Nuestros esposos entonces estaban como en su laboratorio. Si Adán y Eva debieron salir del jardín de Edén y no se escucharon llantos sino los que finge Milton. Ahora rota la cabeza de la serpiente nuestros amados personajes, bajo el torrente de la gracia, "bajo la iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo", navegaban hacia la vida eterna adentrándose en el misterio del hogar.
Su conversación en los cielos bajo la cruz del sur que tenían a la vista en aquel oscuro cielo sin más luz que el farol a kerosene o el de las velas antiguas se acompasaba con el crepitar de campos y montes a la paz consagrados.
Ese acontecer mide pues nuestra narración que tiene en la casita de quienes hacía menos de un año que se habían casado el espectáculo de un milagro de las horas interiores que incrementaban su admiración y estremecimiento.
El momento de cocinar para Flora, el de buscar la leña para Florencio, el de sentarse ambos a la mesa de madera de algarrobo entre sus enseres les parecía un don infinito. El humo azulado de la chimenea subía al cielo y las lucecitas en la noche quizás daban señales al viaje del universo entero como una estrellita solitaria en la inmensidad creciente de su expansión.
Y ellos sabían adonde iban y el viaje sería cada vez más hondo en la soledad dichosa.